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Rezamos, insultamos, ¿qué hacemos?

El Salvador complicó sus esperanzas en la eliminatoria, al ceder un empate 2-2, en el Cuscatlán, ayer ante Guyana.
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El Salvador empata ante Guyana -

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<p>Para ganar los grandes torneos y para clasificar a ellos hay una ley sencilla, nada difícil de comprender: sumar puntos de visita y ganar todos de local. Sin embargo, El Salvador nunca ha entendido la regla y ayer volvió a dejar constancia de ello. Cuando más necesitaba ganar, cuando más necesitaba puntuar, cuando México le estaba haciendo el favor de vencer a Costa Rica, la Azul falló y volvió a pegarse un tiro en el pie, a zancadillearse y complicarse sus opciones de seguir con vida en la eliminatoria al mundial Brasil 2014.</p><p>Aún hay vida. Pero hoy conectado a un respirador artificial. El Salvador empató con Guyana 2-2 y lo que se suponía que serían tres puntos “fáciles” para alcanzar a los ticos en la tabla fue un pírrico punto que aún deja a la Azul debajo de los costarricenses y con un grito atorado en la garganta. ¿El del gol que hizo falta para ganar? ¿El de la frustración por el resultado que no se consiguió? ¿El del insulto por la decepción de no ganarle a un rival al que muchos ya comparaban con Anguila? Quizá todos y cada uno de ellos.</p><p>El Salvador no es feliz si no se complica a sí mismo. Juan de Dios Castillo hizo valedera su apuesta en el once inicial con Darwin Cerén reinventado a lateral derecho, Élder Figueroa como central y la titularidad de Rafael Burgos, el delantero de menos actividad de todos los convocados.</p><p>Y sobre ello, un abanico de movimientos donde “el Chero” era el único ariete nato del once pero no el de referencia, tirado a un extremo, con Cheyo y Osael al centro, Castillo empujado al centro porque Pacheco jugó pegado a la banda y no retrasado en la defensa, Dagoberto como titular en lugar de Benji –el portero menos goleado del torneo local– y toda una cadena de errores que ni siquiera las dos ventajas en el marcador alcanzaron a cubrir.</p><p>Porque todo parecía que sería sencillo cuando Isidro Gutiérrez abrió el marcador, apenas al minuto 3. Sin embargo, lo fácil El Salvador lo hace difícil y 12 minutos después llegó la primera bofetada. Cerén se perdió en la marca y ni Purdy ni Figueroa lograron llegar al cierre de la carrera de Trayon Bobb, que avanzó hasta quedar solitario contra Dago y meter un trallazo que se detuvo hasta que sacudió las redes.</p><p>El tanto dejó cortado el flujo de la Azul. Sin respuesta, el juego pasó al campo de la sorpresa, donde Guyana jugaba a incomodar el juego cuscatleco y a esperar poder meter un pelotazo que complicara a la defensa local.</p><p>Lo que llegó, para alivio local, fue el segundo tanto salvadoreño. Isidro ganó una vez más la banda y metió un centro que bañó a todos excepto a Osael, quien, como Gutiérrez en el primer tanto, también solo puso la punta para anotar el segundo.</p><p>Lejos de haber aprendido la lección, la Azul volvió a pecar de acomodamiento. Sorprendida en el inicio de la segunda mitad otra vez por derecha, Bobb ganó la espalda de la zaga y, solo ante un Dago estático, decretó el empate nuevamente.</p><p>De ese gancho El Salvador no se levantó. Guyana hizo los movimientos para mantener el ritmo mientras “el Cuate” se quedó sin reacción –y cuando la tuvo fue tardía, con un cambio absurdo al '90+2– para intentar darle una nueva vuelta de tuerca al juego. Condenados al empate, ¿ahora qué? Aplaudirle al rival, insultar al técnico, pretender hacer en Guyana lo que no se pudo en el Cuscatlán... ¿ahora qué hacemos?</p>{video}{dvideo}El Salvador empata ante Guyana{/dvideo}{/video}

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