Lo más visto

Más de Departamento 15

México: La travesía de una madre salvadoreña en busca de refugio para sus hijos

Una salvadoreña, madre de tres hijos, cuenta a la Agencia de la ONU para los Refugiados el peligroso viaje que pasó después de huir de El Salvador por amenazas de pandillas. Ella obtuvo para su familia la calidad de refugiados en México.
Enlace copiado
México: La travesía de una madre salvadoreña en busca de refugio para sus hijos

México: La travesía de una madre salvadoreña en busca de refugio para sus hijos

México: La travesía de una madre salvadoreña en busca de refugio para sus hijos

México: La travesía de una madre salvadoreña en busca de refugio para sus hijos

Enlace copiado
Elena (nombre cambiado), madre soltera de 46 años, recibió la orden que pandillas de su comunidad querían reclutar a su hijo mayor.  Después de la amenaza  decidió esconder a Rafael (nombre cambiado),  de 16 años, en la casa de unos familiares. La pandilla no recibió bien la noticia y sus miembros golpearon y amenazaron a la madre con violar a su hija de 14 años y reclutar a su otro hijo de 11 años de edad.

Ella compartió su desgarradora historia con el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR).

La madre, aún atemorizada, relató a ACNUR que se armó de valor e informó a la policía. Son pocas las personas que denuncian estos actos, hacerlo es desafiar la autoridad de la pandilla y, para ellos, eso se paga con la muerte.

Hecha la denuncia, la familia no vio otro salida más que emigrar. La salida del país fue como muchas otras: en el silencio de la madrugada y sin nada más que un poco de dinero y ropa para el viaje. El éxodo fue tan súbito que no pudo llevarse a su hijo mayor.

Estas salidas repentinas de familias se han convertido en parte de la cotidianidad de 1,765 colonias dominadas por pandillas de 184 municipios de El Salvador, según un censo del Ministerio de Justicia y Seguridad Pública de 2012. En ese censo, se identificó a 29,325 miembros de pandillas. A ese dato sumaron todas las personas que tiene vínculos con la pandilla y aproximadamente son 450,000 familias, jóvenes y niños que colaboran. Muchos de estos jóvenes y niños, son reclutados forzosamente por estas estructuras criminales, como el caso de Rafael.

Al dejar su comunidad, la preocupación de Elena por no colaborar con la pandilla se esfumó. Pero salir del país resultaba una tarea más difícil. La madre soltera fue invadida por una incertidumbre sobre qué hacer, adónde ir, a quién acudir, preguntas que fue contestando en el camino. En ese momento, no tenía tiempo de planificar.

Aunque los centroamericanos tienen libre tránsito a sus países vecinos, Elena no viajaba sola. Para sacar a sus hijos menores del país necesitaba de una autorización del padre (que nunca estuvo presente). Con la ayuda de un conductor de remolques ingresó de contrabando a Guatemala, reveló a ACNUR.

Desde ese momento, la familia se sumó a los miles de migrantes que abandonan el país para escapar de la violencia que no deja de perseguirlos en el camino. En Guatemala, la familia fue víctima de un robo. Los únicos  $200 que portaba Elena ya no estaban. “Mis hijos empezaron a llorar. Ellos estaban muy asustados y tenían hambre. Yo también quería llorar pero tuve que ser valiente y mostrarme segura ante ellos, mostrarles que todo estaría bien”, comentó Elena a ACNUR.

Ella ya no se sentía segura y optó por seguir su camino hacia el norte. De la misma forma que habían evadido las autoridades de Guatemala, se las arreglaron para evadir las de México.
“No podíamos contener nuestras lágrimas. Habíamos logrado llegar a México pero no teníamos idea de a dónde ir o qué hacer”, menciona Elena. “En ese momento no sabíamos que podíamos tener protección en México como refugiados”.

En el sur de México, una familia de la Ciudad Hidalgo les brindó hospitalidad. Elena no tenía dinero para agradecer el noble gesto de la familia; por eso preparaba la comida y ayudaba en los quehaceres del hogar. Fue gracias a un amigo de la familia mexicana que Elena supo del consulado salvadoreño en Tapachula y pidió ayuda. El consulado remitió a la familia con la Comisión Mexicana de Ayuda a Refugiados (COMAR) donde solicitaron la condición de refugiado, según constata ACNUR.

Al pasar los días en México, Elena y sus hijos conocieron a un hombre hondureño que les brindó su ayuda. La buena imagen que Elena tenía del hombre se desvaneció cuando este obligó a la familia a pedir dinero en las calles.

En una de las tantas noches en las que el hombre se drogaba, Elena y sus hijos se arriesgaron a escapar y pedir ayuda. Otra familia cercana al lugar les dio posada, dijo a ACNUR. Elena estaba asustada y cansada de todas las agresiones por la que había tenido que pasar.

La familia permaneció en ese lugar hasta que ACNUR encontró un lugar seguro para toda la familia mientras que la solicitud de asilo era estudiada por la COMAR. Según datos del ACNUR, 3,423 inmigrantes, la mayoría provenientes de El Salvador y de Honduras, solicitaron asilo a México el año pasado. La solicitud de Elena formó parte de esas miles. Después de haber sido trasladados a diferentes albergues, fueron reconocidos como refugiados.

Ahora, Elena está en busca de un empleo que le permita dar una mejor vida a sus hijos. Una organización aliada del ACNUR asiste a la madre en esa lucha. “Quiero traer a Rafael, mi hijo mayor. Él no está seguro en El Salvador” dijo a ACNUR.

Tags:

  • acnur
  • asilo
  • méxico
  • refugiados
  • inmigración

Lee también

Comentarios