El hombre gol de la selección

El máximo anotador en la historia de la selección nacional, Raúl Ignacio Díaz Arce, fue un delantero intuitivo, goleador natural. Con 19 años fue el artillero del Dragón campeón de segunda división en 1989; con 21 años, en apenas su segunda campaña en primera, fue máximo anotador de liga mayor y dio un salto inmediato a selección nacional.
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Con L. A. Firpo. El Luis Ángel Firpo de inicios de los noventa fue el que catapultó a Raúl Díaz Arce a selección nacional y después a la MLS donde se dio a conocer con el DC United.

Con L. A. Firpo. El Luis Ángel Firpo de inicios de los noventa fue el que catapultó a Raúl Díaz Arce a selección nacional y después a la MLS donde se dio a conocer con el DC United.

En selección. Raúl Díaz Arce fue parte de la última selección nacional que estuvo cerca de clasificar a un mundial junto a Mauricio Cienfuegos e Israel Castro.

En selección. Raúl Díaz Arce fue parte de la última selección nacional que estuvo cerca de clasificar a un mundial junto a Mauricio Cienfuegos e Israel Castro.

Goleador. Raúl Díaz Arce fue un sello de gol en la selección  nacional. Cuentan los que le conocieron de cera que practicaba la definición todos los días.

Goleador. Raúl Díaz Arce fue un sello de gol en la selección nacional. Cuentan los que le conocieron de cera que practicaba la definición todos los días.

El hombre gol de la selección

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Desde entonces se convirtió en el “9” de referencia de la Azul, la pieza que debía merodear al área para rematar y anotar. En la década de 1990 agigantó tanto su carrera que acabó con números inigualables con la camiseta cuscatleca, y exportó su talento al fútbol internacional. Fue campeón de la MLS para añadir un prestigio invaluable al jugador salvadoreño en el exterior.Mas su mayor legado no fueron sus números o sus títulos, sino el ejemplo de deportista que, a base de trabajo, supo exprimir como nadie sus virtudes, esconder sus limitaciones y estirar su potencial.

Como a quienes trabajan les sonríe la fortuna más seguido, Díaz Arce tuvo un camino enriquecido con maestros legendarios. En sus inicios con el Dragón su entrenador era Juan Francisco “Cariota” Barraza, el mejor futbolista en la historia de El Salvador tras “el Mágico” González. “Barraza era una persona carismática y humilde; no hablaba de grandezas”, Díaz Arce recuerda. “Una tarde le pidió al ‘Pechemono’ (Moisés González) que lo ayudara a entrenar a nuestro arquero. Le dijo: ‘Pechito, tirame cuatro centros’. Y en los cuatro pases que le tiraron, ‘Cariota’ clavó cuatro remates en el ángulo”.

Pese a su impacto inicial, a su llamativa racha con el Dragón en aquella campaña de 1990-91 ya en liga mayor que acabó con 21 goles, sus pasos siguientes no fueron felices. Lo fichó el Firpo, entonces el mejor equipo del país. Tardó en adaptarse en el circuito 1991-92, comenzó a fallar goles hechos en el área. Le iba igual o peor en la selección, donde sufrió una grave lesión en el hombro que le impidió dar su ciento por ciento. En las tribunas, pocos perdonaban su lenta adaptación entre abucheos e insultos. Pero llegó la postemporada, y en la primera fecha de la cuadrangular final, el Firpo aplastó al FAS 3-1 con triplete del “Toto”. “Ya nadie daba nada por Díaz Arce”, declaró el goleador, consciente de su revancha. “Tenía mucha gente en mi contra, pero sabía que podía superar eso con trabajo. Tenía mucho apoyo de mi familia”.

En 1992, pese a no ser titular permanente, ganó su primera liga, y en la temporada siguiente, repitió, con el añadido de marcar un gol decisivo en el partido final contra el Alianza, cerrado con victoria del Firpo 2-1. “Aquel gol al Alianza es el que más recuerdo en mi etapa con el Firpo. Teníamos un gran equipo; la calidad de los extranjeros como Toninho, De Moura, De Mello, Celio o Toro nos ayudaba a crecer; todos debíamos esforzarnos más para jugar”, cita Díaz Arce, quien además enumera a Mauricio Cienfuegos, Marlon Menjívar y “Kiko” Henríquez como los grandes socios que lo alimentaban con pases al área.

Vivió entonces su primera eliminatoria mundialista. En 1992, anotó el gol del triunfo 2-1 sobre Jamaica ante un repleto estadio Cuscatlán, y en 1993 dio un pase milimétrico a Renderos Iraheta en el épico triunfo sobre México 2-1 en la cuadrangular decisiva. Su reputación quedó cimentada. No se trataba de un jugador sensación de una sola temporada. La carrera de Díaz Arce apenas despegaba.

A mediados de los noventa, “el Toto” alcanzó su máximo nivel. Entre 1994 y 1996 ganó tres títulos de goleo individual a pesar de que Firpo se quedó corto en la postemporada sin festejar más alirones. Estableció una marca inédita de cuatro campeonatos de goleo individual en torneos largos, de al menos 30 jornadas.

Eso, y su perenne protagonismo en la selección salvadoreña, lo promovieron a la MLS, la refundación de la primera división del fútbol de Estados Unidos. Emigró al DC United, y su primer año fue sobresaliente: 23 goles en campaña regular, segundo lugar de la liga tras el líder Roy Lassiter. Pero en las semifinales de la Conferencia del Este, el DC United aplastó con global de 6-1 al Tampa Bay Mutiny de Lassiter con cuatro goles de Díaz Arce. En la final, el destino emparejó al cuadro capitalino con el Galaxy de Mauricio Cienfuegos. La escena fue histórica: dos de los mejores futbolistas salvadoreños de la historia frente a frente por el anillo de campeones. Todo parecía ir a favor del Galaxy, que tuvo ventaja de 2-0 en los minutos finales, pero el DC United explotó para remontar y ganar 3-2 en tiempo extra. Díaz Arce fue el segundo salvadoreño campeón de la liga mayor de Estados Unidos; el primero había sido “el Conejo” Liévano, en 1968.

Al año siguiente, Díaz Arce sumó su segunda corona con el DC United; luego militó con otros cuadros de la liga, y cerró su trayectoria como uno de los mayores anotadores en la tabla histórica de la MLS.

Su mejor etapa con la selección fue en la eliminatoria de 1997, cuando anotó un celebrado gol frente a Costa Rica en un triunfo 2-1, pero Díaz Arce recuerda con más alegría su tanto contra Canadá, en la goleada de la selecta 4-1 con show incluido ante un emotivo estadio Cuscatlán: “Recuerdo más ese gol, por la forma en que jugamos al fútbol contra Canadá. La gente disfrutó”.

Pese a que no consiguió metas colectivas con la selección, la marca que dejó en el plano internacional es hasta ahora insuperable. Díaz Arce fue el anotador más consistente y por eso queda en la historia.

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