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Salvadoreño se luce en mundial de apnea en Francia

Walter Mena tuvo una participación en el mundial de este deporte extremo en aguas de Francia, en septiembre pasado.

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Profundidades.   La marca personal del salvadoreño apneísta Walter Mena es de 54 metros.

Profundidades. La marca personal del salvadoreño apneísta Walter Mena es de 54 metros.

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Aguantando la respiración por 2 minutos con 22 segundos, el salvadoreño Walter Mena persigue su libertad bajo el mar, y se reta a sí mismo al estar sumergido a 54 metros; su marca personal en la apnea profunda, un deporte extremo que requiere enorme disciplina y estabilidad mental.

Luego de prepararse todo un año, el buceador salvadoreño de 43 años logró participar en el Mundial de Apnea Profunda AIDA, desarrollado en septiembre pasado en la Bahía de Villefranche-sur-mer, Francia, en la "meca" del buceo libre. Participó con una inmersión de 51 metros.

Lo hizo en categoría masculina a inmersión libre. Además, abrió la competencia de hombres en peso constante.

Mena comenzó su curiosidad por las profundidades con el surf y las olas en El Salvador, para luego pasar a este deporte extremo que ya se ha llevado la vida de algunos de sus competidores con marcas mundiales.

Mena llegó a Francia en 2003 como un asistente de español, finalizó varios estudios y formó una familia, lo que lo motivó a quedarse en Europa.

El récord mundial de apnea es del ruso Alexey Molchanov, con 130 metros bajo el agua. Es hijo de una de las más grandes buceadoras, Natalia Molchánova, que murió en 2015 practicando el deporte a unos 30 ó 40 metros.

Mena está alerta de ese peligro, pero describe que "cuando estás descendiendo es un sentimiento muy agradable porque hay libertad; y al mismo tiempo es una especie de meditación".

Para el salvadoreño, este peligro se compensa con la experiencia que vive con cada inmersión, que para él "es una introspección hacia sí mismo, porque uno está solo abajo y necesita relajarse lo más posible en condiciones difíciles porque abajo hace frío, está oscuro y no hay nadie".

Para practicar este deporte hay un cable que dirige al buceador, y que sirve para sacarlo a flote en caso de una emergencia. Se puede realizar en el mar o dentro de una piscina.

Además, se puede practicar con peso constante, con o sin aletas. También se realiza la inmersión libre.

El esfuerzo físico es enorme, aunque no lo parezca, ya que el cuerpo se expone a una presión extrema y a ecualización en los oídos al descender dentro del agua.

Mena dice que ha practicado en el lago de Coatepeque, Santa Ana y que de pequeño solía también surfear.

"Mis primeras apneas las hice con los ostreros de la playa El Zonte (...). Después, seguí buceando por mi cuenta, pescando en apnea con arpón y explorando. También iba al lago de Coatepeque; un muy buen amigo tenía una casa ahí, nos sumergíamos bajo una isla artificial de madera, bajábamos por la cadena y llegábamos al fondo, me gustaba quedarme viendo el color del lago desde el fondo", recuerda.

"Son experiencias y recuerdos de El Salvador que llevo en mi corazón y me acompañan donde voy", contó el apneísta, que ha vivido en Nice, Francia, por 16 años pero ahora desea regresar a El Salvador, donde le gustaría darle impulso a este deporte.

Actualmente, desea seguir entrenando en el país para participar en la próxima gran competición de este deporte en Francia.

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