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La vida después del fútbol del “Messi” salvadoreño

Desde la isla Zacatillo, Israel Hernández, también conocido como “el Zacatillo” Hernández, llegó al Atlético Balboa de la primera división a finales del año 2002, jugó más de 11 años en el fútbol profesional, luego intentó emigrar a Estados Unidos, pero falló y en la actualidad trabaja como albañil en su orgullosa isla.

 

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Israel Hernández llegó al fútbol de la primera división sin experiencia en ligas de formación ni en escuelas de fútbol. Destacó en equipos de la isla Zacatillo, La Unión y recaló en el año 2002 en el Atlético Balboa por recomendación de un amigo que trabajaba como conductor de carretas que transportan personas y encomiendas desde el embarcadero hasta el último rincón de esta isla del Golfo de Fonseca.

Destacó con el equipo portuario y también jugó en segunda división con el Dragón, Municipal Limeño y Pasaquina; mientras que en la primera división, jugó con el equipo Universidad de El Salvador y fue pretendido por el Águila y Firpo.

Fueron más de 11 años de carrera en el fútbol profesional, pero  las constantes deudas salariales lo obligaron a tomar la difícil decisión de retirarse del fútbol y volver a su isla para trabajar en la albañilería. Dice que el Municipal Limeño y el UES fueron los únicos equipos que no le “fallaron” en lo económico. “Me retiré porque sentía que había dado lo que tenía que dar en el fútbol profesional y porque me desmotivaba andar cobrando ‘detrás’ de los directivos”, sostuvo.

Fue conocido en la primera división como “Zacatillo”,  “Cacique” y “Messi”, ningún apodo le molestó, tampoco le inquietó que lo criticaran por su baja estatura (1.60 metros) porque dice que dejó plasmada su calidad en cada equipo que jugó. “Rudy Corrales” fue el apodo el primer día que entrenó con el Atlético Balboa.

Faltaba un mes para que finalizara el Clausura 2002 cuando arribó al Atlético Balboa, el periodo de inscripción había finalizado, pero el entrenador Juan Quartarone (fallecido en el año 2015) lo vio jugar y prometió que si continuaba en el cargo para el siguiente torneo, “el Zacatillo” tendría garantizado un espacio en el equipo.

El día que se presentó a la cancha del estadio Marcelino Imbers no estaba Quartarone, su asistente Fausto “el Bocho” Vásquez lo recibió “yo no iba vestido como jugador de primera división, yo iba vestido como un ermitaño de la isla, con ropa a la moda, le decíamos ‘tumbado’, el profesor se me quedaba viendo de pie a cabeza y me decía ¿pero de qué juega usted?, ‘de delantero’, le respondía. Lo vamos a ver, me dijo”, recordó.

“SOS UN FENÓMENO”

Esa tarde de jueves “me dieron chance de entrenar, iban 25 minutos del partido del entreno y no me habían dado pase, seguramente no me tenían confianza,  Agustín “el Camello” Benítez me dijo ‘Rudy Corrales’, ponte las pilas que te voy a tirar la pelota. Era un tiro de esquina en contra de nosotros, él la tiró (despejó), pero no en mi dirección, fui por la pelota, la controlé y dejé a dos defensores en un amague; dejé sentado a Armando Mercado (hondureño), también dejé al portero y entré caminando a marcar el gol y la afición me gritaba en apoyo. Eso me gustaba”.

Dudó llegar a esa prueba que le abrió la puerta a la primera división porque mucha gente. “Me desanimaba por mi estatura, aunque había mucha gente que me decía ‘vos podes jugar en liga mayor’, pero otros me decían ‘con esa estatura no vas a poder jugar, sos un fenómeno en el fútbol, pero con esas estatura nadie te va a querer porque en la primera división no juegan chiquitos’, me decían”, sostuvo.

Consideró que le pesó llegar directamente a la liga mayor. “Me costó llegar directamente de jugar torneos en la isla, a la liga mayor, yo no tenía escuela ni las ‘mañas’ que necesitaba para jugar en la primera división; tenía talento y velocidad, pero no tenía escuela, no estaba preparado para jugar en primera división, pese a eso, hice un buen torneo en el año 2002, pero me faltó suerte”.

Destacó con el Atlético Balboa, pero siente que su principal deuda fue dar el salto a un equipo grande y que en la selección mayor se fijaran en sus condiciones. “Siento que tuve que jugar en un equipo grande y jugar con la selección, era un sueño, pero nunca se fijaron en mí. Me hubiera gustado jugar con la selección. Pude ir al Águila, hice pretemporada, pero tenía contrato con el Balboa, no me soltaron”.

¿QUIÉN TE HA DICHO QUE SOS DELANTERO?

Cuando el entrenador Jorge “el Chiqui” García llegó al Atlético Balboa, “Zacatillo” cambió su posición en el campo. Desde niño jugó como volante ofensivo, pero el estratega argentino le dio un nuevo rol en el juego. 

“Comencé como volante de llegada y delantero, pero cuando llegó Jorge “el Chiqui” García me regañó ¿quién te ha dicho que sos delantero?, ¿y que no te has visto cómo estás de grande? vos sos un lateral derecho e izquierdo, mirá tu estatura, cabrón”, recordó entre risas.

Su baja estatura nunca fue problema durante su carrera, fue centro de críticas. “al bullyng nunca le hice caso, siempre pienso positivo, algunas personas de las barras contrarias me decían de todo, pero eso me ayudó a fortalecerme, en vez de opacarme, me daban ánimos. Me encantaba que la barra contraria me tirara”.

En el año 2013 y con 33 años de edad, se apuntó en la lista de jugadores retirados, reflexiona que el fútbol le dejó buenos amigos y mucho aprendizaje. Intentó emigrar a Estados Unidos en dos oportunidades, pero fue deportado a su llegada a suelo norteamericano, no intentó más y optó por quedarse en su isla.

Antes de ser futbolista fue agricultor, pero tras su paso por el fútbol, evaluó que el trabajo en la construcción es más rentable. 

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