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Está que quema

Alianza ganó a Dragón y mantuvo su paso perfecto en el Clausura 2017.
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El Alianza interpreta sus partidos como victorias y alegrías. En este torneo ignora qué es la tristeza en un cotejo y asume como un hábito esa forma de vivir, desde que se consolidó hace dos fechas como líder del Clausura 2017.

Ayer volvió a cobrarse una víctima: el Dragón, que es la otra cara de la moneda cada partido un suplicio. Sabe que la felicidad existe, porque la ve en los ojos de sus rivales cuando se mide a ellos, pero no encuentra cómo hacerla propia.

Ni porque estuvo dos veces arriba en el marcador, pudo provocar desazón Dragón ayer en el estadio Cuscatlán. Lejos de ello, se estancó en la última posición de la acumulada, ahora más lejos del Universidad de El Salvador.

Las diferencias futbolísticas afloraron pronto, en el terreno de juego. Alianza desplegó un circuito de buenas conexiones en la media y tomó las riendas del partido ante un Dragón especulativo, que jugaba a la espera de un contraataque.

Óscar Cerén, Hérbert Sosa y Gustavo Guerreño eran quienes más le daban circulación al esférico y trataban de romper el cerrojo defensivo de cuatro impuesto por los verdolaga, con llegadas por las bandas.

A los seis minutos, Larín cobró un tiro libre con un remate en dirección a Sosa pero no tuvo éxito. El volante nacional emboquilló un tiro elevado sobre la meta de Manuel González.

Segundos después, los albos siguieron dominando y convirtieron el duelo en una divertida sobremesa que devino en una lluvia de arremetidas sobre el área migueleña.

Primero Guerreño probó a los 9’ con un tiro cruzado pero nada: el balón acabó nuevamente desviado. Después, los paquidermos volvieron a amenazar con dos tiros de Larín de larga distancia.

Empero, la puntería alba no andaba muy fina. O parecía González para atajar bien o la zaga mitológica se adelantaba para cubrir y apoderarse del balón.

Sorpresa verdolaga

Del Dragón se sabía poco o nada en el ataque. Lo suyo era esperar que se abriera un hueco para buscar sorprender y la fórmula le dio rédito a los 17’ en una jugada estacionaria.

Un cobro de tiro libre encontró el cabezazo del brasileño Josielson Moraes, en quien rebotó la pelota tras un rechazo de Danny Torres: la carambola envió el balón al fondo de la red y dejó caras incrédulas en el lado paquidermo.

Empero, el gol en contra no desesperó a los albos. Tal como se esperaba, siguieron administrando el manejo del balón y a los 26’ se encontraron con el empate. Juan Carlos Portillo aseguró un pase de Guerreño en el área chica y ante la inoperancia de la zaga mitológica mandó un telegrama contundente que no tuvo respuesta de González.

El empate volvió a evidenciar las desigualdades, con un cuadro capitalino que tomó un buen sorbo de confianza y asustó los 27’ y 36’, con combinaciones explosivas de Larín y Sosa que los escupefuego supieron rechazar con buen criterio de su área.

También Fabricio Silva probó con un cabezazo desviado a los 38’, tras un cobro de tiro libre frente a un Dragón que asustó nada más con dos remates de Welcome que solo saludaron la cabaña de Arroyo.

En el complemento, el dominio siguió a favor los capitalinos. Guerreño y Sosa estuvieron activos en los primeros compases y pusieron a temblar otra vez la cabaña de González.

El único problema era que andaban con la pólvora mojada. La pegada de otros encuentros se extrañaba y daba más esperanza y chance a un Dragón que volvió a adelantarse en una jugada estacionaria.

Georgie Welcome sirvió una asistencia para que Jackson de Oliveira, que había entrado de cambió, definiera de lujo. El brasileño empalmó de espaldas el esférico y mandó una chilena que infló la red elefante.

Era de no creer la sorpresa del Dragón. No había dominado, pero era efectivo y estaba dando un duro golpe en el Cuscatlán. Al albo le tocó recomponerse y sacar la efectividad que no había para reponerse del tropiezo.

A los 65’, Cerén figuró en una embestida por la derecha y logró despachar un riflazo que picó primero contra el travesaño para luego desatar la alegría alba.

Poco después, el dominio paquidermo soltó una tremenda bocanada de presión, cuando Luis Hinestroza apareció en un desborde por la derecha y mandó para que Portillo hiciera lo suyo. “La Cabrita” apareció con balón dominado y con buen panorama le dio vuelta al marcador y dejó los tres puntos y el liderato seguro en la capital.

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