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¿Qué le pasa a Leo Messi?

El argentino no brilla en su esplendor en los últimos juegos, que coinciden con el bajón que ha tenido el Barcelona.
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¿Anímico?   El argentino Lionel Messi, a pesar de sumar 16 jornadas consecutivas con gol en la Liga de España, no termina de brillar con el Barcelona, que ya quedó eliminado de la Copa del Rey y está contra las cuerdas en la Liga de Campeones.

¿Anímico? El argentino Lionel Messi, a pesar de sumar 16 jornadas consecutivas con gol en la Liga de España, no termina de brillar con el Barcelona, que ya quedó eliminado de la Copa del Rey y está contra las cuerdas en la Liga de Campeones.

¿Qué le pasa a Leo Messi?

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La pregunta es tan clara como difícil la respuesta: ¿qué le pasa a Lionel Messi? Genio de la pelota, aunque humano al fin, al argentino nunca se lo había visto tan terrenal como en los últimos partidos, que coincidieron con el hundimiento del Barcelona.

¿Qué le pasa a Leo? Hay más preguntas que respuestas, pero los hechos son claros: pese a sumar un impresionante 16.º partido consecutivo en la Liga española anotando goles, el 10 del Barcelona y la selección argentina deambuló por momentos como un alma en pena sobre el césped del Bernabéu en la derrota de 2-1 ante el Real Madrid.

Está enojado, triste, apagado, fastidioso. O al menos eso es lo que transmite, lo que se ve desde afuera de un equipo y un jugador casi tan blindados e inaccesibles como el Kremlin en la guerra fría.

“El argentino es de las personas que revienta hacia dentro, nunca hacia afuera, y esa es la peor de las torturas existenciales”, analizó ayer el diario El Mundo.

Debe haber algo de eso, porque a Messi se lo vio el sábado demasiadas veces ido, desconectado de un equipo que ya no es el que era, lo que no significa que no pueda volver a serlo en la próxima gran cita, la del 12 de marzo en el Camp Nou ante el Milán por la vuelta de los octavos de final de la Liga de Campeones.

“¡Esto no es el Barça!”, repiten desde hace días asombrados propios y ajenos.

Y no lo es. El equipo catalán ganó apenas cinco de los últimos 12 partidos que disputó y recibió goles en los últimos 13, una estadística que no se daba desde 1962.

El Barça ya no asusta al Real Madrid, que solo perdió uno de los últimos ocho choques ante los catalanes, un dato que sitúa a los archirrivales a años luz del desequilibrio generado a partir del 5-0 azulgrana de noviembre de 2010, ese resultado que casi acaba con la leyenda de José Mourinho como técnico exitoso.

A diferencia de Cristiano Ronaldo, un individualista al extremo, Messi necesita de un equipo, necesita que su entorno lo active. De niño jugaba solo y era capaz de meterle 11 goles a rival, pero media vida de educación en el Barça lo transformó en un jugador capaz de salvar por sí solo con goles y asistencias a su equipo, sí, pero siempre y cuando sus compañeros le generen una red, un sustento sobre el que actuar.

Y Messi ya no encuentra socios, no al menos en los últimos partidos, precisamente los más decisivos de la temporada.

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