No vienen a demostrar, sino a compartir

Llegados desde Argentina, emisarios de Boca Juniors trabajarán esta semana con la escuela xeneize instalada en El Salvador.
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Óscar Aquino tiene 30 años trabajando con Boca Juniors y Gaston Pernía es hijo del histórico Vicente Pernía, jugador xeneize que estuvo en el plantel que ganó sus dos primeras Copas Libertadores. Suficiente para que ambos sean parte de la historia del club, ahora desde la formación de categorías inferiores, desde la cual han llegado a El Salvador para ver el trabajo que la escuela del equipo argentino realiza en el país.

¿Qué planes tienen en esta visita a El Salvador?

Óscar Aquino (OA): Había un compromiso tomado el año pasado, cuando la delegación salvadoreña estuvo en Argentina. Tomamos el compromiso y estamos acá para apuntalar que este es un trabajo serio, el que hace la escuela de Boca Juniors. No venimos a demostrar nada, sino a compartir.

¿Qué les ha parecido el trabajo en el país?

OA: Cuando fueron los chicos de El Salvador, hubo tres o cuatro que nos llamaron la atención, que estarían jugando en Boca o en otro equipo. Pero lo importante es verlos con los padres. Venimos a observar si en el futuro podemos llevar a algunos que hagan pruebas con las categorías de Boca.

Usted trabaja desde 1983 con Boca, ¿cómo ha cambiado el trabajo desde entonces?

OA: El gran auge de Boca fue con Mauricio Macri en 1995. Apostó muy fuerte pero muy fuerte, con mucho dinero, en las divisiones infanto-juveniles. Empezamos a trabajar sobre la alimentación, parte fisiológica y comenzaron a salir jugadores. De todos los jugadores que tuve en distintas etapas, me llegaron a primera 277 jugadores: Tévez, Gago, Banega. Anteriormente, estaban los jugadores, pero no se apostaba tanto y esa era la gran visión de Macri. Lo mataban porque los primeros dos o tres años no salían jugadores y había hecho un aporte muy grande de dinero en dólares. Creo que se gastó entre ocho y 10 millones en tres o cuatro años, pero qué pasa: cuando unís el círculo comenzaron a salir jugadores y nunca más se cortó esa cadena.

¿Qué diferencias hay entre cómo los forma Boca y otras escuelas?

OA: No nos comparamos ni nos asemejamos a nada, tenemos nuestro estilo propio. No hay cansancio, no hay dolor, no hace frío, no hace calor. A trabajar, trabajar, trabajar.

Gaston Pernía (GP): Como institución, somos una institución muy sufrida si se quiere. El hecho de haber ganado tanto te exige siempre más. En Boca salís campeón de Argentina y te exigen ser campeón de América. Salís campeón de América y van a querer ser bicampeones de América.

Si bien no todos llegarán al primer equipo, pero ahí es donde entra la parte de que Boca puede vender o exportar...

GP: Yo iría inclusive un poquito más allá. La realidad es que Boca miró 27,000 y pico de chicos en un año, en 2012. De esos quedan muy poquitos, y de esos muy poquitos, un 10 por ciento llegará. El tema es enfocarse en los jugadores que no van a llegar. Todos estos atributos les van a servir para una mejor calidad de vida y en la parte humana para poder afrontar estudio, trabajo, para poder ser buenos compañeros. No podemos perder de vista que no solo formamos jugadores, sino también personas.

OA: Hay algo: el chico que no estudia, no queda en Boca. Boca tiene una pensión de 100 jugadores, más o menos. Nos ha pasado que venían chicos del interior y no querían estudiar: “Volvete a tu casa”. Nosotros priorizamos. El chico tiene todos los cuidados, por eso Boca es alto rendimiento: psicología, nutrición, cuartos con aire acondicionado, plasma, micro que los lleva al colegio y los trae. Se hace un seguimiento de las materias. Yo pienso que si usted responde en la parte intelectual, va a responder mejor en la parte futbolística.

De los canteranos que han visto, ¿cuál representaría mejor la filosofía de la escuela de Boca Juniors?

GP: A mi manera de ver, uno de los que mejor representa la filosofía de Boca es Carlitos Tévez. Un jugador que naturalmente se identifica con el club, ese sacrificio, ese nunca entregarse. La gente de Boca se identifica con la garra, la pasión, es gente muy fiel. En Boca, con dejar todo en cada partido la gente se va a ir contenta del estadio.

OA: Voy a decir que dirán que no puede ser, pero en Argentina tiene más fanáticos Tévez que Messi. Nosotros no disfrutamos a Messi en Argentina. Messi de 12, 13 años, se fue, tenés la imagen de la televisión. En cambio, Tévez trabajó conmigo de novena a sexta división, cuatro divisiones. Vos lo veías, llevaba a mi hijo y cuando íbamos para la casa, me decía: “Papi, el 9 llega a primera”.

¿Qué esperan llevarse de esta visita a El Salvador?

OA: Me sentía gratificado anoche que me decían que hay una edad que se corta a los 16, 17 años. Es una satisfacción que piensen en eso. En aportar a equipos nacionales o que alguno crezca rápidamente y poder exportarlo. No piensan solamente en el dinero, sino también en la formación.

GP: Lo que necesita el fútbol en todo el mundo es gente de bien que realmente quiera lo mejor sin querer sacar provecho de venta de jugadores. Obviamente que la parte económica es importante, pero se pueden hacer las cosas honestamente y que ganen todos.

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