DEL INFIERNO AL CIELO EN 7 MINUTOS

Un PSG sin hambre, polémicas y un Barça guerrero produjeron una remontada épica.
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Con una  épica y un pundonor casi inéditos en su historia, el Barcelona protagonizó ayer una de las mayores gestas que se recuerdan en el fútbol europeo, al superar por 6-1 al París Saint-Germain y clasificarse para los cuartos de final de la Liga de Campeones tras voltear, en el Camp Nou y en el último suspiro, el 4-0 con el que se saldó la ida en París.

En el minuto 95 y en un Camp Nou lleno a rebosar que ya casi había dejado de soñar, el gol final de Sergi Roberto culminó una hazaña deportiva insólita. Nunca antes, en los más de 60 años de historia de la Copa de Europa, un equipo había logrado remontar un 4-0. 

Lo lograron los dirigidos por Luis Enrique tras un partido memorable, que redimensionó su ya legendaria trayectoria. Porque los azulgrana se reengancharon al duelo  y volvieron a creer, después de que Edison Cavani casi desmontó el sueño con su gol en el minuto 62 de partido. 

Con 3-0 en el marcador y tras una hora de absoluto dominio del Barcelona, el tanto Cavani fue un jarro de agua fría para los azulgrana y su hinchada, que habían celebrado con locura los tantos de Luis Suárez (3'), del francés Layvin Kurzawa (en propia meta al 40') y del argentino Lionel Messi, de penalti (50').

El 3-1 convertía la gesta en doble gesta. Y durante unos minutos, los de Luis Enrique parecieron no tener ánimos para más. Hasta que apareció Neymar y, con dos goles en cinco minutos finales, hizo de nuevo posible el sueño, la remontada, la gesta. 

El doblete de Neymar, de falta directa en el 88' y de penal en el 90', alargó la vida al Barcelona, que subió a rematar hasta con el arquero Ter Stegen y vio cómo Sergi Roberto, que había salido del banco, firmaba la victoria más épica.  

Luis Enrique había apostado por un equipo más tocador, con Iniesta y Rakitic en el 11 inicial, mientras Alba y Sergi Roberto esperaban en el banco. Quién le iba a decir al mediocampista catalán que acabaría convertiéndose en héroe.  

El DT azulgrana quería la pelota y su equipo la tuvo, favorecido por el planteamiento defensivo de los galos, en el que no estaba Ángel Di María.

A las primeras de cambio, Suárez puso en cuestión su planteamiento con el gol que abrió el marcador y alimentó el sueño de la remontada azulgrana. 

Apenas habían transcurrido tres minutos de partido, cuando el uruguayo aprovechó un rechace en el área del PSG para peinar con la cabeza y batir a Kevin Trapp que se vio, otra vez, sorprendido en el segundo gol, minutos antes de la pausa, en una jugada rocambolesca de Iniesta y que desvió Kurzawa a propia meta.

El 2-0 al descanso ilustraba la eficacia del Barcelona y su incuestionable superioridad en la primera parte. 

La hinchada culé abrazó la pausa con la moral intacta y que creció con el 3-0 en el 47' con el penalti de Messi. Eso sí, todo cambió cuando Cavani puso el descuento y el desánimo en todo Barcelona, hasta que al 88' apareció con el cobro de una falta y después todo fue inercia. El brasileño cobró un penalti discutido y después asistió a Sergi Roberto, al 90'+5' para que el canterano se quedara sólo entre la defensa y el portero rival, y acabara enviando el balón al fondo de las redes, para conseguir una remontada que parecía imposible.
 

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