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Violencia de pandillas ya no justifica asilo en Estados Unidos

El secretario de Justicia de EUA dice que los inmigrantes se aprovechan de este tipo de permiso humanitario.
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Violencia de pandillas ya no justifica asilo en Estados Unidos

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Patricia Aragón le dijo al funcionario de inmigración que había escapado de Honduras porque había sido asaltada y violada por un pandillero que la amenazó con matarla a ella y a su hija de nueve años si acudía a la policía. Hace poco, esta costurera de 41 años de San Pedro Sula hubiera tenido buenas posibilidades de superar el primer obstáculo en el proceso de pedido de asilo, expresando un “temor justificado” por su seguridad. Pero fue rechazada.

En el marco de la intensa campaña del gobierno de Donald Trump contra la inmigración ilegal, el secretario de Justicia, Jeff Sessions, aumentó las restricciones a la concesión de asilos, haciendo que a los centroamericanos que dicen que le escapan a las pandillas, los traficantes de drogas y la violencia doméstica les resulte más difícil sortear el primer obstáculo en el proceso de asilo.

Abogados de inmigración dicen que a las personas les cuesta mucho demostrar que tienen temores justificados de sufrir las consecuencias si regresan a sus países.

Y que los jueces de inmigración, que trabajan para el Departamento de Justicia, aceptan las recomendaciones de los funcionarios que se oponen al asilo en los procesos de apelación, lo que en la práctica interrumpe de plano un proceso que normalmente tomaba años antes de que siquiera comenzase.

A escala nacional, más de 2,000 menores y sus padres deben reunirse tras haber sido separados, incluida Aragón y su hija, que está alojada en un refugio para menores de Nueva York y cuyo futuro es tan incierto como el de su madre.

Para poder recibir asilo, una persona debe demostrar temores justificados de ser perseguida si regresa a su país por su raza, su religión, su nacionalidad, su pertenencia a determinado grupo social o por sus opiniones políticas.

Las evidencias que presentan los solicitantes de asilo para justificar sus pedidos deben ser traducidas al inglés y a menudo los inmigrantes no tienen abogados.

Sessions se quejó el mes pasado de que había numerosos pedidos de asilo “falsos” y sentó un nuevo precedente al anular el asilo de una mujer salvadoreña identificada con las iniciales A. B. que le había escapado a más de una década de abuso doméstico.

Un informe del Servicio de Ciudadanía e Inmigración modificó el cambio de política, diciendo que cuando los acusados de perpetrar actos ilegales no están afiliados con el gobierno, los solicitantes deben demostrar que sus países de origen “no están dispuestos o son incapaces de protegerlos”.

Instruye asimismo a los funcionarios que hacen las entrevistas que consideren la posibilidad de que los solicitantes de asilo se radiquen en otras localidades de sus países. Los principales países cuyos ciudadanos tratan de demostrar que tienen temores justificados son El Salvador, Honduras y Guatemala.

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