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LE SALIÓ MUY CARO

El Barça jugará la final de Copa, pero no podrá contar con Luis Suárez.
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El Barcelona se clasificó ayer para la final de la Copa del Rey del fútbol español al empatar 1-1 con el Atlético de Madrid tras un duelo trepidante que tuvo de todo, incluso tres expulsados.

El empate de ayer en el Camp Nou se sumó al 2-1 logrado en la ida en el Vicente Calderón por el equipo catalán, que avanzó con un 3-2 en el global de la eliminatoria a su cuarta final consecutiva del torneo copero. Su rival saldrá del duelo de hoy entre Alavés y Celta.

El esperado combate entre azulgranas y rojiblancos por un puesto en la final de Copa comenzó a resolverse con un tanto de Luis Suárez en el minuto 42 en un choque cargado de incidencias y de tensión copera: dos expulsados del Barcelona, uno del Atlético de Madrid, un penalti fallado por los rojiblancos, dos goles anulados –uno por cada bando– por supuesto fuera de juego y hasta un intruso que se coló en la cancha para intentar abrazar a Lionel Messi. 

La acción, sin embargo, se concentró toda en una segunda parte intensísima que comenzó con dominio inicial del Barcelona. Luego mudó con la expulsión del azulgrana Sergi Roberto y del rojiblanco Yannick Carrasco por doble amarilla, pero volvió a hacerlo con el penalti fallado por Gameiro. Más tarde se animó con el tanto con el que se redimió el delantero francés (82') y aún más con la expulsión de Luis Suárez, también con doble amarilla, al 89', y cinco minutos más añadidos. 

Si bien los dirigidos por Diego Simeone saltaron a la cancha decididos a voltear la eliminatoria, su dominio durante buena parte del duelo fue estéril.

La expulsión con doble amarilla de Sergi Roberto a media hora para la conclusión del choque revitalizó a los rojiblancos. Fue, sin embargo, cuestión de minutos. La segunda amarilla a Carrasco, que tuvo una noche muy gris, niveló de nuevo las fuerzas y devolvió el duelo a donde lo quería Luis Enrique.

El entrenador azulgrana dio entrada entonces a Sergio Busquets y a Andrés Iniesta para intentar controlar el juego, dormir el partido y sentenciar el pase.

Conseguiría la clasificación, a la postre, pero no dominar el partido. Sufrió de lo lindo el Barcelona, que cometió un penalti –de Gerard Piqué a Gameiro–, recibió el gol del Atlético y fue incapaz de enlazar cuatro pases seguidos en los minutos finales del duelo.

La expulsión de Suárez solo agravó la angustia azulgrana, que se quedó con el botín que esperaba, pero las bajas inesperadas de Sergi Roberto y Suárez.

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