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El toque gaucho

Osvaldo Escudero y Raúl Malvestitti dirigirán su primer clásico.
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Dos argentinos se encuentran en El Salvador. No se conocen el uno al otro. ¿Qué hacen para conectar? Hablar del único tema que puede enlazar a dos desconocidos y convertirlos en dos grandes amigos: de la pelota. Del equipo que uno y otro dirige y que esta tarde se cruzan en el camino. Son Osvaldo Escudero, técnico de FAS, y Edgardo Malvestitti, entrenador de Águila.

“Su” FAS y “su” Águila monopolizarán la conversación casi por la próxima media hora. Con el césped del estadio Cuscatlán como mesa de discusión y las gradas del escenario deportivo como respaldo de las palabras de cada uno, “el Pichi” y “el Chueco” hablan del clásico nacional que sus equipos disputarán hoy, uno que por primera vez en mucho tiempo tiene en juego el liderato del campeonato.

Los tigrillos visitarán el Coloso de Montserrat, casa prestada de los emplumados, con nueve puntos en su haber y la misión de recuperarse de la pérdida del invicto en la última jornada, contra Pasaquina. Los emplumados, en cambio, suman seis puntos en cuatro juegos, son uno de los dos únicos invictos que quedan en el torneo (junto con Isidro Metapán), pero no han convencido aún con su juego a su afición.

Ante eso, el clásico se plantea como la oportunidad de dar un golpe de efecto y convencimiento. Así lo entienden Escudero y Malvestitti. A las puertas, ambos, de su primer clásico nacional en el país, intentan transmitir y retroalimentarse de qué significa para las instituciones que dirigen este partido.

“Los clásicos son lo que le gusta a la gente, viene mucha gente a la cancha, la afición lo vive de manera especial. Estar en el banco, siendo ambos argentinos, uno lo disfruta también y sabe lo que está en juego, pero siempre defendiendo el buen fútbol y que salga un partido lindo”, especula el míster de FAS sobre el encuentro ante los orientales.

“Águila lo vive de esa manera especial, linda, porque la gente y todos lo vivimos de manera especial. No tendría que ser así porque nosotros preparamos todos los partidos de la misma manera, son tres puntos contra FAS, Alianza, Pasaquina. Todos los puntos son importantes, pero este partido es especial porque se juegan un montón de cosa”, asegura el preparador emplumado.

El hecho de jugar en una cancha extraña para ambos, ya que el Barraza está en remodelación, es un factor que ninguno de los técnicos quiere tomar como ventaja o desventaja; aunque Escudero deja escapar que considera sentirse favorecido. “Sí nos favorece por que tratamos de jugar al ras de piso y el campo lo permite, eso es bueno para nosotros”, sostiene.

Luego, trascendiendo del rectángulo de juego, Escudero y Malvestitti tienen la oportunidad de conocer un poco más del otro, de intercambiar risas antes que el domingo sean rivales que por diplomacia se darán la mano. “El Chueco” es consciente de que “el Pichi” jugó un mundial juvenil, y Escudero agrega a sus apuntes mentales que la carrera de Malvestitti ha sido más prolífica en los banquillos que en la cancha, donde espera poder tener una alegría estar tarde con su FAS.

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