Lo más visto

El sensei del alma

A Josué Campos nada lo detiene. Es no vidente de nacimiento, pero eso no le impide estudiar y practicar karate.
Enlace copiado
El sensei del alma

El sensei del alma

El sensei del alma

El sensei del alma

El sensei del alma

El sensei del alma

Enlace copiado


La vida de Josué Campos, no vidente de nacimiento, comenzó a cambiar a mediados de 2014. Una amiga lo invitó a escuchar una clase de karate do en el dojo de la Universidad de El Salvador y ese día supo que había conocido a la pasión de su vida. Se había prendido de esa disciplina deportiva y ya nada lo detendría hasta conseguir convertirse en un karateca.

El entrenador Oswalds Mata lo aceptó en el dojo un par de meses después y comenzó una aventura que ha llevado a Josué, a sus 29 años, a ganarse el cinturón rojo.

Pero el periplo que lleva a Josué al tatami de la UES es complejo. Sale de madrugada de la habitación que alquila desde hace 13 años en el caserío San Jorge, de Santa Ana, en las inmediaciones de la carretera a Los Naranjos.

Para poder pagar el bus que lo traslada a San Salvador, la habitación en que duerme, su ropa, sus uniformes y su comida canta parado sobre el pasillo de la unidad de transporte y pide limosna por ello. Su objetivo diario para poder viajar, vestirse, dormir bajo techo y comer son seis dólares.

Los miércoles, su primer destino del día es la Casa de la Cultura, en el barrio San Miguelito, de San Salvador. En esas aulas cursa el sexto grado desde las ocho de la mañana hasta el mediodía.

El resto de días, con excepción de sábado y domingo, se entrena en la UES durante una hora en las tardes, entregado por completo a su pasión.

Josué es el menor de dos hermanos, pero apenas tiene contacto con sus familiares. Eso no es obstáculo. Para eso están las canciones y el deporte.

Pero no se confundan, Josué no está satisfecho ni por cerca. A estas alturas, con el cinturón rojo que abraza su impecable karategi blanco, está apenas a medio camino. Su anhelo es convertirse en un sensei y traspasar las enseñanzas a otros no videntes, quizá sin reparar que ya nos enseña con su corazón.



POSTALES
Josué canta en el  bus para ganarse el sustento
Sin que haya salido el sol, Josué toma camino a San Salvador desde su lugar de habitación en el caserío San Jorge, en carretera a Los Naranjos, en Santa Ana. Para poder costear sus gastos, el karateca se dedica a cantar en las unidades de transporte y después solicitar una lismosna a los demás pasajeros. En ocasiones solicita ayuda a otras personas para poder movilizarse, aunque se enorgullece de su  independencia.











Aspiración. Uno de los sueños de Josué es obtener su cinturón negro y convertirse en un sensei del karate.


Estudio. Ser no vidente de nacimiento no ha imposibilitado los sueños de superación y conocimiento de Josué Campos.



Estudio. El sistema braille permite a Josué cursar sexto grado en el Centro de Rehabilitación de Ciegos Eugenia Dueñas.

Lee también

Comentarios