El brasileño que marcó huella en cuatro años

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El brasileño que marcó huella en cuatro años

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Con 126 goles anotados en la Primera División, Odir Jacques es uno de los máximos anotadores que han pasado por el fútbol salvadoreño.

Es considerado uno de los máximos goleadores que ha tenido el fútbol salvadoreño, en el que figuró antes de saltar hacia Costa Rica, donde se naturalizó. Su presencia en la cancha significaba elegancia en el ataque, así como también contundencia. Odir Jacques nació en Río de Janeiro en 1946 y comenzó su carrera deportiva profesional con el Bangu en su natal Brasil y luego emprendió viaje a Centroamérica.

Su primera escala fue en el fútbol de El Salvador, donde estuvo por cuatro temporadas, que le sirvieron para vestir igual número de camisetas. La primera que ocupó fue la de FAS, con el que estuvo por dos temporadas (1967 y 1970).

Luego se enfundó la camisa de Sonsonate, Alianza –con el que luego tendría una nueva historia– y Atlético Marte, equipo con el que salió campeón en 1970. Hizo camerino con Raúl Magaña, Sergio Méndez, Mauricio “Pachín” González, entre otros jugadores. Todos estaban dirigidos por el chileno Hernán Carrasco Vivanco, quien llevó a los capitalinos a un doblete que no han logrado repetir desde entonces.

Tras su salida de Marte –después de aportar 126 goles en la Primera División–, Jacques emprendió ruta hacia Costa Rica, donde militó para tres de los equipos más importantes de ese país: Saprissa –donde consiguió dejar su huella al ganar el título de goleo individual en la temporada 1972 con 18 tantos–, Liga Deportiva Alajuelense y Herediano, además de Limonense, donde dio por concluida su carrera como futbolista profesional.

Tras colgar las botas, el brasileño comenzó su etapa como entrenador y fue en Costa Rica donde dio sus primeros pasos para luego hacer carrera. Ha dirigido a los cuatro grandes –según el periódico La Nación, es el único que tiene esa “distinción”–, así como a la selección costarricense en el camino eliminatorio hacia el mundial de México 1986.

Pero también tuvo paso por banquillos salvadoreños. En 2000 dirigió a FAS y en 2006 firmó con Alianza, tras la salida del chileno Óscar del Solar, en aquel camino de transición que significó la administración de la familia Sol Meza. No terminó el torneo, pues consideró que sus jugadores no atendían sus exigencias.

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