Del mismo palo

Osael Romero pintó de blanco el juego contra Águila ayer al firmar el 1-0 que no celebró.
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Sin celebrar.  Osael Romero no celebró el gol que ayer anotó ante Águila, por respeto al equipo donde jugó varios años y del que salió hace casi tres semanas.

Sin celebrar. Osael Romero no celebró el gol que ayer anotó ante Águila, por respeto al equipo donde jugó varios años y del que salió hace casi tres semanas.

Prohibida.  La afición de Águila logró introducir pólvora al estadio Juan Francisco Barraza a pesar de que esto está prohibido. Debido a esto, el equipo migueleño podría ser multado por la comisión disciplinaria de la FESFUT.

Prohibida. La afición de Águila logró introducir pólvora al estadio Juan Francisco Barraza a pesar de que esto está prohibido. Debido a esto, el equipo migueleño podría ser multado por la comisión disciplinaria de la FESFUT.

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Osael Romero volvió a ser figura sobre el césped del estadio Juan Francisco Barraza, pero a diferencia de los cuatro torneos anteriores esta vez fue para desdicha de la afición del Águila que vio volar los primeros tres puntos del nido tras caer por 1-0 ante Alianza en la segunda jornada del torneo Apertura 2013.

La llegada de Osael defendiendo los colores blancos despertó morbo entre semana y, como muchos lo temían, el exvolante emplumado acaparó el protagonismo en el juego 200 entre migueleños y capitalinos.

El gol firmado al minuto 17 nació en una rápida combinación al borde del área entre Jonathan Faña y Odir Flores, quien abrió por la banda izquierda justo al movimiento de Nelson Bonilla, que proyectó un centro que la zaga oriental vio pasar y le quedó justo para el remate seco de su excompañero.

Romero anotó, pero no celebró el tanto que obligó al reajuste de la estrategia del equipo emplumado que sumó su segunda derrota al hilo.

Si la derrota en Santa Ana ante FAS el fin de semana anterior abrió dudas, pues anoche surgieron críticas con el tropiezo en casa ante los albos sobre la forma en que se suscitó salida del volante creativo.

Fue el décimo partido de Osael Romero contra el Águila. Los nueve juegos restantes los hizo defendiendo los colores del Vista Hermosa, su primer equipo en primera división.

De cara al clásico y con la presión de reivindicar el honor tras la derrota en Santa Ana, la reaparición de Henry Romero y el volante Javier Hernández en lugar de Isidro Gutiérrez fueron novedad en el esquema de Víctor Coreas, quien intentó suplir la ausencia de Osael con “el Morro” en el medio campo, misión que también acuerpó Darwin Bonilla.

En el lado del Alianza, Ramiro Cepeda solo presentó una variante y fue la del delantero Nelson Bonilla por el panameño Orlando Rodríguez, expulsado en la jornada inaugural del campeonato ante Juventud Independiente.

El juego tuvo un inicio cauteloso por parte de ambos equipos en los primeros 10 minutos, pero a partir de ese momento fue el Alianza quien mantuvo más tiempo la posesión del balón y mostró mejores argumentos a la hora de buscar la portería de Benji Villalobos.

El toque a ras de piso, el desborde, las combinaciones entre Odir Flores, Faña y Bonilla fueron constantes y ese fue el guion del equipo albo para mantener en zozobra a un equipo oriental muy tímido.

Bajo esa idea, el gol fue premio al mejor despliegue futbolístico y la mayor vocación ofensiva de los albos que por segunda vez salen con los tres puntos del nido migueleño.

En el torneo anterior, Alianza humilló al Águila con un sólido 3-0 en un arranque arrollador de los dirigidos por el argentino Ramiro Cepeda, que de nuevo ha reestructurado un equipo que tiene como aspiración levantar una nueva copa.

La poca claridad y cohesión mostrada por el cuadro negronaranja en los primeros 45 minutos obligó a Coreas a modificar su ajedrez y respondió con la incorporación de Isidro Gutiérrez y el brasileño Tiago Dos Santos en lugar de Javier Hernández y Walter Soto que se fue sin pena ni gloria.

Con cambios y todo, el Águila no tuvo el guía en el medio campo para darle la profundidad al equipo después de cruzar el medio campo y la apuesta ofensiva se redujo al trazo largo hacia Yaikel Pérez.

Del cubano dieron cuenta Marcelo Messías y Ramón Martínez de Paz, centrales albos, y por las bandas la presencia de Arturo Albarrán y Cristian Castillo mantuvieron a raya a Darwin Bonilla.

Con el marcador a su favor, el equipo capitalino privilegió el toque rápido, arriesgó lo mínimo y trabajó con el reloj.

Incluso los cambios de Cepeda estuvieron orientados a hacer prevalecer la misma idea de asegurar el traslado de balón y llegar al área en tres o cuatro toques.

La primera modificación fue para reforzar la marca con el ingreso de Émerson Leopoldo Véliz por Jonathan Faña, después se fue Araujo por Jonathan Barrios.

Con más hombres de marca en el medio campo, al Águila se le hizo más difícil generar peligro sobre la portería de Miguel Montes, quien en término generales tuvo un partido sin mayores sobresaltos.

El triunfo ante uno de los acérrimos rivales y a domicilio sirvió para disipar las dudas generadas en el debut de los capitalinos que cedieron en el estadio Cuscatlán un empate ante el Juventud Independiente de San Juan Opico.

Contra el tiempo, los migueleños buscaron el empate con más garra que buen fútbol, pero una y otra vez el pase dentro del área fue muy corto o muy largo.

El resto lo hizo el orden defensivo de los capitalinos, que estuvieron atentos al desborde de Bonilla y al centro para Yaikel Pérez.

“Duele más porque estás en casa, es lamentable y hay que disculparse con la afición, dos derrotas seguidas es lamentable”, dijo el defensor Luis Anaya y de los pocos que dieron la cara.

El zaguero espera una pronta reacción del equipo en el siguiente juego, aunque contra el Isidro Metapán en el Calero Suárez se ve un panorama negro.

“Estamos muy acomodados, no mostramos el fútbol que estamos acostumbrados. Los culpables somo todos. Estamos jugando al pelotazo”, agregó Anaya en tono de lamento.

En la otra cara de la moneda, el triunfo en el nido migueleño borró el sinsabor del empate en la jornada inaugural y erigió a Osael Romero como un jugador que necesitaban los albos y extrañarán en las restantes 16 jornadas los emplumados tal como lo hacen con Nicolás Muñoz.

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