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Valentía, necesaria para ser inmigrante y vivir en la América de Donald Trump

Familias salvadoreñas cuentan cómo han recibido las noticias sobre medidas migratorias más duras en Estados Unidos.
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El magnate inmobiliario pidió a una asistente al evento subir a la tarima y certificar que él no usa un peluquín, en todo caso solo

El magnate inmobiliario pidió a una asistente al evento subir a la tarima y certificar que él no usa un peluquín, en todo caso solo "laca". FOTO/ INTERNET

Valentía, necesaria para ser inmigrante y vivir en la América de Donald Trump

Valentía, necesaria para ser inmigrante y vivir en la América de Donald Trump

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Donald Trump ha sido presidente por una semana y ya ha firmado varios papeles que remecen la vida para millones de inmigrantes en Estados Unidos. Latinoamérica se ha dado por aludida en solidaridad. También se han desatado protestas a lo largo del país, que Trump prometió “hacer grande de nuevo”.

“Mantengamos a América grande”, es el eslogan que Trump y su equipo registraron como propio.

Y América reaccionó a la orden ejecutiva en inmigración firmada el miércoles. Pero América se cuenta, técnicamente, desde Canadá hasta Chile y Argentina. Y es un continente convulso por la migración irregular.

“Se debe tener mucha valentía para dejar atrás la familia y a su país”, dice R. V., quien emigró con su familia para darle un mejor futuro a sus dos hijos en Estados Unidos. Se fue bajo condiciones regulares, pero en unos meses serán –ella, su esposo, y sus dos hijos de no más de 10 años– inmigrantes irregulares viviendo en la “América” de Trump.

R. V. tenía toda su vida en El Salvador. Tenía casa, trabajo, un hogar. Pero es una mujer “valiente” y dejó todo eso en un momento sensible en el panorama político en el país al llegó hace algunas semanas. Ahora que ya está allí y que experimenta el “temor” que sienten otros inmigrantes, dice: “No deja de preocuparnos lo que pueda pasar, luego de que se nos venza el permiso”.

Sobre regresar, piensa: “Nos inclinaríamos por aventurarnos acá, que en cuestión de seguridad es menos riesgo. Rogando a Dios no tener ningún tipo de problema legal que pueda afectarnos más adelante”.

A como pinta el panorama para los inmigrantes irregulares, R. V. exclama: “Solo Dios con uno”. Y que es duro.

Modesto Monroy, salvadoreño naturalizado en Estados Unidos, se ríe del eslogan “mantengamos a América grande”, y dice que es “triste” saber que Trump es su presidente.

Tanto en los países de origen como para los ciudadanos latinos que ahora deben llamar al hombre que los demoniza “presidente” es algo “doloroso”. Monroy tiene esperanza en que el país que tomó como propio “sigue siendo de leyes” y que no podrán sacar a sus compatriotas así de fácil.

En California, “los padres están atemorizados de salir a comprar, por miedo a que los puedan detener”, relata Monroy. Este miedo se llama, irónicamente, “Comunidades Seguras”, política retomada por Trump que permitiría a oficiales de Policía locales y estatales poner en manos de inmigración a los inmigrantes irregulares.

En palabras de la organización Centro Ana Frank, fundada por el padre de Ana Frank al terminar el Holocausto, “demonizar a los refugiados e inmigrantes (...) se recordará en la historia de América como una de las más trágicas desviaciones de nuestra conciencia nacional”.
 

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