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"Me gustaría volver a jugar en FAS"

En plática con EL GRÁFICO, desde la capital paraguaya, Néstor Ayala, jugador del Independiente de la segunda división guaraní, habló de su paso por el fútbol de El Salvador desde 2004 a 2007 y reiteró su deseo de volverse a poner la camisa del equipo tigrillo, en el cierre de su carrera.

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"Me gustaría volver a jugar en FAS"

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A  sus 37 años aún juega a escala profesional. Cree que aún tiene mucho para dar en el fútbol. Su equipo actual es Independiente, de la liga Intermedia paraguaya (segunda división o categoría de ascenso) La última vez que el delantero guaraní, Néstor Ayala, tuvo relación con el balompié salvadoreño fue en 2014, cuando vino para hacer pretemporada con Atlético Marte, pero en esa ocasión se tuvo que volver  de golpe a Paraguay, luego de no llegar a un acuerdo con los carabineros.

"Memo Rivera, quien era el técnico me pidió para jugar en Marte, pero no se pudo concretar nada por temas de dinero. A veces no nos podemos quedar en un equipo, porque el dueño de tu pase quiere más plata", dijo el jugador paraguayo.

Ahora, desde Paraguay, Ayala recordó en plática con EL GRÁFICO su paso por el balompié cuscatleco. Tiene tanto almacenado que un cuarto de hora de plática se pasa volando. El inicio en Once Lobos, en 2004, es algo que el suramericano no olvida, porque fue el primer equipo que le abrió puertas en El Salvador.

Fue el timonel argentino, Roberto "Toto" Gamarra, quien lo trajo para las filas de los yuqueros. Pero el paso por las filas de FAS para jugar la final del Clausura 2006, contra Águila, marca un punto clave en su recorrido en la liga mayor de este país. 

FAS perdió esa final por 4-2 ante los emplumados, pero Ayala la tiene tan presente como que fue ayer. "Fijate que estábamos 0-0 y me hicieron un penalti y el árbitro no lo quiso marcar.  Tuve la oportunidad de llegar a un club tan grande como FAS. En ese momento, el técnico de FAS era Carlos de los Cobos. Nunca tuve problemas con los técnicos ni con la gente de FAS. Si me llaman de nuevo, me gustaría volver a jugar en FAS. Pero si otro club me llama, también me voy. FAS fue mi segunda casa en El Salvador, cuando tenía 27 años. Le mando un saludo a toda la gente de FAS", dijo el atacante.

En El Salvador, Ayala jugó para Once Lobos, Balboa y FAS, pero él no olvida al equipo asociado. Vivió en Santa Ana en su paso por los lobeznos y tigrillos y ahí se logró encariñar con la ciudad heróica. Trajo a cuenta que podría caminar sin perderse por las calles de ahí. En la sede fasista dejó muchos amigos a los que aún recuerda con nombre y apellido.

Tras cerrar su paso con FAS, desde 2007, Ayala tuvo que volver a Paraguay. Fue para jugar con Sportivo Luqueño, equipo que suena conocido en El Salvador, debido a que el actual zaguero de Alianza, Bryan Tamacas, jugó ahí de enero a mayo de 2019. "Yo lo llegué a saludar y me puse a sus órdenes", dijo Ayala, para hacer un paréntesis en su historia como jugador. Luego de ese  paso por Luqueño, el atacante iba a dar el salto más cualitativo en cuanto a clubes en su carrera. Se fue a El Tigre, que en ese momento estaba en la primera división argentina. Fue dirigido ahí por Diego Cagna, quien en su faceta como jugador fue por muchos años un caudillo en Boca Juniors, sobre todo al cierre de la década de los 90.  

Con "el Tata" Martino

El buen paso en las filas de El Tigre, equipo en el que estuvo por tres años, llevó a Ayala a la selección albirroja  por primera vez, en 2007. El timonel argentino, Gerardo "Tata" Martino, actual seleccionador mexicano y extimonel del F.C Barcelona, lo llamó, luego de que el guaraní demostrara con creces que poseía gol. Por lo tanto, el momento trascendental de Ayala con la camisa de paraguay estaba cerca. Iba a ser en el partido contra Ecuador, disputado en el estadio Defensores del Chaco, el 17 de noviembre de 2007. en la eliminatoria a Sudáfrica 2010. Marcó uno de los tantos con los que Paraguay venció por 5-1 a los ecuatorianos. Los otros tantos fueron anotados por Nelson Haedo, Cristian Riveros (en dos ocasiones) y Roque Santa Cruz.

"La jugada para mi gol arrancó desde la media cancha. Le di la pelota a Salvador Cabañas y a él le cometieron falta y el balón me quedó de frente al área grande y desde ahí tuve que definir. Recuerdo que el técnico de Paraguay era Tata Martino, una persona humilde, pero exigente. Cuando él te dice que vamos a entrenar a las cinco, debe ser a esa hora. Pero es muy buena persona. Cagna, que es de la escuela de Martino, me dirigió en El Tigre y es de la escuela de Martino. Los dos son entrenadores exigentes ", explicó el atacante suramericano en charla con EL GRÁFICO desde la capital paraguaya.    

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