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MORADO DE LA PENA

Águila perdió su segundo juego del torneo, esta vez contra Chalate.
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En el fútbol, jugar rápido no siempre es viveza. A veces produce torpezas. Si no, que le pregunten al Águila. Ayer, una falta a favor en su área y un intento de armar rápido una contra derivaron en un error mortal.

Marlon Trejo jugó al centro, donde nunca hay que tirarla solo porque sí y lo que hizo fue dársela en los pies a Óscar Rodríguez, del Chalate. Un par de segundos después, gol norteño.

Y ahí se acabó el duelo. Iban 85 minutos y Águila se volvió a quedar con los colores pintados en el rostro. Con el regusto amargo de las ocasiones desperdiciadas, falto de fútbol, falto de pegada, y sorprendido en un yerro por un rival que jugó a no perder y a esperar la contra y en efecto tuvo ambas cosas. Una ocasión y un gol. Y tres puntos al terminar el encuentro.

Si en el pronóstico los negronaranja eran favoritos, el transcurso del juego terminó por confirmarlo. Eso sí, el Chalate asustó al cuarto de hora con un remate fuerte de Rodrigo Cubías, bien rechazado por el meta Benji Villalobos.

Empero, los dirigidos por el “Chueco” Malvestiti llegaban más seguido. A los 17’, Santos Ortiz apareció en el área norteña saludando el poste izquierdo con su remate, ahogando el grito de gol en la afición naranja.

Después, Fagúndez le puso un pase medido al “Turu” Flores, dejando estáticos a los defensores morados, pero con Flores en fuera de juego.

Águila se veía entretenido. Quizá sobrado con la confianza de pensar que el rival había estado en huelga durante la semana y que el cansancio le iba a llegar. Guiado por Santos Ortiz, muy inquieto en la zona defensiva contraria, y jugando donde antes solía estar Nicolás Muñoz, quien probó el banquillo nuevamente, los emplumados tocaron puerta en el arco de Dennis Salinas, pero sin la claridad para abrir el marcador.

En la segunda mitad, “Turu” Flores contó hasta tres ocasiones de peligro, pero en ninguna concretó. Sobre los 55 minutos fue derribado en el área, aunque Joel no cayó en su clavado.

Tan cerca, tan lejos, Águila era dominador absoluto. Dueño del partido y del balón, pero Chalatenango salía con el premio mayor. Ya no se supo nada de los delanteros morados; se podía poner cárteles anunciando su búsqueda porque desaparecieron, dado que todo el desarrollo del cotejo se protagonizaba en el arco de Salinas.

Y cuando el empate ya empezaba a crear un malestar en la afición local, lo que vendría a continuación terminaría por cerrar una tarde oscura en el Cuscatlán para los emplumados.

Llegó la falta en el área , el saque de Trejo y la viveza de Rodríguez. El trallazo a la esquina de Benji, el vuelo y achique del meta . Tortazo en toda la cara emplumada y los tres puntos en dirección de San Miguel. ¿El Águila? El Águila sigue preguntándose qué le pasó.

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