Salvadoreño en Japón ya no podía vivir sin las pupusas y aprendió a hacerlas él mismo (+Video)

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Foto de Facebook.

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Carlos Schönenberg es un salvadoreño de 31 años de edad que desde el año pasado se encuentra viviendo en Japón. En poco más de un año ya aprendió a hacer él mismo sus pupusas, por lo que "ya no extraña las de la calle", asegura en una publicación de Facebook.

 

Schönenberg escribió en la red social que incluso aprendió a hacer el curtido y la salsa para acompañarlas. Sus contactos, incrédulos, le dejaron comentarios como "no lo creoo" y "bien ponés un negocio de pupusas en Japón y hacés una fortuna". 

Schönenberg también publicó un video en el que se le observa elaborando la comida típica. No es la primera vez que se reúne con sus amigos para elaborar y degustar este platillo salvadoreño.

Foto de Facebook

"Las ganas de querer comer pupusas son jodidas, perdón por la expresión. Pero es para darle el sentimiento que la situación amerita", dijo a LA PRENSA GRÁFICA. Asegura que, con lo "difícil que es leer los kanjis", se aventuró a buscar harina de arroz en ese país asiático.

"Al fin la encontré y en los primeros intentos se me quemaron, se les salía el relleno... Preguntando, preguntando, mi mamá, tías y primas empezaron a darme consejos en el Facebook y pues, me puse a ver recetas salvadoreñas y ahora considero que mis pupusas son dignas de comer", se ríe y agrega: "con toda la modestia del mundo, saben rico y hasta el momento no he quedado mal ni con los japoneses ni los demás extranjeros que me rodean", manifestó.

Foto cortesía

Según comentó, en enero de 2018 dará una presentación acerca de El Salvador en un pequeño restaurante de Japón y les hará una demostración de cómo hacer pupusas. Los presentes también las degustarán. "(Estoy) muy emocionado, pues por primera vez voy a hacer alrededor de 30 pupusas de un solo", señaló.

 

INTERCAMBIO CULTURAL

Este joven, graduado de la Escuela Superior de Economía y Negocios (ESEN), se hizo acreedor de una beca para estudiar una maestría en administración de empresas en la Universidad de Osaka, en Suita, Japón, según el mismo afirmó a LA PRENSA GRÁFICA.

Además, es líder voluntario de una organización llamada Células que, según explicó, se encarga de fomentar el intercambio cultural entre Japón y otros países en niños entre los tres y 17 años.

Tampoco es la primera vez que uno de sus videos se convierte en sensación entre sus amigos de Facebook. En agosto de este año enseñó a niños beneficiarios de esa organización una canción muy significativa para los salvadoreños: El Cipitío.

"Estuve participando en un campo de verano como estudiante internacional y entre las actividades de enseñanza tuve la oportunidad de hablarles español, sobre El Salvador y enseñarles una canción nacional, para esto último escogí "El Cipitío", dijo a este medio. 

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