Lo más visto

Más de Deportes

Ponchó a la mufa

Los aficionados a los Chicago Cubs gozaron el fin de un siglo amargo.
Enlace copiado
Ponchó a  la mufa

Ponchó a la mufa

Ponchó a  la mufa

Ponchó a la mufa

Enlace copiado
Tras décadas de privación, los fanáticos de los Cachorros de Chicago estallaron en gritos de júbilo a las 11:47 de la noche del miércoles pasado y salieron con total éxtasis a las calles a festejar por haber ganado una Serie Mundial, algo que no lograban en 108 años. Y ayer aún seguían las parrandas.

Los fans que inundaron las calles el miércoles por la noche saltaron de alegría de nuevo, al recibir una caravana del equipo en Wrigley Field.

Estallaron en gritos y aplausos cuando el primera base Anthony Rizzo alzó en los brazos el trofeo.

La celebración, por supuesto, no fue fácil: cuando el partido se empató en la octava entrada, muchos seguidores de Chicago estaban seguros de que les aguardaba otra noche de despecho. En lugar de ello, al final del partido salieron gritando y llorando de alegría.

“Cuando el partido quedó empatado pensé que ya, se acabó, (los Cachorros) perdieron”, relató Mike Dillon, un ejecutivo bancario que vio el juego en un bar cerca de Wrigley, para compartir la experiencia con sus correligionarios. “Cuando ganaron no lo pude creer, de hecho llegué a la casa y me puse a ver las noticias para que lo confirmaran”.

Muchos fanáticos relataron los sacrificios que hicieron para ver de cerca este momento.

“Me embarga la emoción cada vez que pienso en ello”, dijo Lashawn Bennett, de 57 años y a quien le diagnosticaron con cáncer de la garganta en 2015.

“Es un momento histórico que jamás pensé que yo iba a ver”, agregó.

Los seguidores que se habían amontonado en bares para ver el juego en televisión cerca de Wrigley Field celebraron a los pies de estatuas de íconos del sufrido equipo como Banks, Billy Williams, Ron Santo y el legendario comentarista Harry Caray.

Al concluir el juego, el estruendo de la fanaticada en los bares y las calles fue ensordecedor. La multitud cantaba a todo pulmón la canción “Go Cubs Go”, del compositor local Steve Goodman, y que se ha convertido en un himno para los seguidores del equipo.

Muchas emociones

“¡Qué tortura!”, exclamó Mike Delmanowski, un empedernido fanático de los Cachorros que llegó desde California solo para disfrutar el momento con correligionarios. “No me lo hubiera perdido por nada en el mundo”.

A medida que avanzaba la madrugada, la multitud se alejaba de Wrigley, cantando “We Are The Champions”. Se tomaban fotos, abrazándose y llorando de alegría. Otros usaron yeso para escribir frases de felicitación en las paredes de Wrigley Field, incluso parándose en los hombros de algún colega para conseguir algún espacio donde escribir.

Miles de entusiastas seguidores seguían en el vecindario del estadio, conocido como Wrigleyville, por lo menos una hora después de terminar el partido, mientras el cielo se iluminaba con fuegos artificiales.

“Ver esto en mi vida, acompañado de mi hijo, es algo que invaluable”, dijo Craig Likhite, quien asistió al estadio con su esposa April y su hijo de 10 años, Cade.

Lee también

Comentarios