Mujeres inmigrantes salvadoreñas reciben peores salarios EUA

Un estudio de una organización especializada en datos de inmigrantes encontró que las salvadoreñas son el segundo grupo de mujeres inmigrantes trabajadoras con los peores salarios, luego de mexicanas.
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J. H. trabaja como cajera en una tienda mayorista en Estados Unidos. Es una de la miles y miles de mujeres salvadoreñas que tienen un trabajo fijo en ese país y que salen de sus hogares todos los días, aunque no tienen “papeles” para protegerlas de la deportación o que les sirvan como un respaldo para tener condiciones de trabajo justas.

Esta es la situación de al menos 221,333 mujeres salvadoreñas en Estados Unidos, que se fajan en diferentes trabajos pero que reciben un salario que no corresponde a su esfuerzo.

El Consejo Americano de Inmigración (AIC, en inglés) publicó un estudio con motivo del Día Internacional de la Mujer –celebrado el 8 de marzo– sobre la fuerza laboral inmigrante femenina en la nación.

En este reporte resalta la conclusión de que la mayoría de las mujeres inmigrantes con los salarios más bajos son de México, El Salvador y China, respectivamente.

De acuerdo con AIC, hay alrededor de 12 millones de mujeres inmigrantes (nacidas en el extranjero) con un trabajo en Estados Unidos. Estas conforman el 7 % de la fuerza laboral del país. Desglosadas según su país de origen, las inmigrantes salvadoreñas trabajadoras –indocumentadas o no– son el sexto grupo con más presencia, con 407,552, de acuerdo con el estudio de la organización sin fines de lucro con base en Washington D. C.

Este grupo de féminas tienen un perfil educacional muy disperso, lo que se refleja en un amplio espectro de ocupaciones laborales al que le corresponde un bajo salario. A pesar de esto, estas mujeres ayudan al desarrollo del país.

Según lugar de nacimiento, un 50.08 % del total son mujeres nacidas en Latinoamérica. Ellas también son las peor pagadas.

Entre las latinas (y del total de salvadoreñas trabajadoras), 221,333 compatriotas reciben poco dinero a cambio.

El segundo grupo más grande viene de Asia, con un 31.3 %. Le siguen las originarias de Europa, con un 10.4 %, para terminar con las africanas (5.2 %) y las del norte de América (1.7 %).

El centro de análisis especializado también retrata que dos quintas partes de las mujeres inmigrantes trabajadoras (en general) ganan salarios muy bajos.

“Las mujeres inmigrantes tienden a llenar espacios esenciales económicamente, pero tienen trabajos mal pagados”, dijo AIC. El 42 % tenía trabajos con bajos salarios en 2015, lo que significa que recibieron menos de $20,000 al año, de acuerdo con datos de la Oficina del Censo.

El trabajo de J. H. es el tercero más frecuente entre las mujeres inmigrantes (cajeras). El más recurrente es el de limpiar casas.

J. H., de 27 años, dice que ella trabaja “para una vida mejor” y que ya que el presidente Donald Trump ha endurecido las leyes en inmigración, siente miedo al salir de su casa. Al ser preguntada por cómo se siente saber que el presidente del país en el que vive quiere sacar a los inmigrantes, responde que “mal, porque ellos quieren algo mejor para la familia”.

Trump formó una orden en la que se amplían las categorías de deportación. Ahora las prioridades para remover inmigrantes irregulares van desde los que han cometido homicidio hasta conducir con una luz averiada.

Esto deja a los trabajadores vulnerables ante abusos laborales que no podrían reportar, por temor a ser encontrados por Inmigración.

Luego de El Salvador, el siguiente país centroamericano en la lista es Guatemala, en noveno lugar en la lista de peor pagadas, de acuerdo con los datos de AIC, basados en estadísticas de la Oficina del Censo (2015).

“Las mujeres inmigrantes juegan un papel crucial (...) En adición, las mujeres inmigrantes trabajadoras conforman una gran parte de la fuerza laboral en una variedad de servicios y ocupaciones industriales livianas”, se cita en el estudio de AIC.

“Aunque provienen de cada rincón del mundo, una cantidad exorbitante viene de Latinoamérica y Asia”, reflexiona el centro de análisis.

El consejo también recuerda que las mujeres que están en la situación de J. H. enfrentan dificultades extra. Por el hecho de no tener un estatus regular están sentenciadas a labores “al nivel más bajo del espectro”.

Esta realidad hace que tengan dificultades “severas” para superarse. Sin embargo, la connacional reflexiona que “uno llega” a EUA para “ayudar a familiares en el país de uno”.
 

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