Milan gana 2-0 a un paralizado Barcelona

El Milan tenía el partido donde había soñado: defendiendo una ventaja y sin pasar ningún apuro.
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El Milan rompió hoy todos los pronóstico y derrotó 2-0 al peor Barcelona de la temporada, que se chocó contra un muro y ahora se ve terriblemente exigido para seguir vivo en la Liga de Campeones.

El conjunto italiano tuvo dos ocasiones y marcó sendos tantos, con Boateng y Muntari como protagonistas, dejando la eliminatoria de octavos de final en una situación sorprendente. No es lo que esperaba el Barcelona, que queda ahora contra las cuerdas.

"No aceptamos que seamos víctimas de un sacrificio", afirmó en la víspera el técnico italiano, Massimiliano Allegri, revolviéndose contra quienes auguraban un sencillo triunfo del Barcelona. Y sus jugadores se lo creyeron.

Por contra, el Barcelona ofreció una imagen desconcertante, inesperada, inédita. No jugó a nada y por eso se ve ahora en una situación muy comprometida.

El partido se desarrolló tal y como se esperaba. El Milan apostó por ceder la posesión al Barcelona y defender con nueve jugadores en su área, dejando a El Shaarawy como único hombre ligeramente adelantado.

Según el guión previsto, el Barcelona manejó el balón a su antojo. Pero lo hizo para nada, sin ninguna profundidad. Todos sus jugadores, incluido Messi, estuvieron estáticos, sin ningún desmarque al hueco. Y eso facilitó la labor del Milan.

El conjunto italiano tuvo claro su plan y lo cumplió a la perfección. Ni Messi ni Iniesta pudieron recibir de cara al arco, y cuando el Milan robó, envió raudo el balón hacia El Shaarawy, siempre dinámico y vertical.

Si el Milan aplicó su plan con eficacia, no se puede decir lo mismo del Barcelona. Pocas veces dio tan poco de qué hablar en un partido, salvo para relatar deficiencias.

Un dato habló de lo que se vio en la primera parte: ninguna ocasión de peligro, ninguna intervención de los arqueros. Con todo, el Milan pareció más contento que su rival con este desarrollo del partido.

La segunda mitad comenzó igual, con el Milan muy seguro en defensa mientras el Barcelona seguía sin ofrecer respuestas para derribar el muro italiano.

Y sucede que este tipo de partidos se suelen romper por un detalle, a menudo con la intervención de la suerte. El Milan fue el afortunado.

La extraña jugada del primer gol ocurrió a los 56 minutos, cuando en un lanzamiento de falta Zapata desvió el balón con la mano. El árbitro interpretó que no hubo intención, el cuero fue a parar a Boateng y el punta marcó entre las protestas visitantes.

La respuesta táctica del Barcelona fue incorporar al campo al chileno Alexis Sánchez en sustitución de un desafortunado Cesc Fábregas. Pero no era cuestión de nombres, sino de conceptos, pues el Barcelona siguió jugando al paso y con nula profundidad.

El Milan tenía el partido donde había soñado: defendiendo una ventaja y sin pasar ningún apuro.

Y las apuestas se rompieron definitivamente a los 80 minutos, cuando el Milan marcó el segundo gol. Ocurrió con un desorden defensivo del Barcelona que fue aprovechado por Muntari para marcar de volea tras una buena combinación.

Así terminó el partido, que dejó un resultado fatal para el Barcelona. Uno de los grandes favoritos para ganar la Liga de Campeones quedó contra las cuerdas y ahora es el Milan quien tiene las principales opciones.

Nadie lo esperaba y el Camp Nou definirá el 12 de marzo un cuartofinalista con el equipo italiano en clara ventaja.

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