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Grito de gloria

Real Madrid ganó al City en casa y avanzó a la final de la Champions.
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El Real Madrid se clasificó para la final de la Liga de Campeones ante el Atlético, al ganar 1-0 al Manchester City, con un gran gol en contra dado por la UEFA a Fernando en la primera parte, que resolvió un duelo lleno de imperfecciones pero extremo en emociones.

Hubo un único gol en una eliminatoria que dejó poco fútbol y sí un excesivo respeto por parte de dos equipos que prefirieron defender, algo que no hacen precisamente bien. Sobrevivió el Real Madrid porque tuvo el aguijón de Bale y quiso más que su rival, solo ligeramente atrevido cuando ya se veía eliminado.

El Manchester City no merecía tanto porque el Real Madrid siempre pareció varios cuerpos por encima. Tanto colectiva como individualmente, pero le faltó el instinto de otras noches.

Lo que nunca le faltará al Real Madrid será la pegada. A los 20 minutos llegó el único gol en la mejor jugada trenzada por los locales en la primera parte. Carvajal profundizó sobre Bale, quien con poco ángulo remató con la derecha para situar el balón en la escuadra.

El Manchester City bajó las manos y se fue a la esquina. Durante unos minutos, pareció un boxeador al borde del KO. Pero el Real Madrid lo dejó vivo.

En el minuto final de la primera parte, el City la tuvo con una apertura hacia Fernandinho y un disparo seco que se fue al palo derecho de Keylor Navas. El choque se fue al descanso con un ambiente frío en el Santiago Bernabéu. El Real Madrid tenía un tanto, pero la eliminatoria estaba viva. Por demérito local.

Tras el descanso, el Madrid le dio la pelota al City, cosa peligrosa, y buscó la contra. Jesé la tuvo y disparó alto. Mucho más clara fue la siguiente, cuando Modric se quedó solo ante Joe Hart y este sacó un balón imposible. Y después, Cristiano cabeceó y el arquero se lució.

A pesar de que el Real Madrid se replegó, la velocidad de los blancos en las salidas era una tortura para su enemigo, que dejaba nítidos huecos, facilitando cualquier pase filtrado.

Atrás, un imperial Sergio Ramos se imponía en cada acción ante un Agüero de nuevo insustancial. Esa, al final, fue la clave que definió la eliminatoria.

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