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Le tomó la medida

El Real Madrid volvió a ganarle al Barça y llega con mucha moral a Manchester para la Champions.
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El primero.  Karim Benzema, José Callejón y Kaká celebran el gol que anotó el francés ayer en el clásico español ante el Barcelona.

El primero. Karim Benzema, José Callejón y Kaká celebran el gol que anotó el francés ayer en el clásico español ante el Barcelona.

El máximo. A pesar de empatar a Alfredo Di Stéfano con 16 goles en los clásicos, Lionel Messi no evitó la derrota del Barça.

El máximo. A pesar de empatar a Alfredo Di Stéfano con 16 goles en los clásicos, Lionel Messi no evitó la derrota del Barça.

Le tomó la medida

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Al Real Madrid le bastó ayer orden, rigor y sentido de la oportunidad para ganar por 2-1 a un Barcelona que no sale del pozo.

Sergio Ramos decidió a siete minutos del final con un cabezazo que no solo le sirvió al Real Madrid para sumar tres puntos, sino para ganar una tremenda moral para el partido del martes ante el Manchester United por la Liga de Campeones. Todo lo contrario que el Barcelona, que solo se pudo agarrar a un posible penal no pitado sobre Adriano en el descuento para justificar la derrota.

El partido, por la 26.ª jornada de la Liga española, mostró el dispar momento que viven actualmente ambos equipos: el Real Madrid está lanzado y el Barcelona vive angustiado, como si hubiera perdido la fe en todo lo que le hizo grande.

Y eso que el Real Madrid ofreció en el Santiago Bernabéu una alineación con siete suplentes. Respecto al equipo que ganó 3-1 en el Camp Nou, solo se mantuvieron Diego López, Raphael Varane, Sergio Ramos y Fabio Coentrao. Y no estuvo Cristiano Ronaldo de inicio.

A cambio, el Barcelona dispuso a casi toda su artillería, con Thiago Alcántara en lugar del lesionado Xavi Hernández, más David Villa en la delantera junto a Messi y Pedro. Y si su alineación se pareció a la del martes, su juego también.

La primera parte fue indigna de un clásico, con un Real Madrid que no quiso y un Barcelona que no pudo. Se registraron más goles que fútbol y tampoco la grada vibró. En esa primera parte, parecía claro que era un partido que ninguno quería.

Con todo, el Real Madrid aparentó estar más cómodo que su rival. Empleó la táctica que tanto rédito le dio en los últimos encuentros ante el Barça, defendiendo muy junto, en pocos metros, y tirando contras.

Lo que sucede es que esta táctica no es tan ventajosa en ataque si no se cuenta con Cristiano Ronaldo. Él solo arma toda una delantera.

Aun así, fue el Real Madrid el primero en morder. Ocurrió a los seis minutos, en una jugada que desnudó las grandes carencias defensivas que tiene el Barcelona. El bisoño Álvaro Morata arrancó en la izquierda, Dani Alves no tapó, Javier Mascherano se comió el centro y Benzema marcó a placer.

El Barcelona pareció desconcertado durante un buen tramo, mostrando ese fútbol inane de las últimas semanas: mucha posesión para nada. Falto de profundidad, el equipo se encomendó a Messi, que esta vez sí apareció.

Ocurrió a los 18 minutos, con un balón filtrado entre la distraída defensa blanca que el argentino aprovechó. Marcó con un disparo vertiginoso de zurda que sorprendió a Diego López, mal parado.

Y no hubo mucho más en una primera parte hipotensa, algo que por otra parte muchos esperaban. La incógnita era ver si los dos equipos se conformaban. La respuesta se obtendría en la segunda parte.

Fue José Mourinho el primero en mover pieza y no fue para algo menor: a los 57 minutos entró Cristiano Ronaldo e inmediatamente comenzaron a ocurrir cosas en el área del Barcelona. Bastó la entrada del portugués para que el Real Madrid comenzara a ofrecer mejores sensaciones que su rival.

El Barcelona prosiguió con su movimiento cansino de balón, falto de profundidad y sin apenas subidas de sus laterales. Como el martes, los defensas del Real Madrid vivieron tranquilos.

El Real Madrid avisó a los 75 minutos y Víctor Valdés sacó prodigiosamente el remate de Morata. Y tres minutos después llegó el gol definitivo.

Fue en un saque de esquina, tan mal defendido por el Barcelona como acostumbra, cuando Ramos se elevó y marcó.

Y poco después Cristiano Ronaldo mandó una falta al palo en pleno delirio de la grada, que añadió motivos para creer en el partido de Liga de Campeones en Old Trafford. Todo lo contrario que el Barcelona, que necesita doblar sus sesiones de diván, si quiere vivir en Champions.

El Barcelona protestó una jugada final en la que Adriano cayó en el área. Acabó desquiciado con esa acción y Valdés fue expulsado por llamar “sinvergüenza” al árbitro. El Barcelona acabó preso de un ataque de nervios, con 13 puntos sobre un Real Madrid eufórico.

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