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Nuevos héroes

La Azulita sub 20 se clasificó al mundial Turquía 2013, tras vencer anoche a Panamá 1-3.
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Sí se pudo.  El Salvador vino de atrás para adelante para remontar a Panamá, ganar 1-3 y avanzar al mundial Turquía 2013.

Sí se pudo. El Salvador vino de atrás para adelante para remontar a Panamá, ganar 1-3 y avanzar al mundial Turquía 2013.

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México 1970. España 1982. Marsella 2008. Dubái 2009. Rávena 2011. Y a partir del 21 de junio próximo, Turquía 2013. Las dos primeras citas mundialistas fueron de fútbol once. Las otras tres, de fútbol playa. Y la de este año será de fútbol juvenil. Para ser más exactos, sub 20. Y ahí estará la Azulita, que de la mano del técnico nacional Mauricio Alfaro logró ayer el histórico boleto para que un combinado salvadoreño esté, por vez primera, en una copa del mundo, no solo de esta categoría, sino de fútbol menor –nunca inferior– en general.

La hazaña toma tintes de épica en un país donde las canteras no son parte fundamental para el desarrollo del fútbol. Sin embargo, sí existe una entidad, la Fundación Educando a un Salvadoreño (FESA), que desde hace siete años le apostó a la formación de jugadores desde la infancia y que, aportando 16 de los 20 muchachos que forman parte de la Azulita en el premundial de CONCACAF que se juega en Puebla, se convierte en bastión fundamental del hecho que quedará en los anales de la maltrecha historia del balompié cuscatleco.

El camino que conduce a Turquía no ha sido fácil. Sobre todo para un grupo que en 2011 perdió la oportunidad de asistir a una copa del mundo sub 17 y tuvo que sobrevivir al eterno mal del fútbol nacional: no respetar los procesos. Si se gana algo, celebran los que no ayudaron en nada; y si se pierde, hablan los mismos y se cortan los grupos. Pero amparado en el trabajo que FESA ha mantenido durante siete años, el combinado nacional se mantuvo unido. Unos llegaron, otros se fueron, pero la base se mantuvo y el tiempo dio el fruto.

El inicio de la eliminatoria sub 20 fue trastabillante. Con poco más de un mes para preparar la triangular de la UNCAF en la que se midió a Panamá y Guatemala, con dos boletos en disputa, la Azulita quedó a cargo de Mauricio “el Tuco” Alfaro, que llegaba de haber sumado un nuevo fracaso al frente de combinados juveniles al no poder clasificar a los Juegos Olímpicos de Londres.

Sin embargo, donde no llegó el trabajo sí llegó el talento. Con un triunfo y una derrota bastó para que El Salvador se clasificara al premundial y quedara clavado en el mismo grupo que México y Curazao. Cuatro boletos en juego y 12 selecciones. Solo era necesario ganar un juego de grupo y el de cuartos de final para clasificar. El sueño sonaba posible.

Pero para llegar hasta él, la única vía posible era seguir con el trabajo. Llegó un campamento en Suramérica, donde se jugó con Perú y Colombia y se perdió contra ambos sin anotar un gol. Pasaron las semanas, no hubo más amistosos, sonaron nombres de refuerzos –como Maikon Orellana o Marvin Baumgartner– y también reclamos del “Tuco” por falta de recursos para prepararse mejor.

Mientras, El Salvador continuaba deambulando por penumbras. La selección mayor quedaba apeada del camino a Brasil 2014 y la sub 17 pasó sin pena ni gloria por la pentagonal en Guatemala. Todo quedaba reducido a la sub 20.

En un segundo plano, por la repercusión del nombramiento del nuevo entrenador de la Azul mayor y la participación en la Copa Centroamericana –a veces sin cancha fija en la cual entrenar, inclusive–, empero la Azulita continuó su trabajo. Se confirmó un campamento más –gracias también a la colaboración de FESA– en México, de 15 días, antes de comenzar el premundial.

Tres partidos más en el campamento, tres derrotas más sin anotar gol. Más dudas que certidumbres en lo externo; pero más empeño en lo interno para alcanzar el boleto. Debut ante Curazao con triunfo 2-1 y derrota ante México 0-3. En el otro extremo: Panamá, que había ganado sus dos partidos por 4-0.

Pero el fútbol le debía una a El Salvador. Pese a que comenzó perdiendo, acabó ganando. Del 1-0 luchó hasta que llegó al 1-3 y al boleto al mundial en Turquía. Tres décadas después, el país vuelve a un mundial de fútbol once. Turquía, ahí va El Salvador.

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