Secuelas de la caída

La derrota en la Supercopa presenta los primeros problemas para Tito Vilanova en el Barcelona.
Enlace copiado
Enlace copiado
<p></p><p></p><p>accion</p><p></p><p></p><p>Transcurridas apenas dos semanas de temporada, Tito Vilanova encontró ya los primeros fuegos que apagar desde el banquillo del Barcelona: errores defensivos, falta de concentración y Cesc Fábregas. </p><p>El clásico de la Supercopa de España dejó su correspondiente resaca. Inesperada, si se atiende a lo ocurrido en las horas previas. El Real Madrid llegó herido a la cita y finalmente salió fortalecido, todo lo contrario que el Barcelona. </p><p>Todos los analistas coincidieron en señalar al Real Madrid como justo ganador del partido del miércoles (2-1) después de realizar una primera media hora “primorosa”, como afirmó el diario Marca. </p><p>En esos primeros 30 minutos se vio a un Barcelona desconocido. Nunca durante la era Guardiola se le había visto sufrir tal cúmulo de penalidades en tan poco tiempo: dos goles en contra, tres paradas salvadoras de Víctor Valdés, una tarjeta roja, un gol a favor del Real Madrid anulado, ninguna ocasión de peligro... La prensa barcelonesa no disimuló y criticó al equipo de Vilanova, especialmente por lo ofrecido en el primer tercio de encuentro. </p><p>“Salió dormido, sin chispa, dejando la iniciativa al contrario. La presión la hacía el Madrid y ellos iban a remolque. Perdió el control del partido atropellado por un rival que mostró mejor actitud, más ganas”, afirmó Sport. </p><p>No es nueva la mentalidad con la que afronta el Barcelona los comienzos de estos primeros juegos de temporada. Al equipo le cuesta entrar en los partidos. Pero todavía más sorprendente es su funcionamiento defensivo. Si en la ida de la Supercopa de España fue Valdés quien cometió un error clamoroso que propició la mínima renta 3-2 para el Barcelona, el miércoles fueron Javier Mascherano y Gerard Piqué los autores de los “regalos”. </p><p>Más allá de los goles encajados en el inicio de temporada (seis en cuatro partidos), el Barcelona está concediendo numerosas ocasiones a sus rivales. Algo no acostumbrado en los últimos años. </p><p>Primero, porque el equipo no presiona tan arriba como con Guardiola. Además, se hace largo, con mucha distancia entre la defensa y los delanteros, lo que propicia huecos. También son evidentes los desajustes defensivos por la subida de los laterales. Es el riesgo de tener dos “carrileros” tan ofensivos como Jordi Alba o Daniel Alves, aunque este no pudo jugar el miércoles por lesión. </p><p>Mientras, un nuevo foco caliente aparece en el fondo del banquillo. Se llama Cesc Fábregas, jugador por el que el Barcelona pagó $50.1 millones la pasada temporada y que asistió al desarrollo de toda la Supercopa desde el banquillo. </p><p>Vilanova prefirió sacar a los jóvenes Martín Montoya y Cristian Tello, además de al camerunés Alex Song. Pero el técnico catalán no parece muy preocupado por lo ocurrido en el clásico, a juzgar por la tranquilidad exhibida ante los periodistas. </p><p>Quizá Vilanova entiende que una temporada es una carrera de fondo y que ningún título (salvo la Supercopa que perdió el miércoles) se gana en agosto.</p>

Tags:

  • deportes
  • futbol-internacional

Lee también

Comentarios

Newsletter