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Santamaría guarda una cuarentena entre lo lúdico, videojuegos y lectura de la biblia

El volante salvadoreño, Kevin Santamaría, habló con EL GRÁFICO desde Perú. Sigue resguardado en el hotel que le ha asignado el club Llacuabamba, de la primera división inca. Contó cómo pasa los días de confinamiento, por pandemia por coronavirus, junto a cuatro de sus compañeros.

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Es el día de la madre en El Salvador. Lo primero que hizo el volante salvadoreño, Kevin Santamaría, del Llacuabamba peruano, es llamar a su mamá, Evelyn Guzmán, desde Cajabamba, la sede de su equipo en tierras incas.

En medio de la cuarentena, desde el hotel que le ha proporcionado el club en el que juega desde enero de este año, el cuscatleco se acordó de su progenitora y la saludó. 

Con voz atacada por la melancolía, Santamaría dijo que nunca se imaginó que este día de la madre sería en medio de la cuarentena por pandemia coronavirus. 

"Solo me levanté, le hablé a mi madre y a mi esposa.También les escribí a mis hermanas. Este es un día muy alegre por lo que significan las madres para uno, pero es doloroso en lo personal, debido a que hace un año estaba con toda mi familia, con mis tías, mi madre, esposa y hermanas en una bonita cena. Pero ahora estoy lejos. No es un día normal para mí. Espero que Dios me las cuidé siempre. Las extraño", dijo el volante en charla con EL GRÁFICO.  

Entre barajas y una biblia

Por otra parte, Santamaría dijo que ha sido celoso en el cumplimiento de la cuarentena. En casi dos meses de confinamiento, el volante recuerda que ha salido dos o tres ocasiones, pero para hacer trámites urgentes.

Por las mañanas, de lunes a sábado, el tiempo corre a velocidad inimaginable para el cuscatleco en los entrenos con los compañeros que viven en el mismo hotel. Son cuatro a parte de él y los cinco deben entregar cuentas al preparador físico y entrenador de la reserva, quienes luego pasan un reporte detallado al timonel del Llacuabamba, Néstor Otero, quien llegó para reemplazar en el banco al mundialista argentino en México 86, Néstor Claussen. 

Santamaría aclaró que en los entrenamientos se busca ignorar la cuarentena, por lo que la dinámica de labores es similar a la de un tiempo normal de competencia.

"Nosotros acá seguimos trabajando como que estuviéramos en pretemporada. Trabajamos de lunes a  sábado por la mañana y a veces en doble turno. En lo personal no hemos dejado de entrenar en el hotel donde vivimos. Somos afortunados, tenemos el espacio para entrenar", dijo el volante cuscatleco a EL GRÁFICO.

Pero luego de los trabajos del club hay que buscar qué hacer para disipar el tiempo, sobre todo el de las tardes que no comprenden trabajos a doble turno.

"Acá en la ciudad de Cajabamba (a 2,654 metros sobre el nivel del mar) no ha habido casos de coronavirus. Somos afortunados con los compañeros, porque tenemos espacios para entrenar. Luego tenemos la libertad de compartir con los compañeros, jugar cartas, jugar con el Play (videojuego). Pero hay momentos en los que uno sufre por estar lejos de la familia. A veces con el grupo leemos la biblia, para tener paz. Acá, el sentido es escuchar palabra de Dios. Hay momentos en los que te derrumbás y tenés que estar con Dios", indicó el volante nacional

Debut casi perfecto

El volante salvadoreño debutó en el fútbol peruano el 24 de febrero de este año, en la derrota de su equipo Llacuabamba, por 1-2, ante Universidad de San Martín. Con un tanto de media chilena puso el descuento para los suyos. Ese tanto fue muy comentado por los analistas del balompié inca.

"He sido feliz desde que vine acá, pese a que tuve problemas con mis documentos deportivos. Había incertidumbre sobre si iba a poder jugar o no, pero al final todo se dio. Debuté y ponerme en el ojo de toda la gente acá ha sido importante. Ojalá que esto termine pronto para regresar a jugar y demostrar lo que soy. Gracias a Dios pude comenzar con buen pie", dijo Santamaría a este medio, desde tierras peruanas.  

Por ahora no hay fecha para que el balompié peruano pueda volver. Por ahora los clubes siguen en pláticas con  la FPF para poder fijar fechas, siempre y cuando ese regreso vaya a acompañado de un protocolo sanitario. Se espera que eso pueda ser en agosto. 

"Pero lo más importante es que esto del virus termine y que todos volvamos a ser felices. Por ahora la pasamos bien con la familia del hotel. Ellos nos ayudan con todo lo que necesitamos. Por eso somos cariñosos con sus hijos. Jugamos con ellos con la pelota", explicó el volante del Llacuabamba.

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