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Cuesta arriba

El Salvador cayó anoche ante Panamá y complicó su clasificación a la Copa Oro.
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Ese lema se jugó como nunca y se perdió como siempre, no aplica para el partido de anoche. La selección nacional empezó mal y terminó peor. Sí, hubo ocasiones para ganar el encuentro, pero de nuevo faltó la tranquilidad para definir.

Ayer una anotación de Abdiel Arroyo bastó a Panamá para vencer 1-0 a los cuscatlecos y dejó a los nacionales con las esperanzas de avanzar a Copa Oro si gana a Nicaragua, mañana.

Ocho años sin ganarles, ocho partidos donde la selección salvadoreña no pudo hacer siquiera un gol, donde empató tres juegos con más riñón que técnica. Los números ahí quedan, pero en los primeros minutos Panamá ejerció el favoritismo que le otorgan sus cinco victorias en esos ocho partidos.

Sin embargo, la selección se ha vuelto experta en complicarse por sí sola. Richard Menjívar había sido amonestado a los 13 minutos, quedó en riesgo de sumar otra por la posición donde estaba ubicado. A los 27’ perdió el balón en el medio y por recuperarlo optó por jalarle la camiseta a jugador contrario, acción que le valió una amarilla más.

Con 11 jugadores en cancha la “Roja” le pasaba por encima a los nacionales, con uno menos la situación se agravó porque la selección se resguardó en su zona, pero a pesar de ello tuvieron la oportunidad de ponerse en ventaja.

Óscar Cerén se plantó solo ante el portero panameño, José Calderón, pero al momento de definir intentó colar la pelota en medio de las piernas al portero. Aparte de la suavidad de su remate, Calderón le puso candado. La más clara perteneció a El Salvador, mas no trascendió por la ineficacia del nacional.

Sacudida por esa última aproximación de la Azul y Blanco, el cuadro de Panamá salió al complemento decidida a confirmar su superioridad numérica. La pelota le pertenecía, aunque las ocasiones claras aún eran protagonizadas por los visitantes.

Zelaya trataba de ganarlas arriba, solo, pero en todas salió perdiendo. Actuando como solista, ante la ausencia de Nelson Bonilla, Fito no lograba hacer de las suyas. En cambio, la selección local crecía con el paso del tiempo, contrario a la Azul, venida a menos en los tramos finales.

Ese bajón se tradujo en el marcador. Panamá fue mejor de principio a fin y lo confirmó con la anotación de Abdiel Arroyo a nueve minutos del final, recibiendo la pelota sin marcas en el área salvadoreña. Sin dudarlo fusiló al portero Benji Villalobos y sepultó las esperanzas –escasas– de ganar el título por primera vez.

Ver jugar a la selección debería incluirse en la lista de mil maneras de morir. Tocará definir el pase contra Nicaragua, que viene en alza tras su triunfo contra Belice.

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