Nuestro clásico

Águila y FAS se citan hoy para apretar la pelea por semis o para estirar la distancia en la tabla.
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Figura. Luis Contreras fue una de las figuras en el pasado juego ante el Cosmos de Nueva York.

Figura. Luis Contreras fue una de las figuras en el pasado juego ante el Cosmos de Nueva York.

Goleo.  Con pasado en FAS, Nicolás Muñoz lidera el goleo individual con ocho tantos en 10 jornadas.

Goleo. Con pasado en FAS, Nicolás Muñoz lidera el goleo individual con ocho tantos en 10 jornadas.

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No son Real Madrid ni Barcelona pero tampoco lo necesitan. No tienen a figuras mundiales ni mercadológicas pero tampoco las necesitan. Son Águila y FAS, los dos equipos más grandes del fútbol salvadoreño. Los de más coronas, los de las aficiones más grandes, los protagonistas del verdadero clásico nacional y los que no necesitan ser ninguno de los dos colosos españoles para tener su nicho ganado en El Salvador. Mañana el mundo verá el clásico español. Hoy los aficionados tigrillos y emplumados verán el clásico nacional.

Primero aquí y mañana allá. Un duelo también histórico entre dos entidades en las que nada es amistoso. Desde siempre Águila y FAS han representado quizá mejor que cualquier otra cosa a sus ciudades de origen. Provenientes de dos departamentos exportadores de gente en todo sentido (a la capital y también al extranjero, el hermano lejano), la tradición se arraiga y esa dicta que el santaneco es rojiazul, fasista; y el migueleño es negronaranja, aguilucho. Y cuando se encuentran entre sí, el efecto es inmediato: rivalidad por siempre.

No podía ser de otra manera. Águila aterrizó en Primera División en 1959, para entonces FAS sumaba tres coronas y se disputaba la supremacía del fútbol nacional con el Atlético Marte (también con tres) y el Dragón, ganador de dos campeonatos. El clásico pintaba más en aquel entonces entre los carabineros y los tigrillos pero en lugar de ratificarse se rompió cuando apareció un inquilino para cambiar la tendencia de los títulos del fútbol nacional.

Águila llegó a Primera y se adueñó del protagonismo que intentaba sostener Dragón y que comenzaba a cosechar el Marte. Ganó cuatro títulos en sus primeras seis temporadas y cinco en sus primeras ocho. Con menos de una década en Primera División, ya tenía la misma cantidad de campeonatos que los tigrillos en 18 temporadas en liga mayor. La rivalidad: servida.

En adelante ambos acrecentaron su rivalidad y nada de lo sucedido pudo cambiarla. Con sus respectivos baches (los 11 años sin ganar títulos de FAS entre 1984 y 1995 o la misma oncena para Águila de 1988 a 1999) y momentos altos pero la historia se congració de saber que el triunfo de uno fue la derrota del otro.

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Cincuenta y cinco años después de que nació esa rivalidad, el presente los encuentra a ambos en plan tambaleante. Llegan a la jornada 11 del Clausura 2015 con apenas cuatro puntos de diferencia y con un cruce que puede ser clave para el futuro de ambos en el campeonato, sobre todo por cómo puede cambiar el panorama de semifinales.

El de hoy será quizá el clásico más difícil de pronosticar de los últimos tiempos. Atrás quedó la paternidad tigrilla, capaz de ganarle al emplumado hasta con un pie amarrado, borrada por el hecho de que tras pasar años palmando cada vez que veía a FAS vino a ganar los partidos más importantes: los que sirvieron para jugar la final del último campeonato. Y luego fue a ganar al Óscar Quiteño en la primera vuelta gracias a un penalti anotado por el panameño Nicolás Muñoz.

Sin embargo, una vuelta después, las sensaciones son otras. Los emplumados jugarán el clásico en el Juan Francisco Barraza luego de sufrir dos derrotas consecutivas (1-0 ante Alianza, 2-0 contra Marte) que los estancaron en el cuarto lugar de la tabla, con 17 puntos; dos más que los paquidermos, quienes ascendieron a la quinta posición tras ganar al Pasaquina el miércoles, en el inicio de la fecha.

Así, una tercera caída consecutiva para los emplumados es impensable. Menos si es en casa. Peor si es ante FAS. Empero, como fiel portador de pesadillas a los rivales, los tigrillos llegan a San Miguel con un poco de aire a favor, motivados por el triunfo 1-0 sobre Alianza en la última jornada del torneo y por la victoria internacional por el mismo marcador ante el Cosmos de Nueva York hace una semana.

Con 13 puntos en la tabla, un triunfo santaneco en San Miguel apretaría el pleito por semis, ya que mantendría a Águila con 17 puntos, haría a los tigrillos llegar a 16 y con uno menos, con 15, quedaría el Alianza, con siete partidos de la segunda vuelta aún por disputarse: el panorama totalmente abierto.

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