De maestranza hasta ser gloria marciana

Guillermo “Loro” Castro saltó del taller de armas de la Fuerza Armada para unirse a las filas de Atlético Marte en la Primera División.
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Nació un 25 de junio de 1940 y en la actualidad está dedicado a su imprenta en San Salvador. En la carta de presentación de Guillermo “el Loro” Castro, espigado defensor central, sus 17 años por el fútbol nacional lo dicen todo. Su experiencia en el balompié está repartida así: 14 años con Atlético Marte, el equipo de sus amores, dos con Universidad de El Salvador y uno con Juventud Olímpica. En las filas del equipo carabinero fue campeón nacional en 1969 y 1970. Luego, en 1963 fue subcampeón del NORCECA (Certamen del Norte, Centroamérica y del Caribe) con la selección mayor. Fue el entrenador Isaías Choto (Q. E. P. D) quien vio condiciones en Castro para llevarlo a las filas del equipo carabinero. Fue a finales de los sesenta cuando “el Loro”, apodado así por su nariz, debutó con ese equipo que se ganó el apelativo del “Ballet Azul”.“Yo trabajaba en la maestranza (reparación de armas) de la Fuerza Armada cuando don Isaías me invitó a entrenar con Marte. En ese momento, nosotros también trabajábamos en nuestros empleos, pero en el equipo conseguían permiso para que fuéramos a entrenar a mediodía”, aseguró Castro.

En las filas marcianas, Castro dejó su mejor brío. Se lo recuerda más por su pasó en ese plantel.

Luego de su paso por el balompié en la faceta de jugador, realizó cursos de entrenador para incursionar en ese cargo. Dirigió a Independiente de San Vicente y luego pasó a Chalatenango en la década de los ochenta. Luego, en 1992, fue asistente del uruguayo Juan Carlos Masnick en el equipo marciano. Ambos evitaron que Marte se fuera a segunda categoría.

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