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Mismos errores

Una cadena de errores dejó a la selección mayor sin avanzar.
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Es complicado identificar en qué momento la selección de El Salvador fijó el rumbo sin retorno hacia otra eliminatoria mundialista sin llegar a la hexagonal y sin dar la sensación de competir. Ya no digamos palabras mayores, como clasificar al Mundial.

En resumen, jugar y perder el último partido ante Canadá ya eliminados fue un destino esperado, luego de la cadena de errores cometidos por los desaciertos de los directivos del comité ejecutivo de la FESFUT, por Albert Roca y Ramón Maradiaga en el aspecto táctico, y por el rendimiento de algunos seleccionados en el campo de juego. Todo sumó para la eliminación.

El portero Derby Carillo generó errores decisivos durante la serie contra los catrachos en marzo de 2016. Sus desatenciones influyeron directamente en los dos resultados.

Los delanteros tampoco cumplieron en momentos críticos como en el empate en San Cristóbal o en el juego contra Canadá en San Salvador. Incluso de visita ante Honduras.

Mientras que los zagueros se desordenaron en momentos clave de los partidos contra México y Honduras, de local y de visitante.

Sin embargo, no se puede ocultar que la Federación Salvadoreña de Fútbol cortó el proceso del español Albert Roca, y de la dupla técnica de Jorge Rodríguez y Hugo Pérez, lo que no le permitió al plantel de los seleccionados completar un proceso para crecer en lo futbolístico. Eso influyó en el rendimiento en las distintas fases.

Con Roca se disputó la segunda fase eliminatoria –la primera para El Salvador–, con Ródríguez la tercera y Ramón Maradiaga se hizo cargo durante los seis juegos de la cuadrangular.

Tras la salida de Roca, sustentada por el recorte presupuestario del INDES, lo que ya no le permitía a la FESFUT cumplir con sus honorarios, los seleccionados incluso firmaron y compartieron una carta en redes sociales en la que le exigían a la federación que les permitiera completar un proceso eliminatorio con un entrenador, para no tener que improvisar en el campo.

Pero el punto más bajo ocurrió en octubre de 2015, cuando seleccionados abandonan el hotel del INDES en protesta por falta de respuesta de la FESFUT a peticiones de mejores condiciones y a negociación económica por premios. La federación respondió publicando el documento ante los medios, con cifras y detalles de cada demanda de parte de los jugadores.

Dos semanas después del estallido, tiempo en el que los legionarios se quejaron abiertamente ante los medios y en redes sociales sobre el descontento por las condiciones que les ofrecía la federación, Maradiaga convoca a un grupo de 22 jugadores: 10 de la primera nómina y 12 jugadores nuevos. Con esta nueva nómina, es decir, sin sus elementos más talentosos, El Salvador visitó a México y recibió a Canadá. En el primer partido perdieron y en el segundo encuentro empataron.

Las relaciones entre plantel y cuerpo técnico, y entre jugadores y directivos no se logró recuperar después de ese episodio, que se solucionó con la FESFUT exigiendo una disculpa pública de parte de los legionarios para que fueran tomados en cuenta de nuevo.

Con el tiempo encima y sin que pudieran acoplarse a la idea de Maradiaga, se sumó un punto de seis ante Honduras. En resumen, dos años de decisiones inadecuadas. Una hexagonal más por tele y mucho por aprender.

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