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La historia de una madre salvadoreña que fue deportada de EUA y empezó de cero en El Salvador

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Sarah L. Voisin/The Washington Post

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Liliana Cruz Méndez, de 30 años de edad, fue deportada a El Salvador en junio de 2017. Vivía en Virgina, Estados Unidos, junto a sus hijos de cuatro y 10 años, Danyca y Steve, quienes sí eran ciudadanos del país norteamericano por nacimiento.

Los dos menores de edad también fueron enviados a El Salvador con su madre, en agosto de este año. El periódico The Washington Post publicó recientemente un extenso reportaje sobre la historia de esta salvadoreña.

Cruz Méndez tenía una orden de deportación desde 2006 y fue detenida por las autoridades por el delito menor de conducir sin licencia en el año 2013. El Gobernador de la ciudad, Terry McAuliffe, le concedió el indulto por la falta, pero la estadía de la mujer en EUA ya no estaba en sus manos.

LA HUIDA A EUA

Liliana huyó de El Salvador cuando tenía 18 años, recoge el medio. No asistió a su propia graduación de la escuela con el fin de huir de un hombre de su misma colonia (San Salvador) que la acosaba.

En su intento de llegada, fue detenida en la frontera de México y EUA y, una vez, liberada, le permitieron unirse a su hermano en Virginia. Dos meses más tarde (2006), un juez le ordenó la deportación, pero ella asegura que nunca supo de la audiencia.

LA LLEGADA DEL AMOR Y DE LOS HIJOS

Cruz Méndez fue coronada reina de belleza en un festival salvadoreño realizado en la ciudad de Fairfax. Allí conoció a René Bermúdez, quien trabajaba en construcción. En 2007 nació su primer hijo, Steve y en 2012, Danyca.

LA DETENCIÓN

A finales de 2013 Liliana fue detenida por la policía porque llevaba apagadas las luces de su vehículo y fue arrestada por no portar licencia de conducir. En ese momento las autoridades se dieron cuenta de la orden de deportación de 2006.

Para ese entonces, durante el mandato de Barack Obama -y pese al gran número de inmigrantes que fueron deportados durante su administración- los padres de ciudadanos estadounidenses sin antecedentes penales no eran prioridad para ser expulsados de EUA, afirma TWP.

"Bajo el mandato del presidente Trump, que hizo campaña con la promesa de tomar medidas enérgicas contra la inmigración ilegal, cualquiera que esté aquí (EUA) sin documentos puede ser expulsado", advierte el periódico.

En mayo de este año fue arrestada durante su asistencia a sus citas anuales. Sus familiares trataron de liberarla durante un mes. Incluso su hijo envió cartas tratando de persuadir a las autoridades.

"Por favor, no deporten a mi madre"... "¿Quién me llevará al médico, al dentista? ¿Quién nos cuidará a mí y a mi hermana? ¿Con quién voy a vivir?", decían los escritos.

LA DEPORTACIÓN

Tras los fallidos intentos, finalmente Liliana fue enviada de vuelta a El Salvador el 14 de junio. Su pareja, Bermúdez y sus dos hijos le llenaron una caja de cartón con su ropa y sus pertenencias y esperaron a que un mensajero se la entregara. Los niños no paraban de llorar y tampoco tenían ganas de comer.

"Las deportaciones pueden destrozar una familia o un matrimonio. En un estudio de las secuelas de seis redadas de inmigración, los ingresos familiares cayeron un promedio del 70 %. Otro estudio, de niños latinos nacidos en Estados Unidos, encontró que aquellos cuyos padres habían sido detenidos o deportados tenían síntomas de trastorno de estrés postraumático significativamente más altos que sus iguales", enfatiza el periódico.

LAS COMPLICACIONES

Bermúdez había conseguido un segundo empleo para poder compensar lo que ganaba Liliana y se sentía muy culpable. Esto, porque él no consiguió avanzar en su proceso para obtener la ciudadanía de los Estados Unidos, a diferencia de su hermana y su papá. Solo había solicitado la residencia, pero no pudo ayudarla.

Cruz Méndez quería a los niños con ella en El Salvador y ellos también la extrañaban, pero debatía con Bermúdez qué tan seguros estarían en este país.

Sin embargo, él ya no podía tener dos trabajos y cuidar de ellos.

EL REENCUENTRO

El pasado 12 de agosto los niños fueron llevados al aeropuerto de Dulles y fueron acompañados por su tía en su viaje a El Salvador.

Sus familiares fueron a recogerlos al aeropuerto Internacional Monseñor Romero y entre dos tíos los llevaron hasta la vivienda en la que creció Liliana, que los recibió con globos, letreros y serpentina.

Les hizo sopa de pollo para hacerlos sentir como en casa. "A veces me siento impotente", confesó al medio.

LA VIDA EN EL SALVADOR

Los niños pasaban en casa la mayor parte del tiempo, porque así se lo prometió Liliana a Bermúdez, a quien le preocupan los homicidios. Ni siquiera iban a la escuela, porque el camino para llegar es demasiado peligroso, según Cruz Méndez.

EL ENGAÑO Y EL REGRESO DE STEVE

Steve pensaba que su padre también vendría a El Salvador con ellos, porque su madre así se lo hizo creer. Con el pasar del tiempo, todos notaron que era muy difícil para él estar en El Salvador, debido a su poco español y a cómo extrañaba a sus amigos y la escuela.

En octubre voló de regreso a Virginia, junto a su padre. Una niñera lo cuida y él ya sabe que la familia no volverá a estar unida, pero sus padres siguen usando sus anillos de boda, puntualiza el medio.

Fuente: The Washington Post y Univisión

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