Cerramos con honor

El Salvador ganó a Estados Unidos por 5-2 y se quedó con el tercer lugar del premundial de fútbol playa.
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La selección salvadoreña de fútbol playa tuvo que disputar ayer el partido que nadie quiere jugar. Ese premio de consuelo que sabe a poco cuando un sueño se ha roto y un tercer lugar no es suficiente para sanar la herida. Pero como equipo honorable que es, la Azul hizo los deberes y venció por 5-2 a Estados Unidos.

Después de una noche en la que la efectividad y una leve cuota de suerte hicieron falta para que el equipo nacional alcanzara el mundial, ayer el cuadro cuscatleco se encontró con ese elemento tras salir a encarar el juego por la medalla de bronce con una actitud que aunque denotó el golpe anímico recibido tras la eliminación también evidenció que las ganas de cerrar con el rostro en alto estaban presentes en cada uno de los seleccionados.

Como no sucedió ante Costa Rica el viernes, ayer la selección puso de cara el partido muy rápido con un tanto de Agustín Ruiz, quien abrió la ruta ganadora con una chilena, a pase de Élmer Robles. Ni siquiera se había cerrado el primer minuto y El Salvador ya ganaba.

Y es que en actitud el equipo nacional no varió nada. Encaró el juego con la misma disposición táctica que le hizo ser el más efectivo del torneo, con 41 goles a favor y apenas 10 en contra.

Y premio a ese salir a buscar el resultado, que le permitiera reencontrarse con su afición, que volvió a demostrar que le tiene un especial cariño a este grupo de jugadores que estuvo presente en las cuatro ediciones anteriores de copas del mundo, es que a falta de 6:34 en el primer periodo Frank Velásquez aumentó la cuenta del equipo y sus estadísticas individuales. Alcanzó los 15 goles en el torneo y los 18 juegos consecutivos con gol en torneos CONCACAF, un récord que podrá seguir creciendo en las competiciones venideras.

Pero el primer tiempo todavía tendría para más, puesto que a 2:18 para terminar, Rubén Batres amplió el marcador en una jugada que le costó un golpe en un dedo y que no le permitió la celebración.

Ese 3-0 que firmaba la pizarra parecía hasta poco por lo mostrado por los dos equipos en la arena. Un El Salvador que había apostado por ir al frente ante un Estados Unidos que en 12 minutos apenas y había tocado a puerta de Portillo.

De ahí que a mediados del segundo periodo Agustín Ruiz marcara su doblete y ampliara la diferencia.

Sin embargo, a partir del 4-0 la selección salvadoreña entró en un periodo de descontrol que propició un doblete de Harry Abraham, que en dos minutos impulsó a su equipo a creer en la remontada, a pesar de que estos tantos habían llegado más por impulso y un ataque atropellado que por un estilo de juego definido.

Empero, con la llegada del tercer periodo también llegó la tranquilidad para los nacionales, pues la selección salvadoreña supo manejar los tiempos del juego y salvo una intervención en un tiro libre de Portillo no hubo sustos, mas sí alegrías con el quinto tanto, de Élmer Robles.

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