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CAÍMOS LUCHANDO

El Salvador se quedó con las ganas de llegar al mundial de playa.
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Plegarias. El portero de la selección de fútbol playa, Hérbert Ramos, evidenció su fe a la hora de los tiros de penalti ante Panamá.

Plegarias. El portero de la selección de fútbol playa, Hérbert Ramos, evidenció su fe a la hora de los tiros de penalti ante Panamá.

Aéreo. El panameño Rafael García y el salvadoreño Héber Ramos, durante el juego de ayer.

Aéreo. El panameño Rafael García y el salvadoreño Héber Ramos, durante el juego de ayer.

CAÍMOS LUCHANDO

CAÍMOS LUCHANDO

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Ponerle toda la cuota de voluntad, corazón, amor a la camisa y garra no fue suficiente para triunfar. Ser mejor en la arena no se tradujo en triunfo. Faltó ser efectivo a marco rival en los momentos claves para anotar los goles que desencadenaran el triunfo, ganar el partido y el boleto al Mundial. La selección de fútbol playa de El Salvador cayó en la semifinal del Premundial Bahamas 2017, dando la cara ante Panamá por la vía de los penaltis y vio sepultadas sus aspiraciones por clasificar al Mundial de la modalidad, por segunda vez de forma consecutiva.

Panamá se convirtió en el ave negra de la selecta playera, anoche. Fue un rival difícil que aguantó con mucha entrega sobre la línea defensiva y liquidó en las opciones escasas que generó. Fue un equipo tímido en la mayor parte del encuentro, propuso con debilidad, pero suficiente para complicar al equipo cuscatleco y anotarle los goles que derivaron irse al tiempo extra.

Los canaleros se encomendaron a su portero nuevamente, obligaron la tanda de penaltis como tabla salvadora al igual que en la fase de grupos. Aguantaron, porque sabían que podían ganar por esta vía y así fue: el portero José Victoria fue la figura al atajar los penaltis de Rubén Batres y de Élmer Robles.

Fue un partido aguerrido y con cierre dramático. La Azul y blanco caía hasta que a falta de un minuto de partido apareció Agustín Ruiz para empatar el partido 2-2, con una monumental chilena que obligó el tiempo extra. En esa etapa del partido, Panamá se defendió bien al igual que en el tiempo reglamentario y obligó, perdiendo tiempo, a la tanda de los penaltis, donde salió bien librado, gracias a la efectividad de Julio Watson y de Rafael García. La Azul perdonó y lo lamentó.

La selección de Panamá pasó de ser una sorpresa a una realidad certera en CONCACAF: en Bahamas 2017 doblegó a Costa Rica, a El Salvador y a Estados Unidos. A los tres los dejó sin un cupo en el Mundial.

DOS CARAS

Los cuscatlecos comenzaron bien el partido, tocaron la pelota ante un equipo con pocos argumentos para salir, dejaron que llevaran la iniciativa los salvadoreños, pero al cierre del primer rollo sacaron las garras.

La chilena de Melvin Segovia, que se estrelló en la base del poste izquierdo, fue la más peligrosa en el arranque, pero Panamá respondió con disparo de Pascual Gálvez, que a espaldas a marco se generó el espacio, pero su toque fue bien controlado por Hérbert Ramos.

Luego, en el segundo periodo Héber Ramos facturó una falta técnica del portero panameño, con un disparo que se fue lejos del alcance del portero panameño para el primer tanto.

Panamá reaccionó pero no lo suficiente para empatar. Fue pobre en ataque pero complicó, y alcanzó el empate por medio de Gálvez y luego se fue arriba por medio de Rangel.

Pero de nuevo apareció Agustín para empatar el marcador, a falta de un minuto en el tercer período. Ahí Panamá le apostó a los penaltis, y le salió bien, porque el portero José Victoria estuvo en su noche, tapó el primer penalti en el turno a Rubén Batres y el tercero a Héber Robles, para escribir uno de los mejores capítulos en la historia de la selección panameña, porque lo certero de Rafael García y Julio Watson les dio el pase al Mundial de fútbol playa.

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