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El primer examen de “Chochera”

El próximo viernes arranca la Copa Centroamericana, en la que la Azul buscará un cupo en Copa de Oro.
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Cuando no hay grandes retos, los pequeños se vuelven, además de grandes, importantes. Así comprende El Salvador su año futbolístico en este 2013. Fuera del camino al mundial Brasil 2014, sin competir en la hexagonal de la CONCACAF, sus únicas oportunidades de exposición y de trabajo son los torneos regionales.

A la espera de amistosos para fechas FIFA, la Copa Centroamericana y la Copa de Oro —para la que debe ganar un cupo en el torneo que inicia el próximo viernes— son los grandes retos del fútbol nacional este año. Más que por resultados, para recuperar credibilidad. Luego de ser uno de los seis aspirantes a los boletos al mundial Sudáfrica 2010, una triste campaña en 2012 enterró esa confianza renovada que logró el anterior proceso mundialista.

Pero, además de la consabida y dicha evaluación de lo que aspira y pretende conseguir este nuevo grupo, 2013 es también el año del reto para el nuevo seleccionador nacional. Olvidada la historia del querido y odiado Ruben Israel y pendiente de encontrar la solución del caso Juan de Dios Castillo, las respuestas a las preguntas sobre la Azul reposan en la cabeza del peruano Alberto Castillo.

“La Chochera” –exfutbolista con dilatada carrera en el balompié nacional, tanto como jugador como entrenador– es desde diciembre del año pasado el técnico de la Azul. Por un año dirigirá a la selección y tiene estos 12 meses para demostrar que merece la confianza para luego dirigir el rumbo de un grupo que se pondrá como objetivo Rusia 2018.

Así, el primer gran examen de Agustín Alberto Castillo es la Copa Centroamericana. Con apenas un mes de entrenos, producto del dilatado proceso de elección que lo llevó al cargo y que se concretó hasta que fue eliminado en el torneo local, el suramericano afrontará el reto de hacer sobrevivir a la selección en un grupo que comparte con –las sí integrantes de la hexagonal– Panamá y Honduras, para quienes el torneo centroamericano servirá como un laboratorio para afinar motores para el arranque de la última fase eliminatoria.

Encuadrado en una llave de tres, hay dos salidas posibles para el equipo de Castillo: avanzar en uno de los dos primeros lugares y colarse en semis o ser tercero y tener que disputar un repechaje contra el tercero del grupo A –que comparten Costa Rica, Guatemala, Nicaragua y Belice– para disputar el quinto boleto a la Copa de Oro, verdadero objetivo de fondo de la disputa de la Copa Centroamericana: asegurar el pase al torneo de CONCACAF.

Con la intención de dar en el blanco y amarrar el objetivo, Castillo ha trabajado para renovar a la selección. Nuevas convocatorias, como las de Raúl Renderos, Gerson Mayén o Richard Menjívar, a las que se une la llegada al combinado mayor de varios elementos que fueron parte de la selección preolímpica que no pudo ir a los Olímpicos de Londres 2012.

Con cuatro ensayos para conocer a los jugadores y decidir qué idea se trabajará para los juegos de la Copa, Castillo aún no ha definido la nómina final de 21 para encarar el torneo, aunque ya son seguras ausencias como las de Rodolfo Zelaya (que está en Rusia, en pretemporada con el Alania) y Osael Romero (en un campamento, buscando equipo en Turquía), sin mencionar a los legionarios Jaime Alas o Arturo Álvarez, sin permiso de sus clubes, o al defensa Steven Purdy, también en búsqueda de club y para quien no fue gestionado que se uniera al trabajo; o al automarginado Rudy Valencia, que dio un paso al costado por voluntad propia.

Fuera del caso Valencia, al menos la polémica se ha mantenido lejos del trabajo de “la Chochera” para preparar el torneo. Si acaso algo le hizo falta fue un rival de peso para medir cómo llegará la Azul al torneo, aunque no ayudó tampoco el que no haya fecha FIFA en enero. La primera de 2013 se disputará hasta el 6 de febrero.

Antecedentes

Así, haciendo de tripas corazón para no bajar los brazos por las ausencias, el combinado nacional intentará dar la sorpresa en un grupo en el que se le da como clavado en el tercer lugar. De sobra justificado el favoritismo de canaleros y catrachos, empero, la Azul quiere hacer valer la ilógica del fútbol y aspirar a un pase a semifinales, que siempre ha sido el muro infranqueable.

El Salvador ha sido semifinalista en siete de las últimas nueve ediciones del torneo. Aunque vale recordar que la de 2003 se jugó con formato todos contra todos y no hubo ni semis ni final. Sin embargo, nunca ha logrado ir más allá de ese partido decisivo y nunca ha podido plantearse para conseguir el título centroamericano.

Para encontrar las mejores participaciones de la Azul en la competición, hay que retroceder hasta las ediciones de 1995, 2001 y 2003. En la primera, de la que El Salvador fue anfitrión bajo las órdenes del argentino José Omar Pastoriza, se finalizó en tercer lugar, tras perder con Guatemala en semifinales y derrotar a Costa Rica por el tercer puesto. Lo más recordado: en siete días se ganó dos veces a los ticos.

En la segunda, en 2001, y con el actual entrenador de FAS, Carlos “Imacasa” Recinos, en el banquillo azul, la selección firmó su única Copa de Naciones en la que no perdió un solo encuentro. En Honduras, de seis encuentros, El Salvador ganó dos y empató cuatro, con lo que firmó otro tercer lugar. En 2003, con Juan Ramón Paredes, todos contra todos, se acabó tercero.

Esta vez, se antoja lejano un título. La meta más próxima es conseguir el boleto a la Copa de Oro, el otro gran reto de El Salvador –y de “la Chochera”– este año.

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