Lo más visto

Más de Deportes

Otra vez

El Salvador volvió a quedarse a las puertas de la final de una Copa Centroamericana. Costa Rica lo eliminó con un triunfo 1-0.
Enlace copiado
Enlace copiado
Hubiera sido demasiado bueno para ser verdad. El Salvador se quedó fuera de la disputa por el título centroamericano. Ayer no hubo suerte porque el fútbol no es como un sorteo y para ganar partidos hay que anotar goles. Esos que a la Azul le cuesta encontrar en las Copas Centroamericanas y que ayer nuevamente hicieron falta y por los que tuvo que hincar rodilla ante Costa Rica y quedar obligado a definir el tercer lugar ante Belice.

No se pudo. Aunque se intentó. Fuera. Y así, lo que no había sido del todo evidente en los dos primeros partidos del torneo para El Salvador lo fue en la semifinal de ayer ante los ticos: eso que Castillo llamó falta de experiencia. Ni Honduras ni Panamá habían terminado de apretar a la Azul como ayer lo hicieron los ticos y por eso fue que el partido mostró los peores minutos del combinado nacional en el torneo.

En concreto, estos fueron los que marcaron las agujas del reloj como los minutos que van del 10 hasta el 30. Fue más difícil que en los dos primeros juegos poner el balón en el césped y fue más fácil rifarlo para que le quedara casi regalado a los costarricenses. Cuando se intentaba por bajo, Costa Rica tenía bien montada su telaraña en el medio para impedir que Cerén y Menjívar flotaran e hicieran rendir a sus compañeros a la ofensiva.

Si un asomo tuvo la selección nacional sobre el arco de Patrick Pemberton, fue sobre el minuto 8, cuando en un tiro de esquina una prolongación en el poste izquierdo acabó con una zambullida de Xavi García por el poste derecho. Insuficiente, porque no le llegó al balón y no pudo, por centímetros, cabecearlo al fondo.

Lo que se vino luego fue el dominio del anfitrión del torneo. En su papel de mal anfitrión, deseoso de evitar la debacle de quedarse fuera de la final del torneo que organiza, Costa Rica se apoderó de la pelota y obligó a El Salvador a replegar líneas, a multiplicarse en los relevos a Mardoqueo y a Granadino y a que Dagoberto tuviera que ser exigido bajo los tres palos.

Sobre el minuto 13, el primer susto. Un ataque bien montado por los ticos que Granadino salvó en una oportunidad primero y en una segunda después mandando a tiro de esquina un centro al que no llegó ningún tico para definir.

Las bandas, que bien le habían servido a El Salvador para sostener el balón en los duelos ante canaleros y catrachos, fueron ayer más frágiles. Isidro no entró en calor con la titularidad y Castillo se vio superado por las marcas bien puestas del rival.

Solo una vez más en el primer tiempo, al '32, se acercó la Azul, en una jugada en que Léster guapeó con el balón antes de meter el remate, desviado por un zaguero tico.

Nueve minutos después, el susto más grande del primer tiempo: una contra costarricense que agarró mal parados a los centrales salvadoreños, que vieron cómo Arrieta le bajó el balón a Saborío y cómo este sacó un puntazo que Dago tapó.

Tras finalizar la primera mitad en intercambio de goles físicos (tres tarjetas amarillas para Costa Rica y dos de El Salvador), el segundo tiempo se convirtió en un intercambio de golpes futbolísticos. Entrados en calor, las oportunidades llegaron para ambos países.

Primero, en una jugada de Léster Blanco, que aguantó la marca de tres ticos para sacar un zurdazo que Pemberton mandó a tiro de esquina. Luego, en una jugada de uno-dos que Randall Brenes remató desviado sobre el arco de Portillo.

El duelo fue más rápido en la segunda mitad que en la primera. Con más velocidad, también llegaron los movimientos, con Jorge Luis Pinto como protagonista, al darle paso a Juan Madrigal y a Rodney Wallace en lugar de Salvatierra y Arrieta.

Con ellos en la cancha, y sin que “la Chochera” arriesgara por hombres de refresco, Costa Rica volvió a inclinar la cancha para que el balón rodara con más frecuencia por el lado salvadoreño.

Así se llegó el minuto 72, cuando los ticos abrieron el marcador. Por izquierda, Monteagudo y Castillo dejaron desierto el carril para el centro costarricense, y, por derecha, Isidro no vio pasar por su espalda a Rodney Wallace, que cabeceó a placer y sentenció la caída del arco de Portillo.

“Chochera” respondió con la llegada de Darwin Bonilla y Herbert Sosa en lugar de los ya cansados Castillo y Gutiérrez. Empero, Costa Rica acabó de echar doble llave con un defensa más en su último cambio. Burgos lo intentó en una épica chilena, pero había doble llave para no llegar a la final. Doble llave para poner fin a otro sueño.

Tags:

Lee también

Comentarios