Con la misma piedra

El Salvador no pudo contra el buen oficio de los costarricenses, quienes enfriaron el anhelo cuscatleco.
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@LPGDeportes La selección mayor de El Salvador dijo adiós a la Copa Centroamericana anoche con una derrota de 1-0 ante el anfitrión, Costa Rica, en semifinales, resultado que remarcó la paternidad de la tricolor, la cual se apegó a su papel de favorita y parece tenerle la medida a los cuscatlecos.

La clasificación a la Copa de Oro y haberse colado entre las mejores cuatro selecciones del regional, tras un inédito sorteo, hizo más digerible una nueva eliminación ante los ticos, rival que también apartó a la Azul del sueño mundialista.

En los primeros 45 minutos El Salvador vino de menos a más; tuvo serios problemas para controlar el balón, mostró mucha imprecisión en el toque, aspecto que capitalizó Costa Rica en un dominio durante 17 minutos en los que la Azul no generó ninguna aproximación sobre el arco rival.

Una de las modificaciones del técnico Alberto Castillo para el juego de semifinales fue la titularidad de Isidro Gutiérrez por la banda izquierda y dejó en el banquillo a Andrés “el Ruso” Flores.

El jugador del Águila hizo un par de desbordes, pero terminó absorbido por la marca de José Salvatierra y Cristopher Meneses. El toque rápido a ras de piso, así como las combinaciones certeras, fueron esporádicas en el combinado nacional, que se vio a ratos impotente para frenar el ímpetu de los ticos, quienes sumaron anoche a su hoja un nuevo triunfo sobre El Salvador igual de sufrido y reñido que el registrado el año pasado en el estadio Cuscatlán, el cual significó el adiós a la eliminatoria mundialista.

El mejor oficio en las transiciones y mejor despliegue de los costarricenses hizo la diferencia ante una selecta que por segunda vez en el torneo estuvo cuesta arriba, pero en esta ocasión no tuvo el poder de reacción mostrado ante Honduras en su debut.

Toque raso, claridad y profundidad fueron aspectos que la Azul mostró de manera intermitente y dejó como saldo pocas ocasiones de gol. En el complemento la Azul mostró su mejor cara, con toque más certero, pero cuando mejor pintaba el panorama apareció Rodney Wallace al minuto 71 para firmar el único tanto.

De nuevo, y como fue en los juegos de la fase de grupo, el mayor trabajo recayó en línea de cuatro defensores y la dupla de contenciones. La respuesta de Castillo fue inmediata y su apuesta de Herberth Sosa y Darwin Bonilla no dio los frutos esperados y la Azul se despidió del estadio La Sabana al menos con el boleto a Copa Oro, la imagen limpia y con un grupo de jugadores con buena proyección a mediano y largo plazo.

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