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"Boccia", un deporte joven en El Salvador ¿Ya lo conocías?

El boccia es un deporte con origen en la década de los setenta pero que a El Salvador llegó hace apenas tres años aproximadamente. Pese al corto tiempo de desarrollo, ya se cuenta con una selección nacional bien preparada, que recién se convirtió campeona absoluta durante una competencia internacional.

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- 00:03:13 La Prensa Gráfica

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El Boccia es un deporte que a pesar de ser relativamente joven en El Salvador ya cuenta con una selección nacional y atletas que han destacado en competencias internacionales.

Para el juego, dos competidores se enfrentan utilizando una bola blanca o diana; seis bolas rojas e igual número de azules, cuyo peso es de 275 gramos (un poco más de media libra). Estas bolas tienen que cumplir con criterios de medida y peso establecidos por la Federación Internacional de Boccia.

Se trata de un juego con modalidad exclusivamente paralímpica, es decir que compiten solamente para-atletas que utilizan silla de ruedas por una discapacidad motriz derivada de parálisis cerebral, distrofia muscular o enfermedad degenerativa.

Gerson Villalta trabaja con el Comité Paralímpico de El Salvador (COPESA) y apoya a la Asociación Salvadoreña de Boccia. Su esposa, María Alicia Martínez de Villalta, está a cargo de los entrenos.

Él explica que las categorías en el juego se dividen en BC1, BC2, BC3 y BC4.  Los de BC1 lanzan con la mano o el pie y requieren de un auxiliar. Los de categoría BC2 tiran con la mano y tienen movilidad en el tronco. Los de BC3 utilizan una rampa o canaleta y requieren de un auxiliar; mientras que los de BC4 son los que tienen poca movilidad por enfermedades degenerativas. Además, un jugador puede tener un "traductor", si es necesario. 

Según las reglas, el color que utilizará cada competidor es decidido mediante un sorteo en el que árbitro lanza una moneda y el que gana elige. 

El que se queda con las bolas rojas es el que  inicia el juego con el lanzamiento de la bola blanca dentro del terreno, y posteriormente, con una bola de color que debe quedar lo más cerca posible de la primera. Luego lanza el competidor contrario. A este le sigue el que no tenga la bola más cercana a la bola Diana y ese procedimiento continuará hasta que hayan sido lanzadas las 6 bolas de cada uno. Esto equivale a un "parcial" y un partido está formado por un número determinado de parciales.

Los puntos obtenidos en cada parcial se suman y gana el competidor con la puntuación más elevada.

La experiencia salvadoreña

El boccia inició en agosto del 2015 en El Salvador, luego que el Comité Paralímpico Salvadoreño (COPESA) dio un kit del deporte a la Escuela Paralímpica de Santa Ana para que fuese utilizado de forma recreativa.

Sin embargo, el boccia trascendió hasta convertirse en una selección en la que Samuel Hurtado, por ejemplo, se ha mantenido desde el inicio y a sus 15 años es campeón centroamericano de la categoría BC3. Coordina su tiempo entre el deporte y la escuela, donde cursa noveno grado. Junto a él, hay otros 14 para-atletas de Santa Ana, Chalchuapa, San Martín y Santa Tecla. Si se suman todos los que colaboran en la asociación, los miembros totalizan 28.

La Asociación Salvadoreña de Boccia fue reconocida como figura legal por parte del Instituto Nacional de los Deportes (INDES) en marzo de este año, pero aún sin este reconocimiento ya había competido en marzo del año pasado en los juegos Panaparamericanos juveniles en Sao Paulo (Brasil) y en enero pasado en los Paracentroamericanos, en  Managua (Nicaragua).

Kevin Morataya, de 21 años, tiene dos años en la selección y es subcampeón centroamericano. "Realmente el boccia ha cambiado mi vida. Ahora estoy estudiando. Soy estudiante de séptimo grado en la Jorge Lardé de San Martín", cuenta emocionado.

Mario Sayes, de 18 años, es otro de los para-atletas destacados. Tiene tres años en boccia y además de eso estudia una licenciatura en Sistemas en una universidad de la capital. Obtuvo el primer lugar a nivel centroamericano en los juegos de Managua.

Recientemente también se unió Gerardo Schonenberg, un joven de 28 años que trabaja para una cadena de restaurantes como asistente de mercadeo. Lo hizo gracias a la invitación de "Marito" Sayes, a quien conoce desde hace años porque coinciden en una clínica. Él juega en la categoría BC3 apoyándose con una canaleta y de su tutora Cristina Ochoa como su auxiliar, quien se encarga además de interpretar lo que él quiere expresar. Schonenberg, quien se licenció en Turismo junto con Ochoa, ha sacado tiempo para cursar una maestría en dirección y consultoría turística y es columnista del sitio web Medio Lleno y de un periódico nacional. Manifiesta que le gusta escribir sobre la "realidad nacional, de Dios, de inclusión, de accesibilidad y de leyes".

La entrenadora explica que durante la competencia de Brasil los atletas salvadoreños quedaron "bien posicionados, a pesar del corto tiempo que teníamos de estar entrenando (5 meses)" de manera profesional. "Aún así, quedamos en octavo lugar de 16, pero nos enfrentamos en esa oportunidad a atletas que tenían 9 o 10 años de estar entrenando", dice Martínez.

En Managua, "gracias a Dios, al entreno y al esfuerzo fuimos campeones absolutos. Fuimos la única selección de El Salvador que toda su delegación trajo medallas", recuerda la entrenadora, sobre las tres medallas de oro, una de plata y una de bronce que obtuvieron.

Este año planean competir en el Abierto Regional de Boccia, que se desarrollará en Buenos Aires (Argentina) en noviembre. El presidente de la asociación, Luis Mario Castellanos, es un psicólogo de profesión, quien se integró "completamente al movimiento" en julio del año pasado. Explica que él se encargó de lograr el reconocimiento de INDES, que les permitirá contar con un presupuesto. Mientras tanto, se han mantenido con fondos propios o ayudas. "El presupuesto que vamos a recibir sí nos va a servir para cubrir eventos internacionales, para cubrir los gastos administrativos que implica concentrarse a nivel deportivo", asegura.

"Nosotros somos personas altruistas que simplemente tenemos un interés genuino de contribuir al país desde esta trinchera", dice, y manifiesta su deseo porque la sociedad civil y empresa privada se sume a la causa. "Porque no es un tema de lástima. No. Es un tema de reivindicación de derechos y al mismo tiempo de que estos niños, niñas y adolescentes puedan practicar un deporte de alto nivel y puedan dignificar su vida y representar al país en diferentes escenarios", expone.

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