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El Real Madrid se quedó con la Supercopa de España tras derrotar por penaltis al Atlético de Madrid

El Real Madrid conquistó la Supercopa de España en el epílogo dramático, en penaltis, de un tenso y más bien intimidativo 0-0 ante el Atlético de Madrid

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En un derbi madrileño, el Real venció al Atlético por penales ayer, en una renovada y curiosa Supercopa de España que se celebró en Arabia Saudí.

El conjunto merengue se impuso 4-1 en la tanda, que se hizo necesaria después de que la final terminó 0-0 tras el tiempo extra, luego de un juego rocoso, muy al tenor de los rivales.

Dani Carvajal, Rodrygo, Luka Modric y Sergio Ramos anotaron desde los 11 pasos para el Madrid. Saúl Ñíguez falló su primer tiro penal y el portero del Madrid Thibaut Courtois bloqueó el segundo intento, de Thomas Partey. Kieran Trippier fue el único que convirtió para el decepcionado Atlético.

"Los repasé en el banquillo", dijo Courtois cuando se le preguntó en la transmisión televisiva si había estudiado a los cobradores de penales del Atleti. "Lo de Saúl me sorprendió un poquito, pero lo de Thomas lo tenía claro: Fue un paradón, porque lo tiró duro y muy fuerte. Estoy muy feliz por acabar con la portería a cero y con buenas paradas en el torneo".

El Madrid disputó los últimos cinco minutos del alargue con 10 hombres después de que Federico Valverde recibió la tarjeta roja tras una falta sobre Álvaro Morata quien se enfilaba solo frente a Courtois.

"Le pedí disculpas a Álvaro, era el único que quedaba por el equipo, me tocaba hacer eso. No llegaba a otra cosa porque iba muy rápido", reconoció el uruguayo Valverde. "Estoy feliz por el título, pero me queda esa espina... porque no está bien."

El Madrid venció al Atlético también por penales en la final de la Liga de Campeones de Europa en 2016.

Pocos aficionados españoles viajaron para presenciar estos partidos disputados a miles de kilómetros de su país. Sin embargo, el público en el Estadio Rey Abdalá apoyó mayoritariamente al Real Madrid.

En la final, se registraron más pases errados y faltas que oportunidades de gol, hasta finales de la prórroga. El trámite del tiempo regular incluyó fallas de Valverde y del delantero del Atletico, Joao Félix.

La Real Federación Española de Fútbol firmó un acuerdo para jugar estos encuentros en Arabia Saudí. Según distintos reportes de prensa, el contrato ascendió a 120 millones de euros (134 millones de dólares). La competición se amplió de dos a cuatro equipos, y se mudó del comienzo a la mitad de la temporada. De acuerdo con la Federación, el acuerdo ayudará a España en su intento por ser sede del Mundial de 2030, en conjunto con Portugal. Pero desoyó las críticas de activistas de derechos humanos y la recomendación del presidente de la UEFA Aleksander Ceferin, quien dijo que los clubes europeos no debían jugar en países "donde las garantías de las mujeres no fuesen respetadas".

El presidente de la Federación, Luis Rubiales, ha tratado de desviar las críticas, al subrayar que el permiso para que las mujeres asistieran al graderío fue una parte del acuerdo para realizar los encuentros en este reino del Medio Oriente, que posee una gran riqueza petrolera.

Amnistía Internacional organizó el miércoles una pequeña protesta pacífica frente a la embajada saudí en Madrid, para exigir la liberación de mujeres activistas que han luchado por sus derechos en el país árabe.

Poco que ver

Los dos equipos menos goleados de la liga española proporcionaron un clásico al uso con la moneda en el aire. Equilibrado, espeso, excesivamente táctico, respetuoso y sin alegrías. Nada que ver con el desparpajo de las semifinales.

Zidane prolongó su confianza en el 11 que superó al Valencia, con cinco centrocampistas y solo Luka Jovic en punta. Quería el balón el técnico francés, que parece haber dejado de lado el fútbol directo de no hace mucho. Enfrente, un rival ordenado, sin espacios, que dio un paso al frente en la presión en cuanto vio las dificultades del Real Madrid para sacar la pelota.

Dos tiros lejanos de Casemiro y Luka Modric apenas inquietaron al Atlético Madrid. Balas de fogueo para Jan Oblak, sin trabajo en la primera parte.

El Atlético Madrid se animó con un par de fogonazos. Pero le faltó algo de convicción. Joao Félix no se pudo creer que la pelota le llegara a los pies regalada por Sergio Ramos en una de las pifias que el capitán blanco realiza ocasionalmente. El portugués desperdició el regalo y tiró fuera. Igual que Morata después de error del rival.

Ahí estuvo el Atlético más ambicioso. Se animó. El Real Madrid tenía el balón pero nada de profundidad. Su control excesivo llegaba a ninguna parte. Diego Pablo Simeone lo debió ver pronto, pero acaso ahí le faltó un poco más de ambición, de versatilidad táctica, de colmillo y lo lloró al final.

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  • Supercopa de España

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