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La obra de un loco

Santa Tecla es campeón gracias a la actuación estelar del “Loco”.
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Alianza fue campeón durante 24 minutos. Tuvo la corona en la bolsa y la blanca Navidad marcada en el calendario. Pero llegaron los 13 minutos finales y se desató la pesadilla. Lo único más grande ayer en el estadio que la historia de Alianza en el fútbol salvadoreño fue la historia del uruguayo Sebastián Abreu en el fútbol mundial. Contra un loco no se puede. Y si no se puede, se le sigue. Tecla decidió seguirlo y ayer el charrúa se despidió del balompié criollo con la copa y la segunda corona de Santa Tecla en su historia como legado.

No existen jóvenes ni viejos. Existen buenos y malos. Y ayer había uno que era superior al resto y dejó su huella eterna con un doblete. De los fichajes galácticos del torneo, pocos hicieron tanto ruido como los de Alianza. Ninguno fue más decisivo que el de Tecla.

Sin embargo, para que la gesta de Abreu se concretara, tuvo que tener a un rival de los grandes para que supusiera un reto a su altura. Alianza tuvo carácter para soportar el baile que los verdiazules le metieron en los primeros 20 minutos y salir ileso, y para remontar el 0-1 y crecerse hasta la ventaja. Falló, acaso, en la prisa por los cambios creyendo que el partido estaba decidido.

“Tigana” optó por armar el equipo de la final con pura pólvora pensando que así podía prescindir de los escudos. Armó una doble contención con Rudy Valencia y Álex Larín para tener espacio también adelante para acomodar a Sosa, Cerén, Juan Carlos Portillo y Fito Zelaya. La verdad es que Larín al centro no cuajó y facilitó que Chavarría y Mayén crecieran y se comieran a Valencia.

Llegaron así al primer remate de Abreu, una combinación entre Abreu y Mayén para Kevin Ayala y un remate desde media cancha de Maldonado que buscaba sorprender a Arroyo. Tecla era mejor y movía el balón con precisión ante el desconcierto albo: armado para atacar pero desubicado para marcar.

Adelantar líneas en busca de presionar la salida tecleña fue el antídoto que encontró el albo para desahogar el medio campo. Equilibró el juego y probó con un reprise del tiro de media cancha de Maldonado pero en los botines de Larín, en un remate de Sosa y en un puntazo suave de Fabricio Silva.

Con el partido más equilibrado, el marcador no se fue en blanco al medio tiempo. Porque no llegó el gol de Alianza sino el tecleño. A balón parado, llegó un centro de Barahona y una mala prolongación de Danny Torres. El error dejó a Mayén solo ante la salida desesperada de Arroyo, y bastó un puntazo para superar al meta y sacudir la red. 0-1.

Resurrección blanca

Sin embargo, el tanto antes del descanso no traumó a los albos porque tuvieron el chance de asimilarlo en el vestuario. El shock de la desventaja se convirtió en motivación en busca de la victoria. “Tigana” cambió del 4-2-3-1 al 4-1-4-1: optó por soltar a Larín para juntar mejor a los ofensivos y tuvo frutos.

Al 49', una falta sobre el sector izquierdo del Tecla provocó un cobro de tiro libre. Lo pidió Larin y lo definió con maestría: un remate de clase que se coló en el palo izquierdo de Almeida, al que no le bastó la estirada para atrapar. 1-1.

Y 6 minutos después, al 54', remontada. Danny Torres se resarció con un centro al corazón del área donde Fito Zelaya se zambulló en busca no de fingir un penalti sino de conectar un cabezazo. Lo encontró y con un buen gesto técnico, desarmó la reacción de Almeida y puso a ganar al elefante. 2-1.

En ventaja, “Tigana” borró y dibujó de nuevo: Rodrigo Rivera a la par de Rudy, de nuevo doble contención; y Larín a la izquierda. Mientras, el técnico tecleño, Ernesto Corti, optó por engrosar la ofensiva: Sergio Souza por Maldonado y Léster Blanco por Chavarría.

Tuvieron los albos la chance de matar el juego. Al 64', Fito dejó solo a Sosa ante Almeida, pero su remate pegó en el cuerpo del meta y ni siquiera en el rebote picó hacia adentro del arco.

Al 75', “Tigana” volvió a tocar su rompecabezas y ahí desarmó lo que ya tenía bien armado: borró a Sosa para dar paso a Guerrero. Un atacante más para acompañar a Zelaya pero quitó el circuito que conectaba el medio con el ataque. Ya no hubo noticias albas sobre el arco de Santa Tecla. Toda la emoción se trasladó al lado de Arroyo.

Porque 3 minutos después, Abreu se apropió del protagonismo. Un centro encontró al charrúa en el área. Ningún central albo se preocupó por marcar a un dos veces mundialista, una vez campeón de América en selecciones y 13 veces campeón de clubes. Peor aún: Arroyo dio dos pasos adelante y ninguno para atrás. Cuando reaccionó, “el Loco” ya había peinado el balón y dado la dirección para bañarlo y volver inútil tanto su reacción como el intento de Larín por desviarlo. 2-2.

Revivió Santa Tecla y Alianza sintió morir. Vio a Léster rematar al poste al 82' y al árbitro asistente anular un gol de Abreu por falta sobre Silva.

Pero olía a épica. Tres minutos de descuento. Los dos últimos salieron sobrando. En el primero de ellos, Mayén cobró un tiro de esquina al primer palo y ahí apareció “el Loco”. No hubo ni que esperar a que el balón tocara la red: desde que la peinó, Abreu llevaba estampa de gol. Se sacudió la red y se acabó el partido. Tecla, campeón. Abreu, campeón.

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