Trump revive rol migratorio de las policías locales

La resurrección de las Comunidades Seguras que firmó Trump hace que el muro en la frontera sea la orden menos agresiva en inmigración.
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La orden que dio el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, de construir un muro a lo largo de la frontera con México fue tan grave que el presidente mexicano suspendió ayer la reunión que había planeado con su nuevo vecino.

Pero detallado dentro de la orden ejecutiva en inmigración que Trump firmó el miércoles está también –entre más de 2,000 palabras–, en la sección 10 (a) la resurrección de la política 287 (g), mejor conocida como Comunidades Seguras.

“Esta gente quisiera que todo miembro de una fuerza de seguridad actuara como policía migratorio”. Esto es lo que dice el activista Óscar Chacón acerca de lo promulgado por el presidente.

Esta política, que el expresidente Barack Obama dejó inactiva en 2014, obliga a “autorizar a los oficiales locales y estatales (a) ejecutar las funciones de oficiales de inmigración en relación a la investigación, aprehensión, o detención de ‘aliens’ en Estados Unidos”. En resumidas palabras, todo oficial, estatal o federal, funcionaría como un oficial migratorio y tendría la autoridad de cuestionar a cualquier persona sobre su estatus en el país.

“Tener agentes de inmigración por todos lados: es la condición ideal para personas como Steve Bannon, asesor del presidente –persona cercana con grupos que amigan la filosofía de la superioridad de la raza blanca, xenofobia, racismo”, dijo a LA PRENSA GRÁFICA Chacón, dirigente de la coalición de Alianza Américas (Estados Unidos).

Faltaría ver todavía cómo las Comunidades Seguras se relacionan con las “ciudades santuario”, que son amigables con los inmigrantes. Ambas funcionan en ángulos completamente opuestos. En este punto los estados que se nieguen a colaborar con el gobierno federal para entregar inmigrantes entrarían en una grave pelea con Trump.

Añadido a la resurrección de las Comunidades Seguras, Trump ordenó la contratación de 5,000 agentes fronterizos, 10,000 agentes para la Oficina de Inmigración y Aduanas (ICE, en inglés), creación de más centros de detención para inmigrantes y prohibir la puesta en libertad de los detenidos por infracciones migratorias para que sigan detenidos mientras sus procesos se resuelven.

Además, la orden generaliza que “los ‘aliens’ que entran ilegalmente a Estados Unidos son una amenaza significativa para la seguridad nacional y para la seguridad pública”, todo según la orden ejecutiva firmada por Trump.

El muro como protección fronteriza del exterior y como barrera física se queda corto, aun con sus miles de kilómetros, ante todas estas otras barreras que habría dentro del país.

“Hay que tener claro que la Ley de Inmigración fue la primera vez que estipuló que los cuerpos locales de policía debían de jugar un rol en colaboración con el policía migratorio, que desde 2012 la conocemos como ICE, en inglés. Esta cláusula de la ley, la 287 (g) –sobre Comunidades Seguras–, lo que plantea es el rol de apoyo de la Policía local a la Policía migratoria”, explicó Chacón.

Este punteo tiene como propósito, agregó el activista salvadoreño, “hacerle la vida a quien ya está aquí (en Estados Unidos) sin papeles lo más difícil posible y dificultar de la manera más directa que otras personas ingresen ilegalmente”.

Seguras, ¿para quién?

Esta política estipula que cuando una persona es detenida por la policía automáticamente se revisan los registros de inmigración para ver sus antecedentes. Luego de esto ICE tiene la potestad de exigirles a las autoridades estatales la custodia de cualquier inmigrante que quisieran deportar.

“Esto conlleva a que muchos no sientan que pueden confiar en la Policía”, argumentó Chacón, y va más allá diciendo que esta desconfianza con la autoridad no es solo en términos migratorios, sino que las personas pueden llegar a dejar de denunciar delitos comunes por “miedo” a que la Policía se convierta en un agente de inmigración.

“Cuando sucede un caso de robo, asalto físico, de violencia doméstica, la gente no siente que puede confiar en la Policía porque tienen el temor que la Policía se convierta en el agente migratorio. Por eso es deprimente que el presidente quisiera revivir el mal llamado Comunidades Seguras, que en vez de promoverlas, promueve comunidades temerosas y desconfiadas”, reclamó.
 

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