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Recta final para anuncio sobre futuro de TPS de C. A.

Honduras y Nicaragua esperan tener a más tardar este lunes la respuesta sobre si Trump les renovará o no el estatus. El aviso es de gran importancia, ya que El Salvador es el próximo país en la línea.
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Foto de LA PRENSA Las caras del programa.  Al menos 300,000 jóvenes ciudadanos de EUA tendrían que escoger entre valerse por sí mismos o regresar a los países de origen de sus padres si el TPS no es renovado.

Foto de LA PRENSA Las caras del programa. Al menos 300,000 jóvenes ciudadanos de EUA tendrían que escoger entre valerse por sí mismos o regresar a los países de origen de sus padres si el TPS no es renovado.

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Unos 66,000 inmigrantes en Estados Unidos –nicaragüenses y hondureños– están a la espera de que el gobierno de Donald Trump anuncie a más tardar este lunes el futuro para su Estatus de Protección Temporal (TPS, en inglés), dos notificaciones que también ven con interés miles de connacionales.

El Salvador es el próximo país en la línea para enterarse si la administración de Trump seguirá dando prórrogas para un programa de naturaleza “estrictamente temporal”.

La protección actual de más de 190,000 compatriotas vence el 9 de marzo de 2018, por lo que el anuncio sobre su continuidad deberá de darse en los primeros días de enero. Los TPS de Nicaragua y Honduras expiran el 5 de enero de 2018.

  “Consideramos que hemos hecho todo lo que corresponde al más alto nivel (y estamos) a la espera y con mucha esperanza”.
María Dolores Agüero, canciller de Honduras, sobre el TPS, a medios en EUA

La era Trump ha sido un desafío para los inmigrantes en Estados Unidos, con una serie de órdenes ejecutivas y políticas que aprietan incluso a la inmigración legal. Beneficios migratorios de hace años como la Acción Diferida para los Llegados en la Infancia (DACA, en inglés) y el Programa de Permisos para Menores Centroamericanos (CAM, en inglés) ya han sufrido cambios que impactan la vida de miles de familias con estatus mixto.

Pero para Centroamérica la prueba de fuego es el TPS, un beneficio migratorio que la nación del Norte otorga solo por razones humanitarias cuando ciertos países no pueden recibir a sus ciudadanos ya sea por desastres naturales o conflictos internos, de acuerdo con Inmigración y Ciudadanía (USCIS, en inglés).

A la fecha hay 10 países bajo el beneficio. El TPS de Sudán (África) fue recientemente cancelado y llegará hasta noviembre de 2018, dijo USCIS. En mayo, la administración Trump terminó con los TPS de Guinea, Liberia y Sierra Leona, aunque esa decisión fue tomada durante la presidencia de Barack Obama.

  “(El TPS) no es para que se queden aquí (en EUA) hasta que su país esté reconstruido, rico, con todo el mundo feliz y con 0 % de desempleo”.
John Kelly, exsecretario de Seguridad Nacional, Estados Unidos

En junio, el entonces secretario de Seguridad Nacional, John Kelly, dijo claramente que programas como este tendrían que terminar. “No es para que se queden aquí hasta que su país esté reconstruido, rico, con todo el mundo feliz y con 0 % de desempleo”, dijo Kelly, quien ahora es la mano derecha de Trump en la Casa Blanca.

El TPS para Honduras y Nicaragua fue instaurado a raíz del paso del huracán Mitch el 5 de enero de 1999. Mientras, el estatus para El Salvador fue otorgado debido a dos terremotos en 2001.

Honduras tiene a casi 60,000 beneficiarios del estatus. Nicaragua tiene alrededor de 6,000.

Ana Pérez, beneficiaria del programa, cuenta que la comunidad tiene sus esperanzas puestas en la decisión que tome el Departamento de Seguridad Nacional (DHS, en inglés). Ella relata que la preocupación por perder su permiso de trabajo es real y que se siente a merced de “ver qué pasa” en los próximos meses.

  “Todos estamos muy preocupados porque no sabemos si nos van a renovar el TPS. Pero, solo nos queda esperar a ver qué pasa”.
Ana Pérez, beneficiaria TPS en Estados Unidos

Ella no quiere regresar a El Salvador porque todo el esfuerzo de su vida, por casi dos décadas, está en Estados Unidos.

La economía sufriría

Las implicaciones de que personas como Pérez tengan que abandonar Estados Unidos de forma voluntaria se harían sentir no solo para sus parientes, sino en la economía nacional.

Terminar con el TPS afectaría la vida de casi 300,000 jóvenes y menores de edad que son ciudadanos estadounidenses. Además, el impacto económico sería tal que los empleadores perderían mil millones de dólares tratando de reemplazar a sus trabajadores “tepesianos”.

Un estudio del Centro para los Estudios Migratorios (CMS, en inglés) enumera que la mayoría de inmigrantes con TPS trabajan en el rubro de construcción.

El daño sería tanto que la Cámara de Comercio de Estados Unidos envió una carta la semana pasada a la secretaria interina de Seguridad Nacional, Elaine Duke, para pedirle que extienda el TPS para El Salvador, Honduras y Haití.

El DHS decidió hace unos meses que al menos 50,000 haitianos tienen la protección del TPS hasta el 22 de enero de 2018. Dos meses antes se sabrá si estas personas deben de abandonar finalmente Estados Unidos.

La Cámara de Comercio, que no es parte del Gobierno, argumentó que si bien es cierto la raíz del programa es ser “temporal”, sus beneficiarios ya se han acoplado a sus comunidades y son una parte importante para las empresas en las que laboran.

Datos de la Oficina del Censo recogen que terminar con el TPS llevaría a la pérdida de $31,462,109,100 del PIB en una década.

Óscar Chacón, director ejecutivo de Alianza Américas, reflexiona en que terminar con el TPS no es “ni práctico, ni una solución humanitaria”, ya que “enviar a miles de personas de regreso a condiciones inestables no solo es inconsistente con nuestros valores como nación, sino que también pone en riesgo nuestra seguridad como región”.

La coalición de más de 45 organizaciones proinmigrantes en Estados Unidos ha trabajado fuerte en los últimos meses para pedir a Trump la extensión del estatus.

Los últimos esfuerzos

El canciller de la república, Hugo Martínez, entregó en agosto en Washington la solicitud formal para una prórroga del TPS. Honduras hizo lo mismo en julio.

Martínez ha visitado en los últimos días Washington y California para hacer presión en el Congreso y otros sectores estadounidenses a favor del TPS.

DACA

 Aunque la amplia mayoría de jóvenes conocidos como “soñadores” son mexicanos, hay casi 30,000 inmigrantes salvadoreños que pueden estudiar y vivir de forma legal en Estados Unidos gracias a la Acción Diferida para los Llegados en la Infancia (DACA, en inglés). El programa del expresidente Barack Obama también protege a casi 20,000 guatemaltecos y otros 18,000 hondureños. La gestión de Donald Trump decidió hace meses terminar con DACA. El Congreso tiene hasta marzo de 2018 para encontrar una solución legal. Si no lo hacen, 800,000 jóvenes originarios de unos 20 países y que llegaron como indocumentados serían deportados.

CAM
El Programa de Refugio para Menores Centroamericanos (CAM, en inglés) fue pensado como una forma de migración legal, segura y ordenada para menores de El Salvador, Honduras y Guatemala, junto con algunos de sus parientes que calificaran bajo estrictas condiciones. El expresidente Obama lo instaló como una salida a la crisis de menores migrantes no acompañados de 2014. Sin embargo, la administración de Donald Trump canceló una parte de CAM en agosto. Un portavoz de la embajada de EUA en El Salvador confirmó a LA PRENSA GRÁFICA que el CAM desaparecerá por completo antes de octubre de 2018.

Beneficios que agonizan
Los inmigrantes latinos en Estados Unidos han tenido que ser testigos de cómo programas que los han protegido a ellos mismos o a sus familiares de la deportación, o que les han otorgado la añorada reunificación familiar, son eliminados o puestos en la cuerda floja por la administración de Donald Trump.

Empuje de la economía
Los inmigrantes hondureños y salvadoreños son mayoría dentro de la mano de obra en EUA.

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