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Fútbol nocturno, la vía de escape en Ciudad Pacífica

Ciudad Pacífica es una populosa colonia de San Miguel que intenta palear la incidencia de las pandillas con una polvosa que cobra vida por las noches.
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Fútbol nocturno, la vía de escape en Ciudad Pacífica

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En la colonia Ciudad Pacífica del municipio de San Miguel, existe una cancha a la que comúnmente llaman “La Polvosa”. No se necesita mucha imaginación para adivinar porque la llaman así, pues en el día no es más que un rectángulo de polvo. Aunque en las noches se transforma completamente.

La Polvosa se llena de vida en las noches, cuando decenas de jóvenes participan en un torneo nocturno que se ha vuelto popular en San Miguel. Son diez equipos conformados por jóvenes entre 14 y 25 años, quienes juegan tres días a la semana, lunes, miércoles y viernes.

Los partidos arrancan a las 6:00 de la tarde y la actividad se extiende hasta las 9:00 de la noche, a veces más tarde. El lugar está situado en el parque de la comunidad, alumbrado con unas tenues lámparas. Es la única zona verde de la colonia de cinco etapas, con alrededor de 12 mil habitantes.

Rolando Mendoza conocido como “Olbar”, de 23 años, es el encargado de dirigir los torneos y del arbitraje. “Comencé en el año 2013 y todo surgió por un grupo jóvenes que estaban haciendo un partido en la canchita y me pidieron que arbitrara. Como me vieron que era mayor que ellos pensaron que por eso me iban hacer caso. Después de ese partido muchos jóvenes me buscaron porque pensaban que era un torneo, al ver el interés me decidí a realizarlo”, comentó. 

Fue ese día cuando Rolando le dio vida a La Polvosa. 

JUEGAN DESCALZOS
Comenzó con cuatro equipos de siete integrantes, después fue creciendo el torneo. Hoy tiene diez equipos, todos conformados con ocho o más integrantes. 

Olbar no es árbitro autorizado, pero ha buscado formarse  a través del Instituto Nacional de los Deportes (INDES). De lo que cobra por el arbitraje invierte comprando balones y cal para marcar el campo. No se queda con nada, todo lo devuelve de una u otra forma.

Los premios en cada torneo los proporciona la Alcaldía de San Miguel, pero más allá de ese apoyo, el sueño de Olbar es que remodelen la cancha, que la mejoren, para que los jóvenes no jueguen en la polvareda.

Algunos de los que participan viven en una precaria situación económica e incluso juegan sin zapatos o con calzado que no es el adecuado para jugar fútbol.

Jeziel Esaú Paz es uno de ellos. Tenía los pies lastimados y polvosos, las uñas llenas de tierra, su uniforme empapado de sudor, con varios golpes en las piernas producto de tropezar en las piedras de la “polvosa”. Pero la sed de gol no lo detiene, ya que siempre juega sin zapatos.

Algunos equipo hacen la "cabuda" para comprarse tacos y uniformes, pero no todos tienen la facilidad económica. Por ello juegan “chuña” como ellos lo describen. “Los tacos no dura ni cinco partidos”, contó Jeziel.

UNA VÍA PARA EVITAR LA VIOLENCIA
“El torneo ayuda a los jóvenes que están propensos a meterse a pandillas. En el caso de los adultos como la Fran (compañero de equipo y oficio) y yo, nos ayuda a desestresarnos de tanto trabajo. Lastimosamente las condiciones en las que jugamos no son las dignas, con una cancha polvosa y con piedras. Los políticos se comprometen en tiempo de campaña,  luego se olvidan de uno, como sucede en todo lo que ofrecen”, dijo Carlos Omar Ramos, jugador del equipo “Unidos”.

Don Ricardo Martínez, habitante de la colonia, no se pierde los partidos todas las noche y comento que “es importante tener estos torneos, porque los bichos se apartan de las pandillas. Todos saben que la colonia es una de las más peligrosas. Ojalá la alcaldía les ayude a colocar una chorro para el mantenimiento de la cancha. Yo ya no puedo jugar por mi edad, pero igual me divierto ver a nueva generación”.

De acuerdo a los futbolistas de Ciudad Pacífica, hace unas semanas una empresa de construcción destruyó una cancha cercana donde jugaban los niños, con el objetivo de construir más viviendas. Hoy temen que lo mismo suceda con La Polvosa, pero mientras tanto ellos seguirán jugando, bajo la tenue luz y sin zapatos.

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