Migrantes con TPS temen por sus familias

Los compatriotas que por ahora tienen la protección migratoria procrearon hijos que nacieron en Estados Unidos. Para esos muchachos, El Salvador por ahora es un país desconocido, ¿qué será de ellos?
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Campaña. Los hondureños y salvadoreños no se han dado por vencidos. Han organizado eventos en diferentes estados para pedir apoyo y quedarse en EUA.

Campaña. Los hondureños y salvadoreños no se han dado por vencidos. Han organizado eventos en diferentes estados para pedir apoyo y quedarse en EUA.

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La incertidumbre que embarga a los salvadoreños acogidos al Estatus de Protección Temporal (TPS, en inglés) también afecta a sus hijos nacidos en Estados Unidos. Aunque tienen raíces salvadoreñas, muchos de ellos no se consideran parte del país y no se alegran con la idea de tener que viajar a El Salvador si sus padres pierden el TPS, ahora que la administración del presidente estadounidense, Donald Trump, quiere cerrar ese beneficio.

Cualquier persona que nace en Estados Unidos ya se considera natural de ese país y goza de los derechos correspondientes. Así, para los hijos de tepesianos, El Salvador es como un país desconocido.

“El TPS es algo que ha sido abierto para dar oportunidades a muchas personas como mis padres. Si tuviéramos que ir a vivir a El Salvador me sentiría triste porque no sabemos mucho de un país donde no hemos vivido. La gente no habla inglés, la educación es diferente...”, dijo Melanie, hija de salvadoreños beneficiados con el programa. Debido a que es menor de edad, no se pueden revelar más datos sobre ella.

  “Muchos de los hijos de los salvadoreños tepesianos, nacidos en EUA, no saben de El Salvador... Ningún país beneficiado con el programa (TPS) tiene capacidad para responder a lo que puede pasar con estos niños”.
Yanira Arias, Alianza Américas

Como Melanie, hay cientos de hijos de salvadoreños con TPS que nacieron en Estados Unidos y que saben poco sobre el país donde nacieron sus padres. Es más, los chicos hablan poco español porque su vida gira en torno a las costumbres estadounidenses.

La joven de 15 años es una deportista que practica el atletismo de alto nivel y según sus colegas está entre las mejores de su clase. Aún no decide qué va a estudiar en la universidad, pero se siente atraída por la carrera de arquitectura o la medicina. Si sus padres pierden el TPS, tendría que irse a vivir a El Salvador y sus planes cambiarían por completo.

“La idea de irnos para El Salvador no me entusiasma. Aunque en algunas cosas se puede decir que es un país similar a este (Estados Unidos) no me siento entusiasmada de ir. Tendríamos que empezar de cero todo: los estudios, los amigos, todo”, agregó la joven atleta.

Los hijos de los tepesianos han visitado solo una o dos veces el país, cuando han podido hacerlo. Debido a que sus padres necesitan un permiso especial para salir de Estados Unidos, no han visitado El Salvador con frecuencia. Melanie solo ha ido una vez a territorio salvadoreño, hace seis años, y poco recuerda sobre cómo luce “el Pulgarcito”, como lo llamó la escritora chilena Gabriela Mistral.

“Yo tenía como seis años cuando fui con mi papá, porque tenía los papeles para ir. No recuerdo muy bien. Sí recuerdo que algunas cosas lucen como aquí, pero para ir a algún lugar hay que ir en bus como una hora”, agrega la heredera de los tepesianos.

Hay 190,000 salvadoreños que tienen el beneficio del TPS. El Gobierno de Estados Unidos, cuando lo dirigía George Bush, aprobó el programa después de la destrucción que causaron los terremotos de 2001. Desde ese año, lo han renovado con cierta periodicidad.

También lo aprobaron en 1999 para Honduras y Nicaragua, luego de que el huracán Mitch provocó miles de damnificados y graves pérdidas. Pero este año, el Ejecutivo de EUA, a través del Departamento de Seguridad Nacional (DHS), decidió comenzar a desmantelar el TPS. Nicaragua recibió su última prórroga, mientras que Honduras recibió una extensión de tiempo automática de seis meses, mientras el DHS termina de tomar la decisión.

Pero el caso que más preocupación genera es el de la isla Haití. Ya el DHS, con una titular interina, Elaine Duke, anunció que no lo seguirán renovando y que los haitianos que mantienen el beneficio deben preparar su salida del país, o estabilizar su situación.

Los salvadoreños están preocupados por sus hijos estadounidenses, sobre cómo protegerlos.

De todos los compatriotas tepesianos, casi el 100 % tiene hijos menores de 21 años nacidos en el país que ahora es dirigido por Trump. Aunque sus hijos tienen la ciudadanía salvadoreña, sus padres no consideran que sean parte de El Salvador. Es por eso que les preocupa la separación familiar o exponer a sus hijos a la inseguridad del país si deben regresar.

“Mis niñas tienen seis y 11 años. Ya se fijan y entienden lo que está pasando. Ellas ven todo lo que yo estoy haciendo por esta situación y se preocupan. Están traumadas como nosotros solo con la idea de pensar que tienen que dejar su escuela, sus amigos o que nos vamos a separar si sucede lo peor con el TPS”, dijo Adela Rivas, salvadoreña con TPS.

Por su parte, Yanira Arias, de la Alianza Américas, dijo que el impacto social que podría tener el fin de TPS en las familias salvadoreño-americanas puede ser devastador. “Muchos de los hijos de los salvadoreños tepesianos, nacidos en Estados Unidos, no saben de El Salvador. Otros solo saben que en su país hay mucha violencia. El impacto que puede tener en ellos el verse obligados a ir un país que no conocen, con gente que no conocen, puede ser grande. Ningún país beneficiado con el programa (TPS) tiene capacidad para responder a lo que puede pasar con estos niños si deben irse a vivir a ese país”, afirmó Arias.

 

90%
 de los inmigrantes que tienen el TPS es de El Salvador, Honduras y Haití. Datos recopilados por el Centro para el Progreso Americano (CAP). De ellos dependen casi 300,000 hijos.

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