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Ases de la playera, guerreros de la vida

Esta es la historia de Rubén Batres y Élmer Robles, dos referentes de la selección de fútbol playa que necesitan el apoyo para construir su casa.
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Casa. Rubén Batres trabaja con la idea de poder construir una casa de mejores condiciones para su familia.

Casa. Rubén Batres trabaja con la idea de poder construir una casa de mejores condiciones para su familia.

Trabajo. Élmer Robles y Rubén Batres trabajan juntos en la pesca como trabajo alterno al fútbol.

Trabajo. Élmer Robles y Rubén Batres trabajan juntos en la pesca como trabajo alterno al fútbol.

Pescador. Así como la primera generación de seleccionados de playa, Batres trabaja en la pesca.

Pescador. Así como la primera generación de seleccionados de playa, Batres trabaja en la pesca.

Problemas. Élmer Robles, seleccionado de playa, también tiene problemas con su vivienda.

Problemas. Élmer Robles, seleccionado de playa, también tiene problemas con su vivienda.

Ases de la playera, guerreros de la vida

Ases de la playera, guerreros de la vida

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Cuatro paredes y una puerta de madera. No más de 10 metros cuadrados de construcción que están a punto de colapsar por las abundantes grietas en sus paredes y un techo de láminas en mal estado. Así es la casa de Rubén Batres, pívot de la selección de fútbol playa de El Salvador.

“Tengo miedo que me caiga encima mi casita, ya no tiene fuerzas”, fue la descripción de Batres sobre la casa donde vive junto a su esposa, Laura Mercedes, y sus hijos: Alexis, de seis años, y Benjamín, de dos, en la isla La Pirraya.

Batres comenzó una relación con Laura y decidieron vivir juntos el resto de su vida. “Nos acompañamos y buscamos casa”, recordó Batres con una sonrisa en el rostro.

Tras vivir un tiempo en casa de los padres de Rubén (Arturo Batres y Ana Paula de Batres), decidieron buscar nuevos horizontes, aceptaron cuidar en forma de pago una oficina de una asociación de pescadores de la isla La Pirraya en cuyo patio trasero se ubica una habitación: el hogar de la familia Batres. “Le pedí permiso a una persona y me dijo que (la) cuidara, llevamos casi cinco años de vivir aquí”.

No hay agua potable en la casa, solo el sanitario, luz eléctrica y una vista a la playa, lugar donde Batres trabaja los días que no se concentra con la selección. Esos días alquila una lancha y cada madrugada se dedica a la pesca como lo hizo desde niño como medio de sustento familiar.

Salvavidas

Rubén Batres llegó hace cinco años a la selección de fútbol playa y con su esfuerzo logró reunir dinero para comprar en cuotas un terreno donde piensa construir su casa.

Sabe de la necesidad y por eso hoy pide ayuda. “Alguien de buen corazón me puede ayudar; lo poco que me queda de la selección lo voy guardando y tengo un terrenito casi pagado. Deseo que alguien me ayude aunque sea con algo poquito, con bloques, cemento, en verdad, con materiales de construcción para hacer mi casa, yo puedo poner la mano de obra, trabajar”.

“Tengo mi casa dañada y necesito ayuda. Las paredes son solo hoyos, necesito una ayuda porque de un rato a otro esta casa nos puede caer encima. Cuando tiembla me da miedo porque ya no tiene fuerzas, no aguanta más, espero que haya una persona o empresa de buen corazón que pueda ayudarnos”, añadió “el Cañón” Batres.

Laura Mercedes, esposa de Rubén, manifestó que el principal temor es por la vida de sus hijos: “Necesitamos una ayuda, que alguien se toque el corazón para que nos ayuden”.

“Ya compramos el solar, solo faltan los materiales, donde vivimos es como alquilado, solo nos piden que hagamos la limpieza y tengamos las cosas en orden. Tememos que un día lleguen los dueños y nos saquen, no tenemos dónde irnos”, concluyó.

Misma historia

Un fuerte sismo de magnitud 7.2 sacudió a El Salvador el 24 de noviembre de 2016. Ese día en Chile se inauguraban los terceros Juegos Bolivarianos de Playa y sobre la arena estaba parado el seleccionado de fútbol playa Élmer Robles.

El sismo derribó una ramada (sombra) de la entrada principal de la casa de Robles, que se enteró de los daños hasta que regresó al país. Su esposa, Flor Arely de Robles, optó por no contarle para no desconcentrarlo durante la justa, donde la Playera ganó la medalla de oro.

Al regresar a casa, Robles guardó su medalla y comenzó el trabajo de remoción de escombros. Ese fuerte sismo también terminó de debilitar las paredes de su casa, una estructura de no más de 20 metros cuadrados con un amplio patio que sirve también para la siembra de algunas hortalizas y de granja de tres cerdos medianos.

Robles es uno de los jugadores más experimentados de la selección de fútbol playa, vive en la isla San Sebastián y al igual que su vecino, Rubén Batres, sufre por el mal estado de su casa. Paredes agrietadas, columnas débiles y techo a punto de colapsar.

Las paredes son de ladrillo y algunas partes formadas por vena de palmeras de coco que le dan el toque especial derivado de la necesidad. “Parte de mi casa se cayó por el temblor, me decepcionó, espero que alguien de buen corazón nos ayude. Las vigas están quebradas, mi casa ya no tiene fuerzas, necesito ayuda con materiales de construcción y luego levantarla nueva”.

Robles vive en esta humilde casa que no da más desde hace 10 años. “Necesito bloques, hierro y cemento al menos para elaborar de mi casa”, recordó.

Aparte del trabajo de la selección de fútbol playa, Robles se dedica al trabajo de recolección de cocos en la isla San Sebastián, le pagan $5 por bajar 100 cocos, en promedio, baja 500 al día. “Agustín Ruiz y Frank Velásquez son grandes jugadores, en la selección, pero no son solo ellos, la selección somos todos, hay empresas que solo los ven a ellos, pero la verdad es que el resto (de jugadores) también necesitamos, esperamos que nos puedan ayudar, que Dios les toque el corazón, tenemos una necesidad”, reconoció.

Tiene cinco años de casado con Flor Arely, y tienen un hijo, Jackson Bladimir Robles, de seis años. Luchan a diario por vivir con lo justo y no descuidarse además del trabajo de la selección de fútbol playa.

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