‘Mágico’ solo hay uno”

Hérbert Sosa HACE UN REPASO DE SU CARRERA Y DE CÓMO VIVE SU SEGUNDA ETAPA EN EL ALIANZA.
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Hérbert Sosa es un aliancista puro y dice tener el privilegio de jugar para el equipo del cual es hincha. Lleva con orgullo la camisa 14. Vive sus mejores días en su vuelta al plantel, tras un año con Juventud Independiente, y se cree con la madurez necesaria en el fútbol.

¿Qué tanto ha madurado hasta ahora en su carrera desde que comenzó en aquella sub-17 de 2006?

La verdad es que hay recuerdos agradables. Cada uno de los compañeros de esa selección tomó diferentes destinos. En ese momento empezaba en el ámbito futbolístico y ahora se me da la oportunidad de portar el gafete de capitán en Alianza. Llevo ocho años de militar en la institución. Me siento bien. Chalatenango fue mi primer equipo, luego me fui a Alianza. También tengo dos torneos con Juventud Independiente. Acá estamos de nuevo en Alianza. Me siento agradecido con Dios luego de darme la oportunidad.

Juega en el equipo del cual es hincha. ¿Qué significa eso para un jugador?

Desde muy pequeño soy aliancista. Con mi hermano y mi papá íbamos a ver los partidos de Alianza. Antes de ser jugador yo era hincha de esta institución. El día de la final contra FAS (diciembre de 2015) fue algo difícil. Yo no venía jugando por lesión y estuve en un estadio colmado de afición. Pero siempre se goza y se celebra. Lo disfruté.

¿Se puede todos los cánticos de la barra?

Sí, la mayoría. Estoy pendiente de eso. Cuando estoy en la casa, me pongo a revisar internet y me los aprendo. Obviamente que cuando uno anda jugando siempre se escucha algo y algo se le queda a uno.

¿Cuál es el que más le gusta?

Son casi todos. Recuerdo varios. Pero uno me gusta en especial y es ese que dice que se le pide a Dios que me deje ser aliancista hasta la muerte. La institución es grande y a uno lo marca.

Pese a eso le ha costado llevar su relación con la barra...

Lo que pasa es que hay algunos que simpatizan con uno y otros no. Pero es normal. Puede haber críticas buenas y malas y como jugador tengo que adaptarme. No tengo nada que hablar. No voy a perder el tiempo hablando de lo que no es futbolístico.

¿Qué piensa de ese comunicado en el que la barra alba le pedía a usted más compromiso y disciplina?

Obviamente hay que tener mucho cuidado. Esta es una institución en la que salir a la calle y a lo mejor tomar algo en algún lugar eso puede tener consecuencias fuertes. Pero no me quita el sueño. Uno sabe lo que hace. He madurado mucho y sé lo que este equipo pretende. Sé lo delicado que es.

Habló de ese año en Juventud Independiente 2013-2014. ¿Cómo fueron los partidos cuando se enfrentaba a Alianza?

Raro por el hecho de haber salido mal del equipo en ese entonces. Motivado sí porque iba a jugar contra mi exequipo y pues la afición no lo recibe a uno cómo se debe. Me fue bien y no me quejó. Hubo gente que me acogió en San Juan Opico. No tengo queja. Agradezco eso de haber sido así conmigo. Se sabía que yo era aliancista. No me achacaron mi pasado con Alianza. Incluso, hay gente aliancista en San Juan Opico. La gente es alegre en Opico y se hacía notar con su cariño.

¿Tiene alguna cábala con el número 14 en la camisola?

Ninguna. Lo que pasa es que lo vengo usando desde selecciones menores. Nunca he querido cambiarlo. Siempre he usado el 14. Me fui de Alianza y regresé y los dirigentes respetaron eso del número 14.

¿Le gusta que le digan “Magiquito” de apodo?

No me gusta, ni me agrada. “Mágico” solo hay uno y solo va a haber uno. Prefiero Sosa o Hérbert Sosa. Yo salí de la escuela de “Mágico”. Desde pequeño tuve un par de encuentros con él. Pero es su hermano Efraín González el que maneja todo lo de la escuela de fútbol.

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