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Salvadoreño impulsa la gastronomía nacional en España

Junto a sus tres hijos estableció un servicio a domicilio de “antojitos” salvadoreños. Su esfuerzo ha rendido y pronto inaugurará su propio local.
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Superación.  Carlos Roberto Marroquín emigró a España hace seis años. Junto a sus tres hijos tiene su propio negocio de comida.

Superación. Carlos Roberto Marroquín emigró a España hace seis años. Junto a sus tres hijos tiene su propio negocio de comida.

Salvadoreño impulsa la gastronomía nacional en España

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Carlos Roberto Marroquín emigró de El Salvador hacia España hace seis años. Fue difícil adaptarse a una nueva cultura junto a su familia y entre las cosas que más extrañaba de su país estaban “las ganas y los antojos de comer pupusas y tamales”, según recuerda.

Eso fue lo que lo “obligó” a poner en práctica todo lo que había aprendido cuando trabajó como cocinero antes de irse.

Perfeccionó esas recetas “con dedicación y esfuerzo” y ahora tiene en Madrid un negocio de “antojitos” salvadoreños.

Él es quien se encarga de cocinar, y dice que también lo hace para superarse y “dar a conocer a la sociedad española y a la sociedad latina que vive en España nuestra gastronomía. Eso te conlleva poner en alto el nombre de nuestro país con cosas buenas y positivas, ya que en este país desgraciadamente nos conocen solo por cosas no muy buenas”, reflexiona.

Así fue que estableció “Típicos y Pupusas de la Mamá Tere”, que en este momento cuenta con servicio a domicilio.

En el negocio de comida típica –que incluye tamales, yuca, riguas, plátano frito, pupusas, y otros– involucra a toda la familia: sus tres hijos, Alejandro (22), Daniel (18) y Fátima (14).

Marroquín cuenta que él cocina y se encarga de los clientes. Alejandro es el que maneja los repartos de comida y Daniel empaca los alimentos. “Los fines de semana que estamos muy saturados las entregas las realizo yo también, ya que Alejandro se va por una ruta en el tren y yo en otra ruta con el coche”, relata. Las pupusas, según describe, son “el plato estrella”.

Cocinar alimentos propios de la gastronomía salvadoreña en Europa es un poco complicado, ya que hay muchos productos que no son iguales, cuenta Marroquín. “Pero con dedicación y esfuerzo logré dar con el punto de sabor”, dice.

Este salvadoreño ha aprendido con la práctica y por la necesidad de mantener a su familia. Hace año y medio que comenzó este proyecto y ahora le da “gracias a Dios” porque su dedicación ha rendido y la semana pasada pudo concretar un local fijo para “atender a los clientes”.

Espera inaugurarlo en junio.

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