Siete clavos para el ataúd

Alianza humilló al Once Municipal. Le endosó siete goles, subió al segundo lugar de la tabla y dejó clavado en el fondo de la tabla acumulada al canario.
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Se vale llorar.  Odir Flores celebra el segundo de los siete goles que Alianza le endosó ayer al Once Municipal en el estadio Cuscatlán.

Se vale llorar. Odir Flores celebra el segundo de los siete goles que Alianza le endosó ayer al Once Municipal en el estadio Cuscatlán.

Festejo.  La afición de Alianza salió más que satisfecha del partido que su equipo jugó ayer ante Once Municipal.

Festejo. La afición de Alianza salió más que satisfecha del partido que su equipo jugó ayer ante Once Municipal.

Golpeado.  Una semana después de ganar a FAS, líder del torneo, Once Municipal volvió a perder el rumbo y ayer salió goleado de San Salvador, 7-0, por el Alianza.

Golpeado. Una semana después de ganar a FAS, líder del torneo, Once Municipal volvió a perder el rumbo y ayer salió goleado de San Salvador, 7-0, por el Alianza.

Siete clavos para el ataúd

Siete clavos para el ataúd

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Hay preguntas difíciles de responder en la vida. Y, como en la vida, también en el fútbol. Una sencilla pero de respuesta escurridiza es de qué se preocupa la Universidad de El Salvador en el fútbol salvadoreño. Consume jornada y jornada afligido por escapar del Once Municipal y que no lo alcance en la lucha por el descenso cuando, en realidad, el equipo canario parece más que condenado a regresar a segunda. Una semana después de batir a FAS y sonreír con esperanza, ayer lo humilló el Alianza y se hundió de nuevo en depresión.

No estaba el cuadro albo para concesiones. Construido para ser campeón, solo había ganado uno de sus últimos cuatro encuentros y las dudas comenzaban a cernirse sobre el plantel capitalino. Sobre todo en sus extranjeros, llegados con bombo y platillo pero de poco rédito hasta ayer.

Así, cuestionada su jerarquía en el torneo local, Alianza respondió con un arreón de fútbol que atropelló al club ahuachapaneco. Solo necesitó 10 minutos para resolver el partido, cuando convirtió el primer tanto, y 40 para dejarlo finiquitado, cuando ya contaba cuatro dianas a favor. Con los tres puntos en la bolsa, toda la segunda mitad fue divierta y un entreno disfrazado de partido, propicio para que Jonathan Faña se pusiera traje de figura y que Orlando Rodríguez espantara la mufa de fallón y sacudiera también las redes.

Favoreció también que el Once nunca se encontró en la cancha. Dispuesto sobre el estadio Cuscatlán con línea de cuatro en el fondo, el argentino Juan Sarulyte probó a detener la creación alba enviando a Juan Lazo Cruz a ejercer marca personal sobre Osael Romero, con la idea de que si los balones pasaban por el “8” albo no hubiera fluidez para llegar a sus compañeros.

Sin embargo, si algo le sobra a Alianza es talento en el mediocampo. Con Osa cubierto quedaba abierto el espacio para que Odir Flores flotara en el centro y Herbert Sosa lo hiciera en la banda. Una y otra vez le encontraron el lado flaco a una defensa canaria lenta y desarmada para la velocidad de los empellones capitalinos.

Así fue como Faña les ganó la espalda al minuto 10, para quedar solo ante Yimmy Cuéllar y vencerlo fácil con un toque suave. Diez después, otra escapada del dominicano y una falta de Mauricio Artero provocaron el penalti que llegó a transformar el “Chino” Flores.

Y, como relojito bien aceitado, otra vez 10 minutos después, Nelson Bonilla ganó un despeje largo y emprendió la carrera hasta que Cuéllar salió otra vez de manera tibia, casi vencido, para que el “11” albo se sacara un globito que elevó la cuenta a tres, aunque le costó también una contractura que lo sacó del partido.

La primera mitad se cerró con el segundo tanto de la tarde para Faña. Otra vez, cual dejá vu, en un pase que lo dejó otra vez solo ante el meta fronterizo y otra vez con un tiro suave que entró mansamente a la red.

Tres más hasta siete

Sentenciado a jugar 45 minutos más para intentar lavar su imagen y para no hacer más grande su herida, el Once saltó al segundo tiempo con el ingreso de Ricardo Orellana y Mario Deras en lugar de Henry Escobar y Harold Alas. Empero, pese a las modificaciones, no ofrecieron mayor peligro sino acaso una resistencia más fuerte porque no recibieron otra cuarteta de goles; solo tres más y con más tiempo de espera antes de que cayeran.

Al '23 del segundo tiempo, '68 del tiempo regular, Sosa se apuntó a la fiesta al fabricar una pared con Faña y resolver como lo habían hecho sus compañeros: suave, por bajo, ante un Cuéllar vencido frente a sus excompañeros.

Tres minutos después del tanto de Sosa, llegó el triplete del dominicano, al montar un contragolpe que lo volvió a dejar en solitario, pero esta vez con un remate de derecha al segundo palo del arco canario.

Convertido el Cuscatlán en el patíbulo del sacrificio de los pupilos de Sarulyte, enrachado Faña y colaboradores Odir y Sosa, solo hacía falta que apareciera en el marcador el panameño “Papi” Rodríguez, quizá el extranjero más cuestionado por la afición capitalina.

Luego de confirmar, precisamente, su dificultad para encontrar la red, empero, el canalero tuvo la suya. Luego de atinarle al poste y no poder empujar un balón suelto, se fabricó, sobre el '84, su propia jugada y su propio espacio para sacar un remate de fuera de área y clavar el tornillo definitivo para poner otra pieza en el ataúd canario. En realidad, ¿de qué se preocupa la UES?

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