Francisco Santos, cortes y goles

El jugador del Guadalupáno Francisco Santos combina el fútbol en la segunda división con su trabajo de peluquero en Lolotique y sus estudios.
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El rótulo es claro y llama a la clientela con el anzuelo publicitario: “Peluquería y barbería Francisco, cortes contemporáneos y modernos”.
 
Adentro está Francisco Joel Santos Ríos esperando con tijeras afiladas  y una máquina de cortar cabello. A simple vista es un peluquero cualquiera que trabaja en un negocio familiar junto a su padre José Francisco Rodríguez desde hace seis años. Sin embargo, Francisco es también un futbolista profesional que milita en el Guadalupano, actual campeón de la segunda división.
  
Lo hace por pasión y con mucha disciplina cumple las labores como un peluquero profesional, futbolista y también estudia primer año de ingeniería civil en la Universidad Gerardo Barrios de San Miguel.
 
El local es pequeño. Dos cómodos sillones, un equipo de sonido y un televisor componen el espacio donde trabaja; la clientela, que espera afuera del negocio sentada en sillas de plástico, es exigente y pide los cortes que están de moda.
 
Los sábados y domingos llegan de todos los cantones al municipio de Lolotique, San Miguel, por un corte de cabello de Francisco. Esos son los mejores días para el negocio.
 
Pero  Francisco también es el peluquero oficial del equipo. Cuando un jugador debuta a nivel profesional es el encargado del corte de cabello. “También le corto el cabello a la mayoría de compañeros del equipo; ellos me lo piden. A Eduardo Vigil,  Dairon Toledo (colombiano) o  Álvaro Márquez después del entreno los llevo a mi casa y allí les corto el cabello”, dijo el jugador,   conocido en Nueva Guadalupe, San Miguel, su lugar de residencia,   como “el peluquero”.
 
El trabajo en la peluquería es el complemento económico para solventar el gasto de pasajes hasta su centro de estudios en San Miguel; con lo que gana por jugar con el Guadalupano paga la cuota  mensual de estudios.
 
 “Mi padre fue mi maestro para  aprender a cortar cabello; me gustó el oficio y también   me sirve para sacar dinero para los gastos de la Universidad”, dijo.  
 
“Me gusta hacer los cortes que más están de moda. Por ejemplo la cresta, que cuesta un poco pero se hace; es la que más piden en la actualidad los futbolistas,  incluyendo    mis compañeros de equipo”, expuso. 
 
Estudia de 7:00 a.m. a 12:00 del  mediodía y  por las tardes entrena con el Guadalupano. Su único día libre es el miércoles, y lo aprovecha para cortar cabello por la mañana. Sábado y domingo tampoco estudia y dependiendo la programación de partidos  así se organiza   para ir a trabajar junto a su padre en una sola jornada, arrancando a las 8:00 a.m. y terminando a las 5:00  p.m.  “A los niños  cuesta cortarles el pelo porque mucho se  mueven y porque lloran”, dijo entre risas al admitir que hasta el momento nunca un cliente le ha reclamado por un mal corte.

UN EJEMPLO
 
 “La dedicación es clave, pero ordenando el tiempo se pueden tener las  tres cosas (estudio, trabajo y fútbol). Quiero ser un hombre de éxito”, dijo sobre sus aspiraciones profesionales. 
 
Carlos Sandoval llegó temprano y pidió un corte de cabello a Francisco. Salió satisfecho: “Tengo tres años de que Francisco me hace el corte de cabello; puede bastante y por eso prefiero el lugar, aunque  a veces toca esperar bastante tiempo porque tiene mucha clientela”. 
 
Lo ve como un ejemplo de persona, pues  “sale adelante cortando cabello, estudiando y jugando fútbol a nivel profesional. Nunca anda vagando ni lo he visto en malos pasos”.
 
 Esta admiración es compartida por José Francisco Rodríguez, su padre. “El hecho de   que sea peluquero no significa que se va a dedicar sólo a esto. Todo lo que se aprende sirve para la vida; aunque suceda que en el futuro  no consiga trabajo de ingeniero,  será barbero y eso es importante en la vida”, comentó.
 
 “Admiro a mi hijo, me siento orgulloso  porque si lo han tomado en cuenta en el Guadalupano es porque tiene cualidades. Siempre le aconsejo para que sea una buena persona en el futuro”, añadió Rodríguez,  quien  militó como delantero en el Guadalupano en la década de los ‘90, lo que deja en claro la casta futbolera de la familia.
 
Omar Sevilla, técnico del Guadalupano, habló en bien de su pupilo: “Es un joven elemento que ha demostrado tener buenos dotes de futbolista. Cuesta encontrar alguien que trabaje con esta profesión y que juegue bien al fútbol.  Ha evolucionado bien con su juego,  no había jugado en un equipo federado y ha mejorado mucho”. 
 
El portero del equipo, Daniel Gutiérrez, alabó que “tiene el don de dejar bonitas a las personas al cortarles el cabello; es  buen jugador y  buen amigo, hace tres cosas buenas en la vida. Un ejemplo para la juventud”.

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