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Barcelona y Las Palmas, el partido sin público más extraño y politizado

"Esto es una vergüenza, las imágenes hablan por sí solas", dijo Gerard Piqué al votar en el referéndum antes de la disputa del partido.

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Vista general del partido correspondiente a la séptima jornada de LaLiga Santander entre el Barcelona y Las Palmas disputado hoy en el estadio Camp Nou a puerta cerrada. EFE/Alejandro García

Vista general del partido correspondiente a la séptima jornada de LaLiga Santander entre el Barcelona y Las Palmas disputado hoy en el estadio Camp Nou a puerta cerrada. EFE/Alejandro García

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De un lado hubo un equipo, Las Palmas, con la bandera española bordada en la camiseta. Del otro un anfitrión, el Barcelona, que saltó al campo de juego con la "señera" catalana. En la pantalla gigante del Camp Nou, en vez del marcador, la imagen de una urna y la palabra "democràcia". Y en las gradas, apenas un puñado de periodistas y agentes de seguridad.

El Barcelona y Las Palmas jugaron hoy uno de los partidos de fútbol más extraños de los que se tenga recuerdo. Un encuentro atravesado, como nunca antes, por la grave crisis que se vive en España y Cataluña.

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El resultado del duelo por la séptima fecha de la Liga española de fútbol, que ganó el Barcelona por 3-0 con dos goles de un Lionel Messi que sigue brillando aún en las circunstancias más insólitas, quedó en un segundo plano en un día en el que la caótica situación a nivel político y social se trasladó también al deporte.

La jornada estuvo marcada, desde el inicio mismo, por todo tipo de rumores y discusiones. Hasta pocos minutos antes del encuentro nadie sabía a ciencia cierta -ni los propios futbolistas- si el partido se jugaría o no.

Finalmente se disputó a puertas cerradas, una medida con la que el Barcelona buscó mostrar su condena a los incidentes registrados durante el reférendum independentista de Cataluña y al mismo tiempo evitar la pérdida de puntos que habría sufrido de no presentarse. El club azulgrana deseaba la suspensión del partido, pero se topó con el rechazo de LaLiga, la patronal de clubes presidida por Javier Tebas, un directivo que se ha mostrado muy crítico con un reférendum considerado ilegal por el Gobierno y la Justicia española.

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"Es una medida para mostrar nuestro rechazo a lo que se ha vivido en el día de hoy. No es un tema de seguridad", dijo Josep María Bartomeu, el presidente del Barcelona, sobre la decisión de jugar a puertas cerradas. "No jugar habrían sido seis puntos. Tres por no jugar y tres por sanción", indicó en declaraciones a Bein Sports. La medida dejó a miles de hinchas desencantados, con sus tickets en mano, en las puertas del Camp Nou.

El Barcelona, poco antes, había emitido un comunicado en el que condenó "las acciones llevadas a cabo hoy en muchas localidades de toda Cataluña para impedir el ejercicio del derecho democrático y la libre expresión de sus ciudadanos". Los incidentes ocurridos cuando la policía intentó impedir que se desarolle la votación dejaron 465 heridos de diversa consideración, según el Gobierno catalán.

Los incidentes fueron condenados por emblemas del club como Gerard Piqué. "Esto es una vergüenza, las imágenes hablan por sí solas", dijo al votar en el referéndum antes de la disputa del partido. También ex jugadores azulgrana como Xavi y Carles Puyol se posicionaron a favor de la realización del referéndum.

En medio de la enorme incertidumbre, medios españoles aseguran que existió una discusión en el vestuario azulgrana sobre si disputar partido o no. Según "Marca", Piqué era de la idea de no jugar. El propio Bartomeu, consultado al respecto, reconoció la existencia de diversidad de opiniones sobre la situación política.

Como para echar más leña al fuego, el directivo Carles Vilarrubí, uno de los vicepresidentes del Barcelona, presentó hoy mismo su dimisión. Según algunos medios, por no estar de acuerdo con la decisión de jugar.

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También Las Palmas sumó su aporte a la convulsionada jornada al jugar con una pequeña bandera española bordada en la camiseta. "La UD Las Palmas podría haberse limitado a ser testigo mudo de esta encrucijada histórica o tomar partido. Nos decantamos por lo segundo", indicó el club canario en un comunicado.

"Hoy, lo que hacemos es muy simple. Con la bandera española bordada en nuestra equipación queremos votar de forma inequívoca en una imaginaria consulta a la que nadie nos ha convocado: creemos en la unidad de España", continuó la entidad.

En el campo de juego, sin embargo, el partido apenas ofreció tensión entre ambos equipos. Solo el ingreso de un manifestante al minuto 71 alteró los ánimos de un juego que pareció un entrenamiento.

"Ha sido un partido muy extraño, no era lo habitual", dijo Sergio Busquets sobre el encuentro. "Los hechos de hoy han marcado el partido. Ha sido todo muy raro", concluyó con tristeza.

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